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Descubriendo la cara artística de Brandon Boyd (Incubus)

El colaborar con la revista Rockzone me ha llevado a disfrutar de momentos inolvidables. Uno de ellos lo viví al entrevistar al espléndido cantante de Incubus hace cuestión de un año. Recuerdo despertarme el día de esa conversa telefónica con muchas dudas en mi cabeza. ¿Iba a ser Brandon Boyd otro divo al estilo de Dean DeLeo, o en cambio me iba a encontrar con un personaje soso y parco en palabras? Al final afortunadamente tanto nerviosismo no sirvió para nada; la conversa con Brandon fue como la seda y en ella empecé a vislumbrar el fascinante amor por el arte que el de Van Nuys ha sentido desde bien crío.

Para empezar a hablar sobre la relación entre la pintura y Brandon debemos remontarnos hasta la niñez del de Van Nuys. En tiempos mozos Boyd se dejaba caer por la casa de sus abuelos, lugar donde inocentemente tomó como primer referente artístico el autorretrato de su madre que colgaba del cuarto de invitados. Esa imagen tan impactante, que incluso le llegaba a cohibir al despertarse cada mañana, le sirvió para aprender de la pregnancia que podía llegar a transmitir un dibujo a través de unos simples trazos.

En el instituto el joven californiano aprovechó sus primeros pinitos en el mundo de la música para empezar a distribuir flyers hechos a mano. Estos estaban basados en un libro sobre educación sexual prestado por la madre de Mike Einziger y, obviamente, la gente no acabó de entender la relación existente entre un primitivo Incubus e imágenes de esa índole. La experimentación fue una fase importante para Boyd y tras mucho luchar al final consiguió hacer su sueño realidad al ingresar en la Community College para estudiar bellas artes.

En cuestión de unos pocos semestres Brandon sintió que debía dejar los estudios para dedicarse a Incubus a jornada completa. Ese giro, sin embargo, no provocó que el artista dejase de lado el mundo del diseño. Boyd tardó unos años para ello pero al final publicó «White Fluffy Clouds», un primer libro en el que se aglutinaban algunos de los escritos y dibujos que Boyd había ido realizando a finales de la década de los 90 / principios de la del 2000.

El estilo de los retratos, a lo largo de toda su carrera artística, ha estado ampliamente inspirado en aquella corriente clásica japonesa en la que elementos y figuras naturales se entrelazaban con todo tipo de mamíferos y seres vivos. La portada del libro que veis a continuación es exactamente un reflejo de lo comentado:

Posteriormente, ya en 2007 y aprovechando el fin de la gira de «Light Grenades», Brandon volvió a deslumbrar con su creatividad gracias al lanzamiento de otro libro artístico. Este se titulaba «From the Murks of the Sultry Abyss«, fue publicado de nuevo bajo Endophasia y también jugaba a entrelazar relatos, fotografías del artista e ilustraciones de carácter fantástico. Este libro y su predecesor «White Fluffy Clouds» aún pueden ser adquiridos a través de la web oficial del artista.

Bien entrado el 2007, Brandon necesitaba un descanso. Aprovechando que su compañero Mike Einziger volvió a la universidad de Harvard para estudiar física, el cantante de Incubus decidió que había llegado el momento de volver a estudiar arte en una escuela de Los Ángeles. Ese periodo, que apenas duró unos meses, volvió a explotar la creatividad de Boyd hasta tal punto que el californiano decidió aliarse con Hurley para lanzar una línea de camisetas benéfica y, a su vez, de su primer mural artístico. El impresionante resultado del experimento fue expuesto el 2 de abril de 2011 en la H Space de Costa Mesa:

Incubus volvieron a adentrarse en la escena musical con «If Not Now, When?» que se publicó a mediados del 2011. Pese a que ultimamente la vida profesional de Brandon Boyd ha sido bastante ajetreada, «The Invisible Floating Torso Man» ha conseguido . encontrar sus huecos para sorprender con una nueva línea de camisetas benéficas realizadas con Hurley y alguna que otra exposición pictórica como la que tomó lugar en Museum Of Monterey. El mar era el epicentro temático de todos los diseños expuestos en un evento en el que Boyd volvió a demostrar su amor por la sostenibilidad y aquel amado deporte llamado surf.

Mirando con retrospectiva toda su vida es fácil apreciar la importancia que tiene la pintura para Brandon Boyd. Lejos de ser un músico al uso, el estadounidense necesita retroalimentarse con una creatividad que le lleve a sentirse inspirado en diversos campos artísticos. Eso, unido a su personalidad tan volcada a lo benéfico y lo sostenible, lo hace diferente, especial. Y eso es lo que más nos gusta de Brandon; puede que los años pasen para él pero siempre existirá dentro de su corazón esa impetuosidad creativa que nació desde el momento que vió los autorretratos de su madre.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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