Críticas

[Crítica] Beck – Morning Phase (2014)

Inevitablemente «Morning Phase» el nuevo disco de Beck será estigmatizado como la continuación natural (y secuela folkie) del Sea Change (2002). Beck Hansen tiene discos mejores, eso está claro, pero éste aunque es difícil de abordar guarda similitudes más que probadas con aquel álbum de principios de siglo XXI. No iguala el brillante Odelay (1996), el mejor disco de su carrera pero tampoco quiere intentarlo. Beck Hansen ha madurado, ya no es aquel imberbe que hipnotizaba a todo el mundo con su himno Loser, ni el que bailaba al ritmo de Devil’s Haircut o Novacane. Lo suyo es ahora la calma, la pausa y maravillar desde la belleza y pasividad a sus fieles seguidores.

Comparado en su momento con genios como Nick Drake y Bob Dylan, el músico de California hace gala de la sobriedad y la elegancia, a pesar de que no tenga término medio. Hay gente que lo ama (haga lo que haga) otros que lo odian (sin razón alguna) punto y final. Con 43 años da muestras sobradas del paso del tiempo y se acerca a un público más heterogéneo, si es que antes no lo había hecho ya. Su primer LP en seis años ya es una buena noticia y ha asombrado a propios y extraños, incluido Lou Barlow, quien ha dicho que Morning Phase es una autentica pasada. No seré yo, quien le discuta a Lou su criterio musical, pero personalmente el disco le falta para llevarlo al olimpo de su carrera, quizás se me hace algo plano pero se contrasta con momentos de absoluta belleza. «Cycle» y «Morning» son las elegidas para abrir el LP con rayos de sol californianos. Al igual que en Sea Change, ha utilizado el mismo cuerpo de músicos, Joey Waronker (Atoms for Peace), Justin Meldal-Johnsen (productor de M83 y Tegan and Sara) y su propio padre, el arreglista David Richard Campbell y también metió mano el mismo Jack White desde su estudio en Nashville. El cambio más notable es su situación sentimental en comparación con aquel disco, en donde entonaba melodías tristes que hablaban del final de su relación con su novia de toda la vida. Ahora en 2014, el músico tiene dos hijos y está felizmente casado y eso es radicalmente opuesto con el «Sea Change». El disco  continúa con «Heart Is A Drum«, que se basa en armonías y voces suaves. Spoiler: si eres fan del sonido de The Shins este tema te va a entrar muy rápido.

«Say Goodbye» es más melancólica y se hace un poco cuesta arriba por ser monótona, eso sí, no hay ni rastros del hip-hop que tanto le gusta, eso queda claro desde el minuto 1 de su 12º disco de estudio. El single «Blue Moon» es un tema pop prodigioso, con un coro maravilloso que reza «Oh don’t leave me on my own..» punto alto del disco y un grupo de cuerdas de gala para adornar la canción. En «Unforgiven» el piano es el protagonista junto a tambor punzante, triste e hiriente mientras que «Wave» es el tema más soporífero del disco, aquí abusa de la atmosfera gris y tenue recitando el coro sin cesar. La reflexiva «Don’t Let It Go» y «Blackbird Chain» tienen aristas en común y parecen ser la respuesta un «poco» más animada a las dos canciones anteriores.

«Phase» es una especie de segunda parte de Wave, nada cambia, es como si no hubiese avanzado el disco, salvo con la irrupción de «Turn Away» con ese coro y acorde épico preciosista a los Simon and Garfunkel. «Country Down» y su armónica simple y efectiva nos lleva por la última parte del disco, brillantemente cerrado por «Walking Light» y sus acordes celestiales que nos recuerdan (una vez más) que el viejo Beck no quiere aparecer y ahora se dedica a hacer canciones intimistas, llenas de caricias para el alma.

Está claro que con más de 20 años de carrera como músico y productor, Beck se ha ganado el derecho propio a experimentar con lo que quiera, pero el disco que nos regala es bastante neutro, un paisaje sonoro que nos deja con gusto a más. Un disco para ponerse con el sol pegándote en la cara un domingo, atrás quedan las noches frenéticas de fiesta de discos anteriores y arriesgados, él se decanta por la comodidad de las mañanas tranquilas, eso sí, con su talento por naturaleza que, a estas alturas, es innegable.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
BELIEVE IN THE ANTI † † † Twitter: @sebastopol17

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