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[Crítica] Antònia Font – Lamparetes (2011)

Dicen que nadie es profeta en su tierra, y hoy toca hablar de Antònia Font. Escasos días después de la publicación de su nuevo trabajo, “Lamparetes”, consiguen encaramarse a lo más alto de las listas de ventas, solo superados por Maná y Nach. Un séptimo disco que abraza sin miedo y con coherencia diferentes estilos e indaga en la belleza que irradia lo mundano. Desde que tengo uso de razón y memoria verbenera, Antònia Font siempre han sonado en la isla. Y cabe reconocer que nunca me gustaron. Nunca. Como a muchos otros mallorquines, la cosa no terminaba de convencer; demasiado lunáticos, y con el agravante que cantaban en mallorquín, así que las letras sobre “flautas selénicas” o demás perturbaciones no terminaban de cuadrar. Seguramente muchos escucharíamos lo mismo en inglés y pensaríamos lo bien que suena. Sin embargo, en nuestra propia lengua, algo chirria. Salvo alguna contada excepción como “Alegria” o “En s’estiu”.

Ya lo dicen, nadie es profeta en su tierra. Sin embargo, quizás me haya costado estar siete años fuera de la isla y una actitud mucho más ecléctica, para poder apreciar Antònia Font. Ahora, no puedo parar. “Lamparetes” es un disco extraño; de los que generan tal atracción que no puedes alejarte demasiado. Una amalgama de ritmos, estilos y letras diferentes y con actitud. Otro de los puntos fuertes de “Lamparetes” es la descripción de la rutina, frases comunas cargadas de belleza y poesía, sin un ápice de imposición. Una rutina que viene marcada por las obras interminables de Palma, los veleros, los móviles táctiles, los guiris, las fantasías infantiles, una tarde en un balancín o los westerns anclados en el imaginario común. Recurrentes temas que apelan al oyente. ¿Quién no ha visto a Clint Eastwood encenderse su purito mientras frunce el ceño pensando en su porvenir? ¿Quién puede resistirse a una puesta de sol en la playa con una cerveza en la mano? Porque no siempre hay que torturarse y componer grandes poemas nutridos de palabras en desuso, que no hacen sino construir un envase para algo que está vacío.

Antònia Font afianzan paso a paso un camino personal e intrasferible, en el que quizás hayan dejado a muchos atrás, pero son tantos otros los que están dispuestos a seguirles. Y “Lamparetes” es la prueba. Libre, maduro, ecléctico, sin miedo. Desde el rap down-tempo de “Clint Eastwood” a la Doors-iana “Coses modernes”, pasando por el pop chicletero de “Calgary 88”. Cabe de todo. Este disco supone la excusa perfecta para revisar la discografía completa de Antònia Font, que por prejuicios, ignorancia o pereza no conocía.

Si cada vez más optamos por un estilo de vida mucho más natural, demandamos más información y reivindicamos lo de aquí y la autenticidad, ya es hora de que Antònia Font ocupe el lugar que se merece. Un producto fresco, diferencial y cuya actitud positivista saca de la nada y de lo que muchos ignoran, material para componer buenas canciones. ¿Qué más se le puede pedir?

5 comentarios

  • No pasa nada, eres una víctima más de lo que yo llamo «guayismo tendencial», una expresión tal vez suene mal, pero no hay en mi ninguna intención atacar a nadie.
    Voy a explicar esto desde mi experiencia personal, dejando de lado a Antònia Font.

    Mi principal (y diria que única) afición es la música en todos los sentidos, me gusta la buena música desde que tengo uso de razón, en todas las variantes de ella, y por ello, voy de concierto siempre que puedo ya que por suerte mis amigos comparten conmigo mi afición (aunque tambien he ido a algun que otro concierto solo por no encontrar a nadie dispuesto a ir).

    Por ello, veo a muchísima gente que asiste a los conciertos por el simple hecho de que, por ejemplo, para ser un buen indie es lo que toca, cosa que comprobé el otro dia en el concierto de Antònia Font del Teatre Principal. Mucha gente que hace máximo un año o dos lo último que haria seria escuchar un grupo que canta en catalán porque no es guay, suena a catalanismo, o cualquier otra excusa prejuiciosa, estaba en ese concierto y disfrutando como el que mas, gracias a que por una razon u otra han acabado disfrutando con su música. Está de moda, por tanto inconscientemente es fácil verlo de otra manera.

    Hace 3 años le pase a una amiga mia el primer disco de Manel, y aunque es una persona que disfruta escuchando todo tipo de música y suele venir conmigo de conciertos me dijo que no le gustaban, que no le apetecía ir al concierto que dieron en Palma por muy gratuito que fuera. Ahora en cambio, que Manel han triunfado en todo el estado, esta misma persona me dijo que ya me valia por no avisarla al ir a comprar las entradas para el concierto, las cuales se agotaron en un momento y por tanto ella no pudo conseguir.

    Ves algun símil entre esto y tu experiencia? Yo creo que si, simplemente el grupo se ha puesto de moda «dentro del rollo» y inevitablemente llega a más gente, la cual no los hubiera escuchado ni de coña en otra situación. Dia 26 estoy seguro de que podré confirmar mi teoria al ver quien va a petar el Teatre Principal en el concierto de Manel.

    Qué opinas??

    pD. Espero no parecer un pedante ni que lo que digo suene mal, son simplemente opiniones de las que espero un contraste o una respuesta, es divertido crear un poco de debate desde el buen rollo!

    pD2. todo y que por lo que veo eres mallorquina he escrito esto en castellano porqué tengo entendido que esta página llega a mucha gente, y así lo entienden todos!! 😉

    Un saludo

    • por cierto, se me olvidaba, me ha gustado mucho la crítica, igual que la manera en la que enfocais la página, os sigo todos los dias (tambien en twitter) seguid así!! ;D

  • una buena critica y una buena opinión de Diongi, subrayo palabra a palabra lo dicho, opino, simplemente, lo mismo.

    yo soy de Catalunya y veo lo mismo por ejemplo con Manel y otros grupos que están naciendo a raíz de este éxito del rock en lenguas propias. También hay mucho apoyo por parte de las TV y periódicos autonomicos, cosa que valoro muchísimo. Así como el esperado retorno-reunión de Sopa de Cabra con dos citas en el Palau Sant Jordi con las entradas ventiladas en pocas horas, una muestra mas que el Rock no tiene fronteras ni limites.

    Dicho eso, también tengo que decir que Antonia Font y Manel y otros del mismo estilo no son muy de mi agrado, aunque no por ello no me alegre de su nueva «era» de exitos en el panorama. Creo que hacen, simplemente, la música con las que ellos disfrutan, en català, o en Mallorquí. cosa que antaño era perjudicial por los prejuicios antes mencionados, tanto en la lineas mas conservadoras del estado, como en las lineas de la izquierda de nuestro territorio. Quien podría pensar que el número 1 de ventas de España fuera un grupo cantando en català ?

    una vez mas, la música no entiende de polémicas y fronteras. Hagase su voluntad.

    Saludos !

  • Antes que nada saludar a la gente que ha leído el artículo y está bien que le deis un poco de vida. La verdad es que comparto mucho la opinión contigo, “Diongi”, aunque quizás te sorprendas si te digo que grupos como Manel no son santo de mi devoción –aunque considero que lo hacen muy bien- y si escucho a otros grupos mucho menos populares como Ix! o Mine, aunque no sean moda. Tengo la suerte de trabajar en una revista de música, con lo que cada día puedo escuchar todas las novedades y los discos que más gustan, varias veces. A medida que crezco y gracias también al trabajo, mis gustos van ampliándose y convirtiéndose más eclécticos. Hace seis años dudaría que podría complementar mis estimados Pearl Jam con música electrónica del estilo Yatch, o que bailaría todos los temas de unos imberbes sin mayores pretensiones que esta como son Two Door Cinema Club.

    Estoy de acuerdo en que en este mundillo hay mucha, mucha pose; conciertos a los que “hay que ir”, grupos a los que “hay que seguir”. Por suerte, hay gente que valora la música, mucho más allá del hype y de todo. Uno de los momentos que recuerdo con más rabia fue estar como una loca saltando en el concierto de Neil Young en el Primavera Sound y ver como mucha gente nos miraba mal por darlo todo, ya sabes que son muchos los que en Barcelona parecen no tener ni músculos para sonreír, ni licencia para aplaudir.

    Te aseguro que llevo años aguantando bromas por ser tan fan de la Habitación Roja (y eso que su último disco no lo dejé en muy buen lugar, y es con el que se han hecho más populares). Tampoco creáis ahora que voy en contra de las masas ni las modas, tú mismo apuntas que ahora me gusta Antònia Font. También debo decir que es más fácil conocerles ahora porque estoy mucho más expuesta y su cobertura mediática ha sido mucho mayor.

    No creo que seas un pedante, ni nada similar, me gusta que la gente defienda sus ideas. Tú has hecho una valoración a partir de mi artículo, lo que no me parece mal. Si pudieras leer otros posts antigos o los que están al caer, espero que puedas ver algo más.

    En fin, solo explicar que agradezco que ahora Antònia Font me gusten, y que este disco –quizá menos txiripitifláutico- me sirva como primer paso para adentrarme a fondo en esta banda. O quizás el resto de discos no me convenzan y este sí. Te lo cuento en un tiempo. Lo que está claro es que no puedes culpar a la gente que le gusten bandas o estilos que por X o por Y están “ahí fuera”, expuestas e incluso sobreexpuestas (Manel); eso facilita que un mayor público las conozca. Aunque siempre nos guste eso de ser “los primeros” o los “únicos” que los siguen. A mi me pasa. Y si no tuviéramos ese rollito elitista guayón, la cosa no sería tan divertida.

    Un abrazo!

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