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50 años de los sonidos del silencio

El golpe que nos hemos llevado esta semana con el repentino fallecimiento de David Bowie ha sido más que duro. Con él se va una ficción extremadamente poliédrica que nos empezó a fascinar desde el momento que descubrimos aquel álbum debut (“David Bowie”) del 1967. Genio y figura, Starman era una leyenda de los sesenta / setenta que representaba todo lo proyectado en el firmamento. Los astros, las constelaciones, los meteoros. Simon & Garfunkel, sin embargo, simbolizaban todo lo opuesto. Ellos analizaban los sentimientos humanos, y lo hacían con lupa. El aislamiento, la injusticia, el ruido. Y todo ello lo empezaron a hacer desde el momento en el que eclosionó a nivel mediático su álbum más conocido hasta la fecha. Un “Sounds Of Silence” que precisamente hoy cumple 50 años desde el día en que fue editado.

El 17 de enero de 1966 fue el día designado por Columbia para sacar a la venta el disco a nivel internacional. Muchos lo desconocen pero lo cierto es que el LP era el segundo que editaba el famoso dúo. El primero, “Wednesday Morning, 3 A.M”, fue editado en octubre de 1964, y fracasó en ventas de forma tan estrepitosa que al dúo estadounidense no le quedó otra que volver a probar fortuna rápidamente. Para hacerlo correctamente decidieron incluir en “Sounds Of Silence” tanto piezas compuestas por Paul Simon, e incluidas en “The Paul Simon Songbook” (‘I Am a Rock’, ‘Leaves That Are Green’, ‘April Come She Will’, ‘A Most Peculiar Man’, ‘Kathy’s Song’), como también una versión evolucionada de ‘Wednesday Morning, 3 A.M’ que pasó a titularse ‘Somewhere They Can’t Find Me’. De hecho las únicas canciones completamente nuevas de la obra fueron ‘Blessed’ y ‘We’ve Got a Groovy Thing Goin’, ambas compuestas por Simon.

A su manera la obra parecía el recopilatorio definitivo con el que Paul y Art iban a intentar abordar un éxito comercial que se les resistía. Acertaron de pleno, y la clave de su exponencial triunfo fue la regrabación de uno de los diamantes musicales más nítidos y bellos que se compusieron en el pasado siglo: ‘The Sound Of Silence’. No es broma: este gran single ya vino incluido en “Wednesday Morning, 3 A.M” pero sus formas, descarnadamente acústicas, no acabaron de emocionar al público. El panorama cambió por completo cuando el productor Tom Wilson instó a Paul y Art a contactar con los músicos que acompañaron a Bob Dylan en ‘Like A Rolling Stone’, para así grabar una versión de producción excelsa, armada con diferentes capas instrumentales. Batería, guitarra eléctrica y bajo se sumaron a la fórmula, y el sonido enganchó tanto a la audiencia que en cuestión de días alcanzó el número 1 de la lista de éxitos estadounidense, llegando a aparecer en la banda sonora del fabuloso largometraje “El Graduado”, dirigido por Mike Nichols y protagonizado por Dustin Hoffman. Eso sin olvidar que acabó siendo la canción número 18 más versionada en el siglo XX, y que aún a día llega ser noticia gracias a bellas interpretaciones de músicos del momento como James Blake, Ásgeir o Passenger.

Aparte de lo comentado también hay numerosos puntos que merecen ser mencionados al hablar sobre “The Sounds Of Silence”. ‘Richard Cory’ estaba basado en un poema de Edwin Arlington Robinson y ‘Anji’ era una pieza instrumental que Simon tomó “prestada”, o eso se cree, de un guitarrista llamado Davey Graham. La fotografía que aparece en la carátula fue capturada en el Franklin Canyon Park de Los Ángeles (California), y existieron tres variaciones diferentes de la edición en vinilo del LP, con cambios de carácter minúsculo en sus portadas.

El contenido de las letras era un reflejo de las distintas fases vitales que especialmente Paul Simon fue experimentando al sumergirse en el mundo adulto. Curioso: el paso de los años no ha conseguido erosionar aquel tono rupturista ofrecido por el compositor en cortes como ‘I Am A Rock’. Puede que estemos en 2016 pero aún sorprende, y mucho, encontrarse con una letra que ensalza el aislamiento, rechazando de forma contundente cualquier tipo de interacción social. Recuerden aquello de “I have no need of friendship, friendship causes pain, it’s laughter and it’s loving I disdain. Im a rock, I am an island“. Simon, en su versión más insegura, perdida y vulnerable de las vistas hasta la fecha. Por lo visto el artista compuso la canción en un momento en el que se encontraba desengañado con su entorno, algo que queda bien visible en el material primerizo del cantautor de Newark.

Los años pasan y el mundo avanza. Aún y así siempre es importante echar la vista atrás y rendir tributo a algunos de los compactos que redefinieron la música de una u otra manera. “Sounds Of Silence” fue uno de esos trabajos. El juego de voces, exquisito, cálido y único que reimaginaba la fórmula sonora engendrada por The Everly Brothers, acabó influyendo de forma visible a miles de artistas que surgieron posteriormente, entre los que ubicamos a First Aid Kit (que versionaron ‘America’ en su momento), Eastmountain South o The Civil Wars, entre muchos otros. Reivindicación contra introspección. Otoño combatiendo con la primavera. El grito contra el silencio. Un juego de contrastes que aún 50 años después nos sigue fascinando. “Sounds Of Silence” de Simon & Garfunkel, un lujo para los sentidos.

 

 

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. Llevo ocho años escribiendo sobre música alternativa para esta web, y también colaboro puntualmente en la revista nacional Rockzone . Amante del folk, rock alternativo y el indie en general. Twitter | @pabloporcar

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