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9 compositoras que van a pegar fuerte en este 2019

El número de voces femeninas que aparecen en los line ups de todo el mundo no es, ni de lejos, directamente proporcional a la cantidad de propuestas y artistas existentes. No descubrimos nada nuevo. Por suerte, la llegada de internet y las redes sociales ha democratizado el acceso a la música, y nos ha brindado la posibilidad de conocer a cantautoras de todo el mundo que no aparecen en los medios de referencia de siempre, que aún graban sus canciones en sus dormitorios -a veces adolescentes- y que no tardan en pasar a engrosar las filas de nuestras playlists favoritas.

Hoy el foco lo ponemos en ellas: artistas emergentes que no llevan demasiado en esto de la música, pero que van a dar que hablar, y mucho, este 2019. Hay para todos los gustos: indie rock, pop, dream pop, folk, soul, jazz, electrónica, R&B… Quédate con sus nombres, y ve creando una nueva lista en Spotify, porque ninguna de sus propuestas pasará desapercibida.

Caroline Spence (EE.UU.)

Caroline Spence es, quizás, quien más tablas tiene en este listado. Originaria de Virginia, la artista country se mudó a Nashville, la ciudad de la música y cuna por antonomasia de este género musical, para empaparse de la escena y trabajar en su propio proyecto. Y le salió bien: además de ganar varios premios,  ha conseguido lanzar dos álbumes de estudio y está a punto de lanzar el tercero, “Mint Condition”, el 3 de mayo, un disco en el que defiende el vivir y buscar tu propia verdad sin temor, y donde se acerca a Neil Young y Lori McKenna. 

Sobre su relación con la música y cómo es su proceso de composición, se confiesa: “La gente te dice que escribas sobre lo que lo sabes, pero muchas veces yo lo hago sobre lo que no sé. Para mí, las canciones son una forma de preguntar y, a veces, acabas descubriendo con ella la respuesta”. Sus referencias son sobre todo artistas locales de la escena, pero asegura que, durante su adolescencia, estuvo obsesionada con el “High and Dry” de Radiohead y el disco “Cold Roses” de Ryan Adams.

Charlotte Cardin (Canadá)

Dando una escucha a su propuesta musical, y partiendo de los antecedentes y prejuicios al respecto de nuestro país, nadie diría que Charlotte Cardin pudiera haber salido de un talent show como La Voz -y mucho menos quedar finalista-, pero así es; aunque se ha tomado su tiempo para desvincular su carrera del concurso.

Su voz, con un deje que rápidamente podría traer a la memoria a la gran Amy, se entrelaza con una mezcla de jazz, electrónica y estribillos pop que hacen imposible no pararse a escuchar lo que tiene que decir. En 2016 publicó su primer Ep con canciones en francés e inglés, “Big Boy”, al que seguiría un año más tarde “Main Girl”, su versión extendida, con temas como “Dirty Dirty”,”Paradise Motion” y el propio “Mean Girl” -uno de los favoritos de Elton John, por cierto-, donde se atreve a hablar sin pelos en la lengua del amor tóxico, la infidelidad, el despecho y las relaciones esporádicas.

A principios de este año publicó la canción “Drive”, un corte que recuerda a ratos a ese R&B de principios de los 2000 tan característico, y que podría ser el adelanto de su primer larga duración, aunque de momento no se ha pronunciado sobre el tema.

Connie Constance (Inglaterra)

Antes de decidirse por la música, Connie Constance se dedicaba a la danza -sus redes sociales dan buena cuenta de su pasión por ella- y durante un tiempo estudió en una de las escuelas más importantes de Londres para profesionalizarse. Sin embargo, la falta de libertad que sentía al tener que repetir los mismos movimientos una y otra vez, inclinó la balanza.

Su primer disco, que saldrá a la venta el próximo 22 de marzo, lleva por título “English Rose” y, según la propia artista, se trata de un homenaje a todo lo que le gusta de Inglaterra. El largo, cuyo nombre, efectivamente, es una clara referencia al tema de Paul Weller y los suyos, incluye una cover de dicha canción, donde la británica consigue elevar el corte a un plano aún más íntimo con tintes soul, y deja al descubierto sus confesadas influencias: The Smiths, Stone Roses o los Libertines, pero también Amy Winehouse y Nina Simone.

Duendita (EE.UU.)

Hace ya un tiempo, Duendita comentaba en una entrevista que sus pretensiones respecto a la música eran llevar alegría a la gente y darles la oportunidad de sentirse vulnerables. Ahí es nada. Pero lo cierto es que no es posible escucharla sin sentir algo similar a una catarsis y, por ello, hay que darle las gracias.

Entre sus primeras composiciones encontramos el tema “One to One”, un canto al amor, pero roto. Desde algún lugar en el que duele, y mucho. Una pieza de soul al piano que bebe a grandes sorbos de claras referencias como Sarah Vaughan, Etta James y Ella Fitzgerald.

En noviembre de 2018 publicó su primer disco, “direct line to My Creator”, una colección de 10 canciones escritas a partir de las experiencias de vida que recogió en los últimos dos años y en el que juega más bien con el R&B, con el dolor, la pérdida y la culpa como los ejes centrales de su discurso.

Fenne Lily (Inglaterra)

El que Fenne Lily metiera cabeza en esto de la música hay que agradecérselo a los celos fraternales. Y es que empezó a tocar la guitarra solo por demostrar que era capaz de hacerlo mejor que su hermano mayor.

Con su acústica como compañera de viaje, podíamos englobarla en el saco del folkie pop, con temas clave como “What’s Good”, “On Hold” y “Top to Toe”, tema este último que escribió con 15 años y que llegó a los 20 millones de reproducciones en streaming en poco más de un año. Escuchando su propuesta se vienen a la cabeza coetáneas como Lucy Rose, Laura Marling y Angel Olsen, aunque asegura que fue el grupo Warpaint el que le cambió la vida. Con 14 años, se dedicó a seguirlas por todo el país junto a una amiga, por lo que es fácil imaginar la ilusión que debió hacerle que Theresa Wayman, guitarrista de la banda, se animara a hacer el remix de su tema “The Hand You Deal”. 

El pasado 2018 lanzó su primer trabajo de estudio, “On Hold”, sin ninguna discográfica detrás. Actualmente, se encuentra escribiendo las canciones y preparando las demos de lo que será su segundo disco del que poco más ha desvelado hasta la fecha. Mientras, está de gira por EE.UU. con Lucy Dacus.

Girl in red (Noruega)

Tras las canciones de girl in red se esconde la noruega Marie Ulren, una jovencísima cantautora que se autodefine en redes sociales así: “Tengo 19 años. Hago canciones en mi habitación”. Y, aunque sencilla, esa es la definición perfecta de su música: bedroom pop.

Comenzó a tocar la guitarra después de ver la película “Las ventajas de ser un marginado”, ahora su favorita, de cuyos personajes se enamoró y donde conoció la música de Bowie y The Smiths, influencias a las que luego seguirían Sonic Youth, Galaxie 500 y New Order.

Ulren pertenece a esa generación de artistas que ha nacido en YouTube y ha conseguido superar el millón de visualizaciones en la plataforma con su vídeo para “Girls”, un tema en el que habla sin tapujos sobre su homosexualidad y el enamorarse de una chica; de ahí, que los medios no hayan tardado en definirla como un icono queer para los adolescentes.

Kizzy Crawford (Gales)

Soul, R&B, jazz, folk y música electrónica, a eso suena la infancia de Kizzy Crawford, que asegura haber descubierto estos estilos a una edad bien temprana gracias a que sus padres no paraban de pincharlos en casa. Su late motiv para empezar a componer canciones, fue el deseo de sonar como esas mujeres fuertes a las que admiraba  -Joni Mitchell, Carole King, Roberta Flack…- y el resultado se ha traducido en un batiburrillo musical donde cabe todo lo anterior, al tiempo que se combina con guiños a sus orígenes ingleses, galeses y barbadenses.

Crawford se enorgullece de dónde viene. Ser bilingüe es una gran parte de su identidad, y la forma en la que sabe expresarse, de ahí que use el inglés o el galés de manera indiferente en función de lo que quiere expresar.

En 2013 ganó un concurso que le permitió grabar su primer Ep, “Temporary Zone” y, desde entonces, se ha dedicado a lanzar singles en cuya escucha uno puede sentirse testigo de su propia evolución. 2019 será el año en el que Kizzy lance su primer larga duración.

MOW (España)

Nuestra apuesta patria, MOW es el alter ego musical de Gabriela Casero. Su proyecto, que baila entre las aguas del dream pop con clara tendencia hacia la electrónica intimista, desprende ese misticismo propio de otras artistas como Björk, Nawja Nimri o Lana del Rey, aunque no exista conexión musical alguna con ellas.

En sus inicios MOW fue concebida como una propuesta más acústica, aunque todo dio un giro de 180 grados al unir fuerzas con el cuarteto canario-madrileño de neo psicodelia Solo Astra, pero este matrimonio musical no duro mucho tiempo… Aún así, antes de tomar caminos separados, pudieron entrar juntos al estudio para grabar su primer LP, “Woman”, que salió publicado el pasado noviembre de la mano de Subterfuge Records y que presentará en Madrid hoy, 14 de febrero, con temas como “Grasiah”, “Come As You Care” y “Dr. Mike Alon”, que consiguió colarse entre las 50 canciones más virales de Spotify en EE.UU.

Whitney Ballen (EE.UU.)

La primera vez que uno escucha un tema de Whitney Ballen, la mueca de sorpresa es casi inevitable. Y lo es porque hay costumbre de que propuestas musicales como las suyas vengan acompañadas de una voz aterciopelada, íntima y etérea… Nada más lejos de la realidad. La artista de Seattle ha sabido sacar partido a un timbre chillón, agudo y aniñado, que más bien recuerda al de cantantes de J-pop, como la mítica Megumi Handa, convirtiendo, al suyo, en un proyecto único muy especial que bien merece una escucha.

Después de publicar dos Eps en solitario, donde abrazó el reverb para hacer aún más peculiar su propuesta, el pasado verano vio la luz su primer larga duración, “You’re A Shooting Star, I’m A Sinking Ship”, para el que optó por acompañarse de una banda al completo, acercándose más al rock de base de riffs y eliminando la reverberación vocal. Si te gustan artistas como Mirah o Laura Stevenson, te gustará Whitney.

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