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Los festivales más desastrosos

festivales más desastrosos

Mentiras, mala organización, dejadez, orgullo, pocos fundos públicos y hasta trifulcas entre familias. Acostumbrados a festivales impecables con grandes cabezas de cartel y sold outs, a veces quedan escondidos algunos eventos marcados por su fracaso. El escándalo del Fyre Festival de hace unas semanas no es algo nuevo en la programación musical: son muchos más los eventos que se han hecho famosos no precisamente por su calidad. Analizamos seis de ellos dignos de recordar.

6. Groove Parade 2015
Por increíble que parezca una disputa familiar también puede hacer anular una edición de un festival que cada año vende decenas de miles de entradas como el Groove Parade, organizado por Monegros Festival, un clásico entre la música electrónica. En 2015, la promotora se vio obligada a cancelar aquella edición porque una parte de la familia propietaria de los terrenos donde se celebra el festival se negaba a cederlos para su utilización. La organización, que cancelaba por primera vez el festival tras más de 20 años de trayectoria, ya había vendido más de 15.000 entradas y había confirmado 50 artistas de su cartel. De esta manera, aseguraban, evitaban una resolución judicial perjudicial para el evento. A veces es mejor la realidad que la ficción de telenovelas de sobremesa.

5. Jiwapop 2014
No hace falta viajar tanto en el tiempo para ver el fracaso de un festival en plena acción. El Jiwapop de Montcada i Reixac en 2014 es un ejemplo. Todavía sumidos en la crisis, las ayudas de las administraciones públicas brillaban por su ausencia y los patrocinadores se lo miraban dos veces antes de invertir en según qué evento. En estas circunstancias nació el Jiwapop, con un cartel con Madness como cabeza de cartel, además de presentar nombres como Fangoria, Love of Lesbian, La Pegatina, Izal, Els Amics de les Arts o Marc Parrot. El día antes de su celebración los organizadores anunciaron su cancelación por falta de recursos económicos. El importe de las entradas solo se devolvió a quienes las habían comprado mediante portales de venta de tickets, pero quienes la adquirieron en la web oficial del festival todavía siguen sentados, esperando su reembolso.

4. Woodstock 1999
Segundas partes nunca fueron buenas. Los actos vandálicos fueron el plato fuerte de la celebración de los 30 años del festival Woodstock, en el que el lema de paz, amor y música pareció haber sido olvidado por algunos. Tras el concierto de Red Hot Chili Peppers, se proyectó una película sobre Jimi Hendrix. Cuando sonaba la canción de Fire del mítico guitarrista americano, un grupo de personas empezó a coger velas encendidas como símbolo de paz para provocar hogueras que acabaron por incendiar gran parte del recinto, además de 12 camiones. Por suerte, no hubo heridos. Los precios desorbitados de las entradas y de la comida dentro del recinto pudo provocar aquella conducta de parte de los asistentes.

3. Festimad 2005
Tras 5 horas de interrupción en los conciertos programados, The Prodigy salió a actuar casi a las 6 de la mañana. Mientras tanto, otros quemaban y asaltaban barras de bebida. El caos absoluto reinó poca horas después de que la segunda jornada del Festimad de 2005 empezara. Los fuertes golpes de viento levantaron el techo de un escenario y rompieron un foco, lo que obligó a la organización a parar los conciertos. La poca información por parte del personal enfureció a un público que empezó a destrozar coches de promoción, casetas de tickets y acabó con el incendio de una lona de un puesto ya destrozado.

2. Non Stop Festival 1996
Nos remontamos a la época de las pesetas, concretamente a 1996. Una época marcada por el nacimiento de diferentes festivales como el FIB o el Doctor Music (que en 2019 prevé celebrar una nueva edición). ¿Alguien ha oído alguna vez del Non Stop Festival? Probablemente solo haya 90 personas en el mundo que se acuerden de él: los 90 asistentes de su primera y última edición en Barcelona.. Se promocionaba como un macrofestival de rock de 34 horas, con más de 8.000 entradas vendidas según sus promotores y con un cartel de la talla de David Byrne, Paul Carrack, Sopa de Cabra o Los Rodríguez. La cosa prometía. Pero de 29 grupos programados para aquel fin de semana solo tocaron tres; los otros 26 ni lo intentaron. ¿Los motivos de este fracaso? El riesgo a programar en el Día de la Música en Barcelona, donde muchos de los grupos se repetían en el festival, además de la coincidencia con las fiestas de San Juan, que en ese año cayó en puente.

1. Fyre Festival 2017
Lo que aspiraba a ser el nuevo Coachella no llegó ni a fiestas de barrio. Hace unas semanas conocíamos el fracaso del Fyre Festival, un evento que prometía lujo y las mejores bandas de música en medio del paraíso y que acabó siendo un completo desastre: al llegar a las Bahamas, los asistentes descubrieron que en realidad las bandas del cartel del festival como Major Lazer o Blink 182 no solo no iban a tocar, sino que además las infraestructuras prometidas no existían. Que estemos un poquito apretados en el Primavera Sound vale, pero que pagues entre 1.000 y 12.000 dólares solo por la entrada y que sea una estafa ya es una tomadura de pelo. Eso sí, la organización asegura la entrada gratis del año que viene para aquellos que han comprado el abono de esta edición.

1 comentario

  • Ostras, Karen. El artículo me parece muy guay, pero si ibas a citar al festival de Woodstock, podías haber hecho referencia al Woodstock del 94 antes del 99, ¿no? Toda la guerra de barro que hubo, la confusión, la mala organización del evento, 2-4 muertos…

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