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9 artistas que sufren pánico escénico

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A mediados de este año, la distribuidora sueca Union Records publicaba su denominado “The 73 Percent Report”, un estudio sobre salud mental que determinaba que el 73 por ciento de los músicos padecía ansiedad, estrés o depresión derivados de su actividad laboral. La muestra partía de la entrevista a más de 1.500 músicos independientes de todo el mundo. Preocupante.

El pánico escénico, que supone la incapacidad para expresarse o actuar delante de una audiencia, con independencia de su tamaño, es consecuencia, en muchas ocasiones, de estos problemas de salud mental. Artistas que se ven obligados a parar en mitad de una actuación y cancelar conciertos, e incluso giras, por la ansiedad que sienten ante la simple idea de ponerse frente al público.

Los temblores, las taquicardias, la sudoración, el bloqueo y confusión mental, y las ganas constantes de vomitar o miccionar son algunos de los síntomas más obvios de este trastorno que afecta a personalidades que ni imaginarías teniendo en cuenta sus exitosas y consagradas carreras. En este listado recogemos la historia de nueve músicos en activo que lo padecen.

Brian Wilson (Beach Boys)

“No estaba asustado del escenario en sí, sino de todos los ojos que me contemplaban, y de las luces y la posibilidad de decepcionar a todo el mundo”. Brian Wilson lleva toda la vida luchando contra sus inseguridades y el miedo a no cumplir con lo que se espera de él.

En sus memorias, “Yo soy Brian Wilson y tu no”, el líder de los Beach Boys confesaba que era capaz de lidiar con lo que se esperaba de él en el estudio, pero que era incapaz con el directo. Oía voces que le cuestionaban en todo momento -entre ellas, las de su padre y, ojo, Chuck Berry- y, durante años, intentó acallarlas abusando sin éxito del alcohol y las drogas. El punto de inflexión llegó con el ataque que sufrió durante un vuelo a Houston en 1964: comenzó a gritar en mitad del avión, luchando contra esas voces en su cabeza; a raíz de esto decidió recluirse y no volver a salir de gira. Poner el foco en el estudio le llevó a crear grandes temas, como los que componen el álbum “Pet Sounds”.

Ozzy Osbourne

Es uno de los casos más curiosos por todas las cosas que le hemos visto hacer sobre el escenario pero, sí, el Príncipe de la Oscuridad también tiene pánico escénico. Y esto es solo la punta del iceberg, ya que el antiguo líder de Black Sabbath tiene miedo a prácticamente todo (a las alturas, las películas de terror, etc.)

El artista reconoce que este es uno de los motivos que le llevaron a estar “40 años borracho” y que, pese a estar en el negocio desde los 60, todavía hoy gestiona muy mal los nervios antes de un concierto. En su biografía de 2010 titulada “I am Ozzy”, el británico afirmaba que “Decir que sufro de nervios previos a un show es como decir que cuando te golpea una bomba atómica duele un poco”. Esto es, que se queda corto.

Eddie Van Halen (Van Halen)

Esta lista es un claro ejemplo de que, a veces, “El remedio es peor que la enfermedad” y el caso del guitarrista de Van Halen es otro de ellos. La infancia de Eddie estuvo marcada por su excesiva timidez y un padre al que no se le ocurrió nada mejor para ayudarle que introducirle en el mundo del alcohol. Tenía solo 12 años.

El resultado fue un temprano problema de alcoholismo y drogadicción. Durante años, usó la bebida y las drogas como herramientas para poder subirse a un escenario, una parte de su trabajo que odiaba y odia, pese a ser reconocido como uno de los mejores guitarristas del mundo. En la actualidad, ha conseguido superar su adicciones, pero aún le genera mucha ansiedad los momentos previos a ofrecer un concierto.

Andy Partridge (XTC)

Pese al intento, en sus inicios, de seguir los pasos de sus idolatrados New York Dolls, XTC supieron desmarcarse del auge del movimiento punk de finales de los 70 y hacer carrera a través de un proyecto con base new wave y constante evolución, llegando a convertirse, más tarde, en referentes para iconos como Blur y Supergrass.

El principio del fin sobre las tablas del cuarteto de Swingdon, que duró más de 20 años -hasta su disolución en 2006-, arranca en 1982 con el lanzamiento de “English Settlement”, su quinto largo, con el que definitivamente constataban su éxito. Durante la gira, Partridge sufrió dos colapsos nerviosos que le causaron una depresión y esto, sumado al estrés y al uso de alguna que otra droga, finalmente obligó a cancelar la gira.

La decisión, que parecía traer consigo la separación irremediable de la banda -su sexto trabajo no obtuvo las críticas deseadas, se marchó su batería y tuvieron serios problemas con Virgin- hizo que Partridge y los suyos se concentraran mucho más en el trabajo de estudio, y gran parte de la crítica y público coinciden en que sus mejores canciones se crearon a partir de entonces.

Johnny Rotten (Sex Pistols / PIL)

En una entrevista fan publicada por Mondosonoro en 2016, a cuenta de la gira de presentación del disco de “What The World Needs Now…” de PIL, John Lydon reconocía que aún padecía de pánico escénico, trastorno que mantiene desde sus inicios musicales con los Pistols.

El británico lo achaca al rápido e incluso “agresivo” éxito que alcanzó la banda con “Never Mind To The Bollocks”. Nunca fue capaz de asimilarlo ni de superar el miedo a decepcionar a la gente -asegura que se llega a sentir físicamente enfermo-, aunque en la actualidad dice haber aceptado que es una parte de su trabajo y que ya es capaz de verlo, incluso, como un regalo: “Me da la oportunidad de tener la energía que solo se siente cuando estás inseguro”.

Axl Rose (Guns N’ Roses)

La irreverencia, la polémica y, sobre todo, los retrasos han acompañado a los directos de Guns N’ Roses desde tiempos inmemoriales. ¿La piedra angular de todo esto? Su líder, Axl Rose.

Promotores y fans han manifestado su cansancio y descontento ante la actitud del músico de las maneras más variopintas, y desde su equipo han intentado justificarla en más de una ocasión, pero la teoría que parece coger fuerza ahora es la del pánico escénico, apoyada por Alan Niven, quien fuera manager del grupo entre el 86 y el 91. Según Niven, la banda estuvo a punto de cancelar la gira del 88 con Aerosmith debido a que su frontman lo pasaba cada vez peor sobre el escenario. Finalmente, no lo hicieron, y gracias a dicho tour el tema “Sweet Child O’Mine” llegó a ser nº 1 en la lista de Billboard.

Cat Power

Canciones que terminan o acaban de manera abrupta y sin transición, salidas del escenario sin previo aviso, conciertos que terminan sin explicación alguna… Estas son algunas de las impactantes situaciones a las que se ha enfrentado el público de las actuaciones de Chan Marshall. Cuando se le pregunta por ello, la artista no tiene problema en reconocer que el culpable es el intenso pánico escénico que ha sufrido siempre… aunque también lo son el alcohol y el abuso de sustancias con las que, erróneamente intentó combatirlo.

En 2012 participó en un vídeo de la plataforma web de humor “Funny or Die» donde, en un sketch en una guardería, se parodiaba a sí misma y a sus ataques de pánico. La de Georgia lleva varios años sobria y, debido a ello admite que su miedo escénico ha mejorado al sentirse más lúcida y con control sobre la situación, pero sus problemas mentales y físicos derivados de los excesos previos la han obligado a cancelar más de un concierto.

Keaton Henson

El inglés es músico, poeta, ilustrador, artista visual… y padece ansiedad crónica. Este es el motivo por el que rara vez se le ha podido ver en directo.

En 2017 anunciaba su decisión de abandonar definitivamente los escenarios para centrarse en el estudio, debido a los ataques que padecía cuando le tocaba subirse a uno. Sin embargo, esta decisión no le ha impedido seguir dedicándose a su pasión y lanzar nuevo material de manera frecuente. “Six Lethargies” es uno de sus retoños más recientes, donde vuelve a usar la música como vehículo para la autoexploración y análisis de su propio bienestar. La orquesta de cámara británica de Britten Sinfonia fue la encargada de llevar al directo estas piezas por diversos auditorios europeos el pasado 2018.

Lana del Rey

La fama cuesta… y sea alcanzarla o asimilarla. Este último es el caso de Lana del Rey que, como tantos otros artistas de este listado, no ha sido capaz de procesar del todo lo que ha supuesto su meteórico ascenso hacia el éxito.

En poco tiempo, Lana pasó de tocar en pequeñas salas a ser cabeza de cartel de algunos de los festivales más importantes del mundo y reconoce que eso le hace ponerse muy nerviosa cada vez que tiene que empezar una actuación, sobre todo en las dos primeras canciones. ¿Un ejemplo? Alguna vez ha tenido que arrodillarse para poder controlar los temblores corporales que le provocan los mismos nervios. Admite que no se siente un animal de escenario y en 2012 tuvo que cancelar su gira por EE.UU. al no sentirse con la confianza suficiente para hacerla.

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