ArtículosDestacados

El hombre que no quiso “Yankee Hotel Foxtrot” de Wilco

El hombre que no quiso "Yankee Hotel Foxtrot" de Wilco

“Yankee Hotel Foxtrot” es otra muestra más de que el bien acaba triunfando, de que la verdad siempre sale a la luz o de que la vida siempre se abre camino, como diría el doctor Ian Malcolm de Jurassic Park, interpretado por el gran Jeff Goldblum, que encima lidera una orquesta de jazz.

Más allá de esta referencia metida con calzador, es verdad que este álbum pudo no haber existido por dos grandes motivos. Luego hablaremos de la música, pero antes vale la pena hacer un chapuzón contextual. Valdrá la pena.

Fricciones en la banda

El primer motivo fueron los choques creativos en la banda: por una parte Tweedy y compañía andaban descontentos con el trabajo baterístico de Ken Coomer, responsable de la percusión en los inicios alt-country de la banda (el debut “A.M.” y su segundo disco “Being There”) y hasta “Summerteeth”, que ya supuso un considerable desvío estilístico en su propio derecho. “Yankee Hotel Foxtrot” iba a suponer un paso más allá en la experimentación. El nuevo modus operandi iba a basarse en la deconstrucción: componer canciones, romperlas en pedazos y reordenarlas en una nueva dirección. En ese nuevo proceso la función meramente rítmica de la batería se quedaba corta: la percusión ya no se limitaba a anclar las melodías al ritmo, sino que los pulsos, redobles y síncopas iban a reclamar un papel mucho más protagonista en la presentación de la música.

Jay Bennet, que se unió a Wilco después de la publicación de A.M. y del que hablaremos en breve, confesaba que “mientras que Ken era un esteta, un batería fenomenal que hacía música, Glenn era un músico fenomenal que tocaba la batería”.

Bennet se refería a Glenn Kotche, un veterano percusionista de Chicago con varios trabajos experimentales en su haber y que llegó a Wilco por recomendación del productor Jim O’Rourke, a la postre responsable de la huella sónica de “Yankee Hotel Foxtrot” a los mandos de la mesa de mezclas. La habilidad de Kotche de convertir la batería en un instrumento casi melódico le valió la admiración de Tweedy y un ticket para ingresar en Wilco como miembro fijo hasta hoy.

Por otro lado, chocaban las formas de entender el futuro nuevo disco entre Tweedy y Jay Bennet, multi instrumentalista y compositor en el grupo. Bennett se unió a la banda después del lanzamiento de “A.M.” como guitarrista y tecladista. El gusto de Jeff Tweedy por sus dotes musicales y su aplicación de la producción y del estudio como instrumento le abrieron las puertas a Wilco y pronto se convirtió en una pieza importante en el desarrollo musical de trabajos como “Summerteeth”. ¿Pieza demasiado importante quizás?

Por un lado, según tanteaban algunos, Bennett terminó ensimismándose demasiado en la producción del disco, llegando a pasarse días tocando y retocando minucias en una sola parte rítmica, lo cual resultaba contraproducente a la hora de escribir música y poco resolutivo si se trataba de materializar canciones para luego deconstruirlas. Por otro lado, Tony Margherita (manager de Wilco) acusaba a Jay de “prostituir el sonido Wilco” al emplear la sección rítmica de la banda en la producción de varios discos de otros artistas.

Sea como fuere, Bennett acabó tomando más protagonismo que el que Tweedy habría querido. Si bien en un momento Jeff y Jay conectaron de manera profunda en lo musical, la jerarquía que ejercía el jefe Tweedy no contemplaba dos gallos en ese corral. O cómo apuntaba Jonathan Parker, pipa de la banda, “Jeff le dio [a Bennett] suficiente cuerda como para ahorcarse”.

Jay Bennet sería despedido por Jeff Tweedy una vez finalizado el disco.

La barrera final que tuvo que superar “Yankee Hotel Foxtrot” para ver la luz del día fue la negativa, 200,000 dólares y varios meses después, de Reprise Records de publicarlo. Say what? Volvamos al pasado un momento.

‘Jeff Tweedy es un capullo’

Así lo sentenciaba Peter Koepke, veterano ejecutivo discográfico. “¿Un doble CD de un artista que no ha tenido ni siquiera un sólo disco de oro? Por favor. Yo diría que se ha aprovechado más él de Reprise que ellos de él”.

Koepke hablaba de la concepción del segundo álbum de Wilco, “Being There”, que Jeff Tweedy quiso vender en formato doble CD al precio de un solo CD. “Tenía 12 canciones secuenciadas para ocupar un sólo disco, pero cuánto más grabábamos más nos divertíamos”, recuerda Tweedy. Las 19 canciones resultantes no iban a caber en un sólo LP, por lo que el líder de Wilco decidió renunciar a 2 dólares de royalties por unidad vendida para asumir el coste que vender un doble CD a precio de uno iba a suponer para Reprise Records, su sello. Se calcula que en 2003 Jeff Tweedy ya habría perdido casi 600,000 dólares en esta maniobra.

“¿Pretencioso? Sí, quizás”, ironizaba.

Este episodio le valdría al jefe de Wilco las alabanzas de los fans y del sector más pro-artista de la industria. Sin embargo, le consolidaría en el papel ‘tipo difícil’ entre los señores con traje, aun más teniendo en cuenta las reticencias que desde siempre Tweedy y compañía habían tenido con la producción de singles para la radio, por ejemplo.

Pero volvamos a 2001. Las 11 canciones que formarían el futuro Yankee Hotel Foxtrot ya están grabadas, empaquetadas y enviadas a su sello, Reprise.

Órdenes de arriba

La empresa madre de Reprise Records era por aquél entonces Time Warner, que venía viendo cómo su porción de mercado se iba desplomando desde finales de los años 90. A principios del 2000 se hace pública la fusión entre American Online y Time Warner que resultaría en AOL — Time Warner, una de las 4 majors en ese momento. La nueva multinacional lucía como un buque nuevo, gigante… pero que hacía aguas por todas partes. Los nuevos dueños decidieron recortar por todas partes y repartir finiquitos como caramelos, empezando por Russ Thyret (CEO de Warner Bros. Records) y Howie Klein, veterano presidente de Reprise. Con los jefazos en la calle, Warner esperaba arrebatar a Tom Whalley de su contrato con Interscope para dirigir el nuevo pero mermado barco. A falta de Whalley, Warner acabó cediendo los galones a su vicepresidente de A&R David Kahne. Este nuevo responsable del sello rechazó el disco y decidió no publicarlo. A cambio, Kahne ofreció a Wilco terminar el contrato sin más movida y después de varias negociaciones, Wilco abandonaban AOL — Time Warner y se llevaban gratis los derechos de Yankee Hotel Foxtrot.

Él es David Kahne, el hombre que no quiso Yankee Hotel Foxtrot.

Después de varias filtraciones del disco en las redes P2P del momento, después de colgarlo en wilcoworld.net y obtener cientos de miles de visitas y después de tocar las canciones delante de sus fans, vendieron la publicación del disco a Nonesuch Records…

…compañía propiedad del grupo empresarial AOL — Time Warner.

“En efecto”, rezaba un artículo en el Chicago Tribune. “Wilco hicieron que Time-Warner les pagara dos veces por el mismo álbum”. Una vez el disco vio la luz el 23 de abril de 2002 se terminaron las habladurías aburridas de despacho y se hablaría sólo de la música. Por fin.

Un nuevo clásico americano

La portada del disco

La mayoría de temas de “Yankee Hotel Foxtrot” insinúan una concepción simple y personal como embriones acústicos al más puro estilo Tweedy (único letrista), pero cada pasaje, cada melodía de piano y cada línea de batería del álbum ha sido, como apuntábamos, deconstruida y reestructurada no sólo como aporte estético, sino también como vehículo para transmitir estados de ánimo recurrentes en el disco. El diseño de sonido en este disco es tan importante como sus letras o su instrumentación: ni la combinación de pasajes relajados con ritmos sincopados y arreglos caóticos en ‘I Am Trying To Break Your Heart’, ni la languidez meditativa de ‘Reservations’ ni la coda de ruido y samples de voces sintetizadas pronunciando siglas encriptadas en ‘Poor Places’ son accidentales. La música no decora, sino que apoya la narrativa.

Yankee Hotel Foxtrot es un disco conceptual moderno que desarrolla la sensación de ansiedad, desencanto y alienación que Jeff Tweedy veía a su alrededor en Estados Unidos. Acotando un poco más la temática, podríamos decir que fue una tesis sobre la dificultad de expresar y comunicar sentimientos. ¿Cómo iba a tener singles simplones, bailongos y memorables?

“Yankee Hotel Foxtrot” será probablemente el disco más actual y contemporáneo de 2022, año en el que cumplirá 20 fríos inviernos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.