[Crónica] Primavera Club Madrid (24 de noviembre)
Tras los dos primeros días de festival y acabando el miércoles en la Siroco convulsionando con Furguson y Aliment, el comienzo de la tercera jornada fue antagónica. En la sala Joy Eslava nos estaban esperando Veronica Falls, con su languidez y su pop alternativo. Pero qué poca alusión hicieron a la segunda parte, a la de ‘alternativo’, en su sentido más literal.
Casi todos los temas sonaron igual, haciéndonos entrar en una linealidad poco sana, más bien soporífera. Cierto es que hubo algún que otro destello, como la presentación de su nuevo single “Found Love in a Graveyard” y el recién estrenado tema “Bury Me Alive”. Con esta información ya sabemos la enfermedad que padecen los londinenses: cuanto más decrépito el título y el tema de la canción, con más ganas la tocan. Aunque no sé si por falta de emoción, de actitud o de sangre en las venas, el concierto desmereció las expectativas que se crearon alrededor del grupo con los singles de ‘Bad Feeling’ y ‘Beachy Head’ y que llegaron a las alabanzas de la crítica con su disco homónimo. Finalmente, se trata de lo que se trata: otro grupo más subido a la ola del pop lo-fi con voces cándidas y poses de shoegaze. Nada más.
Corriendito para la Siroco que nos fuimos, escapando de tanta apatía y buscando el cobijo de un grupo con el que conectar desde el foso. Y ahí estaban Handsome Furs, el matrimonio del Primavera, Dan Boeckner y Alexei Perry (no hagáis nunca un Thurston-Kim, por favor), para hacer algo más que empatizar con la rebosante sala: dieron EL concierto. Cuando un grupo consigue que la gente salte, grite pese a que por lo lleno del local no puedan llevarse el tercio a la boca sin molestar a los de al lado, es que algo están haciendo bien. Con público hasta en las escaleras, el buen rollo que desprendían entre ellos y con nosotros fue magnánimo: “When I Get Bak”, por ejemplo, no sonó tan benevolente como en el disco, sino que fue violenta, agresiva y nos metieron a todos de lleno en su mundo.
Poco después de tocar “All we want bay, is Everything” nos avisaron de la clave de su potencia y su energía: habían bebido un licor español en un bar mientras cenaban. ¿Quizás orujo? Sea lo que sea debieron de caerse dentro de la marmita, porque estaban que se salían y eso es lo que transmitieron. De las que mejor sonaron entre tanto sudor y baile frenético, “What about us?” pero sin duda, el empujón final que nos propulsó hacia Uusi Fantasia y al final del tercer día fue “Agony”; pero de agonizar nada, no dieron vida tras lo terrible de Veronica Falls.
Uusi Fantasía llegaron con sus gafas de sol, sus pelos rubios e incluso sus máscaras de esqueleto para terminar con la última gota de energía que nos quedaba. La Siroco se vació tan sólo un poco, pero justo lo necesario para disfrutar de los finlandeses: ritmos para elevarse y bailar como si no hubiera un mañana.


