Las 5 perlas líricas de… Mark Lanegan

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Mark Lanegan es un personaje peculiar. Miembro fundador de Screaming Trees y prolífico cantautor, espigado ‘crooner’ de las tinieblas, ex-presidiario/adicto y, quizás por esto mismo, esclavo de horrendos tatuajes en sus manoplas (que no manos). Artista propenso a escapar sigilosamente de la linealidad de estilos y muy dado a las colaboraciones eclécticas, dueño de una emocionante voz ceniza y grave, un tipo con el que apetece beber whisky en la barra… muchas cosas más podrían ir engrosando la lista de cualidades que hacen de este draculesco ‘frontman’ un ser verdaderamente único, pero hay una que quizás sea principal: Lanegan es un gran compositor.

Casi todas sus letras son de alta factura, pero en esta ocasión me he planteado el reto de filtrarlas para destacar sus 5 momentos más “felices” (más adelante irás entendiendo el sentido de estas comillas) a la hora de garabatear frases en sus libretas. Allá vamos:

1. One Hundred Days
Relata la prolongada y melancólica espera por algo o alguien que no llega, y que probablemente nunca llegará. Interminables jornadas de expectación que acaban siempre igual: “El sauce se dobla hacia el final del día, y el crepúsculo cae de nuevo sobre el gracioso canto de un mirlo… Como no quedan ya buenas razones, seguiré haciendo lo mismo: pensar en ti… Al igual que una larga temporada de lluvia, así yo permaneceré pensando en ti“.

2. Kingdoms of Rain
La gran decepción hacia una mujer a la que amó y tuvo por santa. A ella le espeta: “Recuesta tu vergüenza para que descanse, y luego aprieta las mentiras contra tu pecho. Usa tu bondad para alimentar a los cuervos, y algunos trozos de la verdad ya fría“.

3. Sleep With Me
Un canto decadente y narcotizado, trastabillante y lleno de desespero, se extravía en inhóspitas calles: “Los ángeles se dispersan jurando a Dios, el albatros muere en un pelotón de ejecución y yo necesito a alguien. ¡Duerme conmigo! La noche oscura ya está cayendo… vamos, duerme conmigo. Cabeza pesada, ciego de asfalto, un rabioso caballo regalado en mi ojo sangriento, sueños muertos más allá de las miradas. El arrastre de las ambulancias, esas sirenas que escucho, me encontrarán en cualquier parte“.

4. Ugly Sunday
En un feo amanecer de domingo el borracho regresa caminando a casa: “Desde detrás de las ventanas la gente mira, pero no hay amabilidad, sólo oraciones para barcos que se hunden en el mar… ninguna oración para mí, ninguna para ti… hará falta una lluvia muy fuerte para que se lleve tu sabor… el viento llega y las nubes se niegan a romperse, como yo“.

5. Sunrise
El colmo del malditismo es rechazar a tu buena suerte como si se tratase de una especie de error: “Amanecer, te olvidaste de tapar mis ojos. Amanecer, debiste haberlos cubierto. Desperdicias belleza conmigo. Los vientos sacuden mi árbol y esta mujer es demasiado buena para ser verdad. Tomaré la primera salida que vea“.

Estas pequeñas perlas brillan bajo el fascinante manto de oscuridad que Lanegan ha edificado en torno a su prosa. Yo me atrevería a colocarle el mote de “poeta de Ellensburg”, pero no espero que otros coincidan conmigo en esta opinión. Lo que sí debería ser unánime es que el cantautor cuenta ya con un lugar reservado en la historia de la música.

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1 comments
  1. totalmente de acuerdo, es uno de esos artistas que brillarán en todo su esplendor muchos años después de habernos dejado, es un legado muy complejo, desde su poesía, su composición estrictamente musical, hasta su interpretación inigualable con una voz que vibra en los mas profundo de nuestro inconsciente. pocos como el.

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