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30 discos poco conocidos recomendados por la redacción de Binaural.es

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Hay algo de mágico en aquello que recuperar discos perdidos. Al menos por un segundo, uno siente el poder o la potestad de ensalzar algo que bien pocas almas han sentido rugir en el pecho. Entendiendo la coyuntura actual, y con tal de ayudaros a brindar algo de luz a estos extraños días, aquí os dejamos con un total de 30 discos un tanto desconocidos que os servirán para descubrir nuevos sonidos en pleno confinamiento. Las propuestas abordan desde el Americana de bagaje más rústico hasta el noise más imprevisible y asimétrico.

PABLO PORCAR

Gia Margaret – There’s Always a Glimmer (2019)

Sientes que la ansiedad te corroe por dentro. Que los días te pesan, te lastran, y que la realidad visual empieza a sentirse como algo vaporoso, algo condensado. De esta compleja premisa se siente el nacimiento de «There’s Always A Glimmer», excelso álbum debut de una cantautora estadounidense amante de los sintes lóbregos y las atmósferas fantasmagóricas. Muchos son los motivos por los que el LP consigue embelesar al oyente. ¿El más llamativo de ellos? La suma facilidad con la que Gia Margaret es capaz de cautivar con un sintetizadísimo trabajo melódico. ‘Birthday’ como vigía, como motor. Difícilmente antes habíamos sentido el peso de una pérdida, o de un affaire desquebrajador, dejando tanto vaho en nuestras ventanas.

The Perishers – Victorious (2007)

Caso curioso el de The Perishers: el grupo sueco lo petó con su ópera prima «Let There Be Morning» gracias al radiofónico y televisivo efecto (hola The O.C) generado por ‘Pills’. Todo cambió con el tiempo: tal debió ser la presión sentida por Ola Klüft, Martin Gustafson, Pehr Astrom y Thomas Hedlund que el LP de reválida tardó cuatro años en llegar, hecho que derivó en que el grupo naufragase en su intento de recuperar visibilidad. Pese a todo, «Victorious» es recordado por algunos como un sólido compendio repletos de bellos temas de minimalista y nocturno pop de base guitarrera. Cimentando la propuesta sobre una sobria base de sonido nocturno como la de los The Cardigans más tardíos, «Victorious» tocaba techo con ‘Midnight Skies’, gemita de nocturna esencia en el que se siente, sin mano en pecho, el latido instrumental del conjunto. Probablemente vosotros no lo vean, ni tampoco lo compartan, pero los crescendos del corte me recuerdan un tanto a los de la reciente, y abrumadora, ‘Bright Horses’ de Nick Cave & The Bad Seeds. Gallina de piel la experimentada al adentrarse en ambos cortes.

Ryan Monroe – A Painting Of A Painting On Fire (2012)

Recientemente rescaté este disco de las zarpas del olvido, y «mamma mía»… ¡qué bueno fue el redescubrimiento!. Ahora que empieza el calorcito, y que la temperatura de las baldosas que gobiernan nuestras azoteas empieza a arañar el mercurio, la temporada pinta ideal para darle al «play» al accesible álbum debut de Ryan Monroe. Conocido por ser el teclista de Band Of Horses, este compacto de saturadísimo y grandilocuente power pop exhibe, sin alardeo alguno, el amor que Monroe profesa hacia las mecánicas accesibles de su admirado Elton John. 42 minutos es lo que dura un LP que entra como un granizado de horchata en pleno mes de agosto gracias a ‘Turning Over Leaves’, ‘On The Beach’ o la encrespada ‘Owl’. Eso sí: el honor y mérito a «joya de la corona del LP» va a ‘Painting Of A Painting On Fire’, con un Monroe desatado cabalgando sobre las llamas de su propio piano. Decir «épico» es decir bien poco a la hora de describir este single de curiosa estructura y radiante capacidad creativa.

Nota del autor: cantar aquello de «the great magician you are…» a pleno pulmón es de las experiencias más liberadoras que podemos gozar en medio de este arduo confinamiento. Palabra.

Eden Ahbez – Eden’s Island (1960)

Hagamos un alto en el camino y retrocedamos a 1960. En el arranque del estallido definitivo del rock y el folk, Eden Ahbez, un héroe en pujante situación mediática, se desprendió de cualquier tipo de corsé estilístico con la edición de «Eden’s Island», abrumadora obra de analógica esencia que nos teletransporta a los frondosos parajes en los que habita el buenazo de George Alexander Aberl. Lejos de teje artificio alguno, «Eden’s Island» respira artesanía folk por todos sus poros, llevándonos a visitar cuevas y sumergirnos en lagos sin mayor mero de transporte que unos meros Bitrates. La homónima ‘Eden’s Island’ y ‘Eden’s Cove’, con unos engatusadores coros femeninos dignos de un musical de los 50, brillan con fuerza en un LP inolvidable que ha encandilado, y con razón, a artistas del calibre de Agnes Obel. Lo atemporal era esto, sin lugar a dudas.

Trespassers William – Different Stars (2004)

Fue recuperar ‘Victorious’ de The Perishers y caer de lleno en las fauces de «Different Stars» de Trespassers William. Amantes de las delicatessens «shoegazers» de Mazzy Star: aquí tenéis un buen (y olvidado) producto que bien merece un rotundo «play». Con ‘Lie In The Sound’ situada como cabecera del relato, Lotte Kestner y Matt Brown nos detallan inquietudes y solitarios anhelos bajo el manto de las estrellas desde su Seattle natal. Ni «Different Stars» será recordado como un álbum disruptivo, ni tampoco será reconocido como uno clave en el dream pop de cera a pedalera de principios de la pasada década. Aún y así, su escucha nos servirá para recordar noches de firmamento despejado en las que, siempre despiertos, sentimos rugir nuestras propias entrañas. «I am falling, say my name…«.

EDU FERNÁNDEZ

Gia Ford – Poster Boy (2019)

Dirty Hit es uno de los sellos discográficos que mejor entiende que en 2020 se puede ser pop de muchas maneras. Una de ellas es el acercamiento al R&B que practica Gia Ford en su primera mixtape, “Turbo Dreams”. En el arte de la seducción es mejor insinuar que enseñar, y de eso hay mucho aquí. En estas canciones se intuye el potencial que guarda Gia Ford, convirtiendo los 16 minutos de duración en una persecución fugaz. Al llegar al corte final, te devuelve a la casilla de salida. Y así hasta el próximo lanzamiento de esta prometedora figura. Por suerte, no se hará esperar: su segundo EP llega hoy, 1 de mayo.

The Nude Party – The Nude Party (2018)

Basta con dar una escucha a su debut homónimo para saber que The Nude Party eran una banda con rodaje en el momento de grabarlo. Tenían esa química que da el haberlo compartido todo durante 6 años, los que necesitaron para forjar estas canciones grabadas en 2018. En ese lapso de tiempo se foguearon en escenarios en los que empezaron tocando desnudos en fiestas que organizaban en su vivienda en Carolina del Norte. The Nude Party (de ahí su nombre) son una banda bien apadrinada. La producción corrió a cargo de su mentor, Oakly Munson de Black Lips, y a este lado del charco llegaron a oídos de mucha gente tras recomendarlos Alex Turner en un popular programa de Beats 1 Radio. No se puede decir que su voluntad sea precisamente actualizar el sonido country-rock de finales de los 60 que los Stones bordaron en el “Let It Bleed”, pero eso no convierte este LP en un artefacto menos disfrutable ni le resta atractivo a su propuesta.

Lewsberg – In This House (2020)

El recientemente publicado “In This House” es una continuación lógica del aclamado debut que Lewsberg publicaron a principios de 2019. El cuarteto de Rotterdam recrudece aquí el continente, pero el contenido es nuevamente un concentrado de recitado ponzoñoso sobre ritmos trotones. Cualquier punto del recorrido nos remite tan pronto a la Velvet Underground como a Parquet Courts. Un trayecto que los holandeses proponen hacer a arreones y que en determinados tramos discurre entre decisiones desconcertantes. Con sus aciertos y sus errores, Lewsberg salen airosos de la reválida del segundo álbum.

Brooke Bentham – Everyday Nothing (2020)

“Everyday Nothing” es un título que bien vale para sintetizar estos días que vivimos. A decir verdad, no hace referencia a la vida en tiempos de pandemia, sino a una de esas etapas en las que el desasosiego y el vacío arrecian. Este disco nace de un momento así, lo que derivó en un bloqueo creativo que llevó Brooke Bentham a estar cerca de dos años sin poder escribir una canción. Esa desazón impregna buena parte del álbum, siendo especialmente palpable en piezas como la que da título al lote, ‘Keep It Near’. Bentham también explora aquí asuntos como el romance (‘With Love, ‘Telling Lies’), la transición entre diferentes etapas vitales (‘All My Friends Are Drunk’) y algún terreno más espinoso como el día a día de la mujer en la industria musical (‘Men I Don’t Know’). Un punto de inflexión en el proceso creativo del disco fue la unión de fuerzas con Bill Ryder-Jones. El que fuera guitarrista de The Coral ejerce aquí las labores de producción, resultando clave su intervención al proponer a la británica expandir horizontes sonoros. Así, vemos crecer su propuesta desde la desnudez folk de los EPs predecesores a la fórmula Angel Olsen meets Pavement de “Everyday Nothing”.

The Chats – High Risk Behaviour (2020)

Si dos de las cualidades que más aprecias en un disco son su brevedad y que cuente con un guitarrazo que incite a la riña tumultuaria, estás en el lugar indicado. The Chats despachan aquí 14 exabruptos punk en apenas 28 minutos. Cortita y al pie, ninguna pieza de las incluidas en el álbum supera la barrera de los 3 minutos. “High Risk Behaviour” debe su título a una infracción cometida por el batería al patinar con su skate en un lugar supuestamente indebido, un nombre a todas luces bien escogido por representativo del contenido que guarda. Lo aquí narrado por los de Queensland son sórdidas historias que hablan de emborracharse por aburrimiento (‘Drunk and Disorderly’, ‘Billy Backwash Day’), contraer una ETS (‘The Clap’) o comprar drogas en internet (‘Identity Theft’). El denominador común de la mayoría de ellas es que se desarrollan en un pub (‘Pub Feed’, ‘Ross River’), lugares de los que tan pronto se largan sin pagar (‘Dine N Dash’) como les es negado el acceso al mismo por su aspecto físico (‘Keep The Grabs Out’). El tándem que cierra del disco, ‘Don’t Tell Me What To Do’ y ‘Better Than You’, es definitorio y definitivo: está todo en la actitud.

SEBASTIÁN ROSAS

Leaf Hound – Growers of Mushroom (1971)

Iba a escribir del «Vincebus Eruptum» de Blue Cheer pero no está en Spotify… ¡Maldita sea! Así que saco otro imprescindible de finales de los sesenta, va. Se trata del «Growers of Mushroom» de un grupo, Leaf Hound, integrado por miembros de la oleada de proto metal que surgió por esa época, una especie de Led Zeppelin más sucios y menos nítidos, sonidos pesados y oscuros con una base rítmica muy bien estructurada. La voz de Peter French es muy buena y esos in crescendo hacen de este disco un obligatorio para los fans de la época. Más datos: ‘Freelance Friend’ es quizás la mejor canción del disco pero el trabajo también cuenta con verdaderas joyas del perfil de ‘Stray’ o Drowned My Life in Fear’. Si os parece muy heavy lo escuchado, intentad darle un tiento a ‘Sad Road to the Sea’, vertebrada por una guitarra acústica. Grupo británico con cowbell, riffs y endemoniados y pinceladas de stoner, ¿qué más se puede pedir a la vida?

As We Draw – Mirages (2014)

As We Draw es un grupo francés de Laval y que pueden ser conocidos porque era el grupo de Quentin y Amaury Sauvé, el primero es bajista de Birds in Row y el segundo su productor, así como de otras bandas francesas de primer nivel como Puzzle. As We Draw, es un power trío experimental de post-hardcore que recoge el mejor sonido de grupos como Cult of Luna o los primeros Refused, no los de ahora. Mirages (2014)es el último trabajo del grupo, y seguía ese ruido continuista de su anterior LP «Lines Breaking Circles». Un grupo que no tenía miedo a experimentar, como por ejemplo el primer tema ‘The Window’ dura más diez minutos, algo inusual para la banda que no tenía miedo a tomar riesgos. Un disco denso y nervioso que quedará en nuestros oídos como una pieza pesada oscura y progresista.

Coachwhips – Bangers vs Fuckers (2003)

Alguna vez os hemos hablamos de Coachwhips, pero no vamos a ir de listos ni de cultos. Manos arriba: los conocimos por los Oh Sees, ya que este era el grupo que lideraba John Dwyer antes de hacerse famoso. El citado conjunto gozó de una corta carrera, pero con «Bangers vs Fuckers», originalmente lanzado en 2003 y relanzado por Castle Face (sello de Dwyer) en 2015, la banda se marcó ese primer sonido de TOS que apreciamos en discos míticos como «Help», «Warm Slime» o «Castlemania». Los que tuvieron el lujo de verles en directo dicen que era como unos «Thee Oh Sees en la época George W.Bush», así que… ¿te lo vas a perder?

Søren – Kingdom (2019)

Una banda de screamo, y de Long Island. ¿Qué puede salir mal de algo así? En 2019, Søren sacó su EP debut llamado «Kingdom» y durante 5 canciones rindieron homenaje directo al género, desprendiendo cieto tufillo al «Stage Four» de Touché Amoré o al maravilloso «Flores, Carne» de Viva Belgrado. El quinteto sabe conjugar instrumentalmente cada una de las canciones como si se tratase de una gran canción dividida en cinco, con berridos marca de la casa ideales para cantar en el confinamiento frente al espejo. Ya que nos reprogramaron el concierto de La Dispute para octubre y el de State Faults está en el aire, dale gas a Kingdom. Esperemos tener pronto nuevas noticias de esta maravillosa banda.

Ovens – EP (2014)

Que un disco comience con una canción titulada ‘Feel Like Shit’ tiene todos mis respetos, y si esa canción la firma Tony Molina, aún más. Molina, que ya es conocido en el underground por un sonido mestizo que combina bases de Dinosaur Jr, Weezer y Teenage FanClub, nos ha entregado grandes discos cortos a lo largo de su carrera. «Ovens», el LP que nos ocupa, fue la antesala de todo aquello. En él identificamos una oda pop con grandes riffs en el que se entremezclan reverencias a Thin Lizzy, al pop de los Beatles y a un variado registro de sonidos. Difícil encontrar con un resultado más pegadizo.

FATIMA CONDE

Ricewine – Mornings (2017)

La tendencia del bedroom soul, esa música que parece hecha desde la cama, está trayendo a una gran oleada de nuevos artistas. Ricewine (Talae Rodden) vive a las afueras de Melbourne, donde crea su poesía en forma de acordes y suaves melodías devolviéndonos esos rayos de sol australiano incluso en los días más grises. El hip hop se encuentra con los dulces riffs de guitarra en ‘Dreams / Nightmares’, el saxo de ‘Solstice’ y las notas calmantes de ‘Huey’ crean una atmósfera tranquila. El fresco trabajo “Mornings” y su escueto minimalismo es perfecto para disfrutar y dejarnos llevar al final del día.

Bon Voyage Organisation – Jungle? Quelle Jungle? (2018)

De ecléctico sonido y sofisticada producción, los franceses rompen los límites de la música disco creando este fascinante híbrido. Las exóticas percusiones y los ritmos disco hacen de esta explosiva combinación de sabores el perfecto compañero de cuarentena, iluminando cada rincón de nuestro salón. El pop setentero de ‘Si d’aventure’, las melodías funk de ‘Les premiers hommes’, los matices orientales de ‘Goma’ y las sensuales estrofas de ‘Fengtai Lullabye’ se intercalan en este delicioso álbum que además cuenta con un ingrediente secreto: la seductora lengua francesa. La surrealista ‘Jungle? Quelle jungle?’ con su instrumentalización nos transporta a un escenario salvaje al otro lado del mundo, ahora viajar con los oídos está al alcance de todos.

L’Imperatrice – Matahari (2018)

La sensual y dulce Florence Benguigui pone la voz a este fabuloso sexteto francés. Su trabajo “Matahari” es una fusión de sonidos disco funk que se mezclan con ese groove parisino que les caracteriza. Una odisea pop de estética retro plagada de influencias diversas, lo comprobamos en la seductora balada en francés ‘Balada fantôme’ y en la popera ‘Dreaming of you’ que cuenta con un colaborador de lujo, el dúo de electropop Isaac Delusion. Los ritmos soñadores y elegantes de ‘Vacances’ nos retratan esos veranos infinitos, y el funk con toque soul y las percursiones de ‘Matahari’ nos hacen movernos hasta bien entrada la noche. Una auténtica delicia para los fans del nu-disco.

Easy Life – Junk Food (2020)

Los de Leicester son una de las propuestas más interesantes del panorama británico del momento. Su debut “Junk Food”, publicado en enero de este año, es una jukebox de sonidos que bucean entre el pop, el hip hop, el R&B, el jazz y el soul. El conocido tema ‘Sangria’ con Arlo Parks, otra de las revelaciones de este año, es la perla del álbum. El groove en ‘Nice Guys’ y en la fantástica ‘Earth’ nos presenta ese ecléctico mundo que están creando. Al escuchar este divergente trabajo experimentamo distintos estados de ánimo, incluso dentro de cada tema, donde descubrimos esa identidad mixta clave que les caracteriza.

TOPS – I Feel Alive (2020)

La banda de Montreal acaba de publicar nuevo trabajo, “I Feel Alive” recoge toda la esencia de la banda y de un paso firme en su sonido, pero lo cierto es que el “Picture You Staring” de 2014 es una brillante joya que nunca nos cansamos de escuchar. Este disco optimista de rock suave y pop infusionado les posicionó en la escena underground, el delicado tema ‘Supersition Future’ o las guitarras de ‘Way To Be Loved’ así lo demuestran con su refinado sonido. Un trabajo lleno de melodías poperas  para ponernos de buen humor. 

PAU ORTIZ

Songs: Ohia – The Magnolia Electric Co. (2003)

Es muy posible que buena parte de quienes leáis esto ya conozcáis a Jason Molina. Los que no, tenéis por delante un auténtico regalo: The Magnolia Electric Co. marcó un hito en la carrera del cantautor norteamericano, y escucharlo supone entrar en contacto con un ente que desborda humanidad, belleza, y sentimiento. La voz de Molina cala en lo más profundo del alma desde una desnudez arrolladora, y cada guitarra, cada piano, cada violín, lo arropan con un amor palpable, dando forma a una verdad única, incontestable y preciosa.

Alien Nosejob – Various Fads & Technological Achievements (2018)

El underground australiano es vasto y queda lejos. Se prodigan por estos lares nombres de pedigrí como King Gizzard o Tropical Fuck Storm, pero huelga decir que hay campo para correr. Alien Nosejob, es decir Jake Robertson, guitarra de Ausmuteants y componente de otro buen puñado de formaciones, aprovechó el debut de su proyecto en solitario para alejarse del punk y transitar otra de las mil sendas de lo alternativo: esta empieza explorando un folk cinematográfico cada vez más acelerado y desemboca en un synth-pop entre macarra y esquizofrénico.

TMATNB – It’s Ok (2020)

Los barceloneses TMATNB (The Morning After The Night Before) han salido a la palestra este mismo año con un EP que abarca el tránsito existencial de la fiesta a la resca desde el filtro de la soledad. Buen timing, ¿eh? Mientras esperamos a poder volver a ponernos como las grecas en público, y a que Betu, Jandro y Mingu puedan dar esos primeros conciertos que estaban agendados y que no han podido ser, nos refugiaremos en el abrazo de sus mullidos beats y la sinceridad de sus letras. Más o menos, el plan es ir corriendo del salón a la cama y de la cama al salón, quemando zapatilla ante una desatada euforia clubber o refugiándonos bajo la colcha para mecernos en posición fetal, así como putos locos. Mola el confinamiento.

A Winged Victory for the Sullen – A Winged Victory for the Sullen (2011)

Miel de romero, jamón ibérico, canela en rama, caviar, ambrosía de los dioses… Muchos son los productos premium reales y ficticios a los que nos puede remitir la escucha de la música de A Winged Victory for the Sullen. Este dúo formado por Dustin O’Halloran y Adam Wiltzie trabaja su clásica contemporánea de espíritu ambient con el piano al frente y una exquisita elaboración de atmósferas. Su álbum debut (luego han venido dos más igual de recomendables) fue grabado y mezclado en varias ciudades europeas a lo largo de tres años, y en sus créditos contiene los nombres de bestias como Hildur Guðnadóttir o Nils Frahm. Todo calidad.

HMLTD – West of Eden (2020)

Tras años de practicar el funambulismo sobre la veleidosa cuerdecilla del hype, firmar con Sony, lanzar singles a porrillo y arrepentirse de firmar con Sony, HMLTD han sacado por fin su primer LP. Como toca en los impuros tiempos que corren, el mejunje contiene una mezcla a discreción post-punk, glam rock, dance, algún toquecillo de trap y probablemente alguna cosa más, y los británicos lo reparten sin vergüenza alguna desde un altar de pose y ropa de thrift shop. Dada la excesiva familiaridad del asunto es probable que no os cambien la vida, pero hacen fiesta, y cuando los programen a las dos de la madrugada en algún festival (si es que vuelve a haber de eso) saltaréis de contentos.

SERGI CUXART

Dead Man’s Bones – Dead Man’s Bones (2009)

Cinco años después de saltar al estrellato con The Notebook y justo antes convertirse en el hombre-duro-pero-sensible-y-buenorro de moda por allá a principios de la década, Ryan Gosling puso en marcha un proyecto musical con su amigo Zach Shields y el coro infantil del Silverlake Conservatory of Music, Dead Man’s Bones. Con un solo disco homónimo, Gosling y compañía hacen entrega de un pop barroco dirigido por un crooner de carácter lo-fi. Las letras, llenas de mansiones encantadas, monstruos y fantasmas, le dan un toque gótico y pseudo-tenebroso que choca con la delicadeza de las voces infantiles.

Polvo – Today’s Active Lifestyle (1993)

Justo acaba de reeditarse el segundo disco de unos de los encargados de sentar las bases de lo que más tarde se conocería como math-rock. ‘Today’s Active Lifestyle’ de Polvo es pura desestructuración ordenada de ruido, afinaciones exóticas y cambios de tempo constantes que acaban sonando con cierto sentido y orden, creando capas y capas de sonido y caos distorsionado.

16 Horsepower – Folklore (2002)

El último disco de estudio de David Eugene Edwards con 16 Horsepower es un repaso al folklore (de ahí el nombre) y a la música tradicional americana. Country oscuro, gótico y con una gran carga religiosa –como es habitual en la trayectoria de Edwards tanto en solitario como con Wovenhand. ’Folklore’ está formado por 10 cortes entre los que podemos escuchar una deliciosa a la vez que estremecedora versión de Sinnerman, popularizada en su día por Nina Simone.

Somos La Herencia – Dolo (2020)

Desde Madrid, Somos La Herencia mezclan cultura rave con post-punk atmosférico en su larga duración debut, ‘Dolo’. Toques de witch house, electrónica etérea, guitarras bañadas en cantidades ingentes de reverb y voces desgarradoras e igual de mojadas que las guitarras. Subidones siniestros e intensos con letras llenas de existencialismo crean un cóctel sonoro que pone banda sonora a la desesperación que muchos vivimos con el confinamiento.

Sleep Party People – Sleep Party People (2010)

El debut del danés Brian Batz como Sleep Party People crea paisajes atmosféricos que acompañan estos días de monotonía y aburrimiento a la perfección. Ritmos lentos, pausados, ambientales y meláncolicos que dibujan escenas bastante mal-rolleras. Una mezcla de slowcore con voces distorsionadas bajo la batuta de la figura deshumanizada de una máscara de conejo.

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