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Lo que nadie dijo del final de Lostprophets

“Hay que recordar que era nuestro medio de vida. Nuestra pensión. Lo era todo para nosotros. Era nuestra única fuente de ingresos; nuestro nido de huevos. Trabajamos durante 20 años en distintas bandas haciéndolo, trabajando para construir algo que nos permitiera tener mejor vida en el futuro. […] Imagina que tienes un trabajo y luego alguien, de repente, te lo quita, deja de pagarte y te quita el dinero que tenías para tu futuro. Y, además, todo el mundo dice ‘que les jodan, seguro que lo sabían [lo de Ian]’. No te puedes hacer una idea de lo que perdimos. Sigo lidiando con eso hoy en día; intentando averiguar qué hacer a continuación…”.

Quien habla es Stuart Richardson, ex bajista de Lostprophets, una de las bandas británicas de rock alternativo más prometedoras durante el estallido global de la escena emo, allá por 2007, con hits como “Rooftops (A Liberation Broadcast)”, “Burn Burn” y “Last Train Home”. Un ascendente éxito musical que se vio detenido repentinamente, en 2012, debido a las múltiples acusaciones de abuso sexual, tentativa de violación, pederastia y corrupción de menores, entre otras atrocidades, contra su vocalista, Ian Watkins. Un año después, Watkins sería encontrado culpable y condenado a 35 años de cárcel.

¿Pero cómo lo vivió el resto de la banda? ¿Eran conscientes de las andanzas de Ian al apagarse los focos? ¿Cómo les trató el público, la crítica y la industria tras la detención y condena de su frontman? ¿Qué hay de “lo que no se ve”?

Lostprophets nace en Pontypridd, Gales, en 1997, de las cenizas de la banda de hardcore Public Disturbance, que por entonces contaba con Watkins a la batería y Mike Lewis a la guitarra. Con Ian transformado en frontman, al proyecto se unen Mike Chiplin, primero como guitarra y más tarde como batería, el guitarrista Lee Gaze y, un par de años más tarde, el bajista Stuart Richardson y Jamie Oliver a los teclados. Para bautizar a esta nueva formación toman el nombre del concierto no oficial ofrecido por Duran Duran en Italia en 1988, “Lost Prophets”, que finalmente acabarían uniendo en una sola palabra.

Tras publicar tres demos con relativa notoriedad, en el año 2000 consiguen grabar su debut en largo, “Thefakesoundofprogress”, que les permitió telonear a bandas como Linkin Park y Deftones y participar en festivales como el Glastonbury y el Leeds Festival. Pero el éxito real llegaría con su segundo trabajo, “Start Something” (2004), que les conseguiría su primer número uno en listas con el tema “Last Train Home”.

Con el mundo de las redes sociales aún en pañales, dominado sin discusión por MySpace, y en plena efervescencia del emo, es muy posible que aquí en España les conocieras a mediados de 2006 gracias a la MTV, que no dejó de proyectar en bucle durante ese verano el videoclip para “Rooftops (A Liberation Broadcast)”, single extraído su mítico tercer disco, “Liberation Transmision”. 

Tres años más tarde, y con algún que otro cambio en la formación, publicarían su cuarto largo, “The Betrayed”, en enero de 2010. Y es ahí, en ese año, donde podemos situar el momento en el que todo se empezó a desmoronar para Lostprophets.

Las diferencias entre la banda eran cada vez más palpables, debido (o eso creían) a los problemas con el alcohol y drogas de su vocalista y a la distancia física que les separaba (todos se habían ido a vivir a L.A. salvo Ian, que había vuelto a Gales). La drogadicción de Watkins ya les había hecho cancelar un concierto del Warped Tour a finales de ese año y el resto de miembros, ya cansados, habían decidido intervenir y darle un ultimátum para que empezara a asistir a rehabilitación.

Dos años después, en 2012, parecía que todo se había arreglado y que Ian volvía a tener sus adicciones bajo control, pero entonces ocurrió un episodio que marcaría un antes y un después: les volvió a dejar tirados para un show y Jamie Oliver tuvo que hacer su parte. Richardson lo cuenta en una entrevista para el podcast ‘Sappenin’ de Sean Smith publicada en diciembre del pasado año: “Me bajé del escenario muy cabreado. Llego al autobús y ahí está Ian. Le digo “Buena nos la has hecho” y me dice alguna mierda. Me vuelvo loco y empiezo a darle puñetazos en la cara. No estoy orgulloso de eso. Pero le estuve dando puñetazos durante 10 segundos o 10 minutos. No lo sé. Y la verdad es que soy más grande que él, así que no estoy orgulloso. Y luego me pone esa jodida mirada después de pegarle…”. Continúa: “Tenía una lata de Monster Energy en mi mano y se la estampé en la cabeza. Tuve que salir fuera y vomitar. Durante las siguientes tres semanas tuvo los ojos morados y cortes en la cara, y yo me sentía fatal por todo”. Aún así, consiguieron lanzar otro disco más, “Weapons”.

Cuando a finales de ese año se descubrió el terrorífico entramado de abusos a menores, el núcleo de la banda ya estaba más que roto. Richardson asegura que ninguno de ellos tenía idea de las atrocidades de su vocalista y que se enteraron al igual que todo el mundo. Pero ya era tarde: las amenazas de muerte en internet no se hicieron esperar y la prensa comenzó a esperarles a la salida de sus casas. El bajista incluso se vio obligado a ir al colegio de sus hijos para explicar que el resto del grupo no sabía lo que Ian había estado haciendo.

Por otra parte, la cadena de tiendas HMV decidió retirar todo el material a la venta (online y físico) de la banda, muchos compañeros de la industria les dieron la espalda y miles de fans se negaban a volver a escuchar sus canciones. Los cinco miembros restantes lo habían perdido todo de un día para otro sin haber hecho nada.

En un primer momento, cuando Watkins aún negaba ser autor de semejante barbarie, algunos de ellos siguieron preocupándose por él, por el temor a que intentase quitarse de en medio debido a su ya conocido carácter débil. Otros, como Mike Lewis, decidieron cortar por lo sano. Oficialmente, la banda anunció su ruptura en octubre de 2013, tras 15 años de carrera.

Fotografía de Ian Watkins en la prisión de Wakefield.

Con la condena ya dictada, en 2014 Lewis comentaba en una entrevista con ThePRP: “Traté de leer la sentencia del juez. No pude terminar. Pensar que alguien con quien había crecido, del que había sido amigo toda la vida… Conocía a su madre y nuestras familias estaban muy unidas… Imaginar que… Me parece increíble que fuese capaz de hacer algo así. Obviamente, lo hizo… pero sigo sin poder entenderlo”. Asimismo, a finales de ese año la banda (que a esas alturas quedaba formada por Jamie, Lee, Mike, Stu y Luke Johnson a la batería) lanzaba un comunicado en redes sociales en el que ponían de manifiesto su desconsuelo: “[…] Estamos afligidos, cabreados y disgustados por lo que se ha revelado. Esto es algo que nos perseguirá el resto de nuestras vidas. Estar en una banda siempre ha sido un acto de amor y una plataforma para inspirar a la gente, no para aprovecharnos de ella. Aún es difícil creer que esto esté pasando y que alguien que teníamos tan cerca haya destruido tantas vidas, mintiendo a diestro y siniestro. Nuestros corazones están con la familia de Ian, los fans y amigos traicionados y, lo más importante, con las víctimas”.

La noticia y posterior condena de Watkins tiró por tierra su carrera y todo el mundo que habían construido con años de trabajo, pero decidieron pelear y pasar página. Y qué mejor manera de hacerlo que apostando de nuevo por lo que mejor sabían hacer: la música. Como ocurriera con Lostprophets en su momento, No Devotion nació de unas cenizas casi apagadas, con los cinco y Geoff Rickley, de Thursday, como nuevo vocalista.

En julio de ese año lanzarían “Stay” como adelanto del que sería su primer álbum de estudio. “Permanence”, publicado el 25 de septiembre de 2015. Tras la gira correspondiente, poco más se ha sabido de esta nueva formación, quizás por compromisos con proyectos paralelos. Sin embargo, No Devotion siguen en activo y aseguran tener preparadas ya unas ocho canciones que vendrán a formar parte de su próximo disco, aunque de fechas de publicación y gira aún ni hablamos. Habrá que esperar.

1 comentario

  • Genial articulo! Lost para mi fue mi grupo y soy uno de esos que con el tiempo les ha puesto en un tabú a decirlo delante de gente. Recuerdo cuando salió todo el tema de Ian y la gente me llamaba por teléfono para decirme «te has enterado?» No se puede decir nada de ese personaje el cual debería haber salido de la banda desde hace mil previo a weapons y que solo trajo desgracia a todo lo que se acercó.
    Esperamos con mil ganas lo nuevo de no devotion y sobretodo de esa mega voz. Lástima que poder escuchar los mejores titulos de canciones o bridges/outro ahora suene mal o te miren con odio…

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