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10 años de «Congratulations», la carta que mejor supo jugar MGMT

Había dos dieces sobre la mesa, pero en 2010 MGMT pidieron carta y les salió el as; querían el 21. Por ese gesto aún les seguimos aplaudiendo 10 años después, ya que en aquellos momentos lo fácil hubiera sido conformarse con ese Manhattan de fichas provistas por la gran banca Sony/Columbia. Ni Andrew VanWyngarden contaba cartas como Jim Sturgess, ni Ben Goldwasser era Kevin Spacey tratando de llevarse un millonario botín, todo lo contrario. Ellos siempre serán el ejemplo de esos dos jugadores que desplumaron a la competencia con un debut superlativo y original, y que no se emborracharon de poder. Después de «Oracular Spectacular» no vendieron su alma al diablo y entregaron un segundo disco celebérrimo que llamaron «Congratulations«. En él experimentaron, esquivaron, huyeron de esos fantasmas que les perseguían desde el patio del recreo. Pero, por encima de todo, en «Congratulations» celebraban que seguían siendo MGMT.

Andrew había llegado a declarar que a la hora de abordar «Congratulations» habían estado «tratando de lidiar con toda la locura que había supuesto su debut desde que despegó«. A veces, «no lo sentían como algo natural«, confesaba en una entrevista concedida a la NME. De hecho, esa vez ni siquiera llegaron a especular, las cartas estaban sobre la mesa desde un inicio y todo el mundo las podía ver. De alguna manera, se aseguraron de no sobrepasar el tope y de que «la gente escuchara el álbum en orden y no sólo intentara averiguar cuáles eran las tres mejores canciones«. El caso es que no tenía mejores o, mejor dicho, no tenía hits de carnaza mainstream. Esa neopsicodelia que bautizaron con todo el pueblo danzando alrededor, empezó a rebotar en otro tipo de lentes y a dibujar cenefas con una exuberancia distinta; a la vista, quedó claro que menos evidentes. Y he ahí su grandeza.

Porque escuchar «Congratulations» sigue siendo el mismo globazo que hace una década. Es más, con perspectiva, y con el sobresaliente «Little Dark Age» marcando nuevas sendas, es todavía más profundo y efectista. Desde el viaje inicial que marca «It’s Working«, un pasaje de un oleaje sonoro lleno de éxtasis, pasando por las cándidas ‘Someone’s Missing‘ y ‘I Found A Whistle‘ (hasta la fecha no les he visto componer baladas más preciosas que estas), hasta los all ins macabros y arriesgados, dignos de los mejores Mercury Rev., que hicieron en temas como ‘Lady Dada’s Nightmare’. Lo sabían. Yendo a ciegas ganaban igual, porque además este álbum tenía pantallas que daba gusto recorrer. Una de ellas, ‘Brian Eno‘, la huida tripi del SONIC de su portada con Knuckles, era como un intento de reconstruir un sueño por actos, algo que inevitablemente se va de las manos. O «Flash Delirium‘, otra. Con su título ya se describe a sí misma. La redondez de este discazo siempre lo marcará el tema que cierra, la homónima ‘Congratulations‘, la única que, en realidad, puede dar la enhorabuena por tal jugada.

No se marcaron el farol, pero se la jugaron igual. Con el paso de los años, «Congratulations» nos ha revelado algo maravilloso, y es que si en lugar del as, les hubiera salido un 3, no hubieran perdido. Y es que el crédito no se contaba por monedas, si no por valores. Por eso, una década después, podemos seguir dándoles la enhorabuena por jugar esa carta que, en realidad, no tenía número. «Congratulations», y nunca mejor dicho.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

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