Monográfico

Coloured Balls, el punk es globalización

El debate eterno de que si el punk comenzó en Reino Unido o en Estados Unidos ya cansa. Que si los Sex Pistols, que si los Ramones, incluso se ha ido más atrás para justificar que grupos como The Saints o Radio Birdman ya hacían punk antes que los mencionados al principio. Mientras más leo del tema, cada día estoy más convencido que el punk era un movimiento global, sí, globalización amigo Donald Trump. Y hay razones de peso documentadas para hablar de ello.

En un lado del Atlántico, los Motor City Five mejor conocidos MC5 atronaron Detroit y alrededores para convertirse en iconos del punk y del llamado protopunk. Su influencia se magnificó después de la muerte de su líder Fred «Sonic» Smith y su himno Kick Out The Jams se mantiene como una de las mejores canciones de todos los tiempos. En el otro lado del mundo, concretamente en Australia, aparecía un grupo llamado Coloured Balls, capitaneados por su líder y guitarrista Lobby Loyde. Y que «por desgracia» aparecían al mismo tiempo que sus coterráneos AC/DC.

Investigando sobre el tema, me he topado con la figura de Loyde – muerto en 2007- y he metido la lupa para saber qué hizo. Y probablemente sea la persona más importante del rock n’ roll australiano de todos los tiempos. Sí, suena contundente pero su trayectoria es intachable. Además de liderar a estos gigantes llamados Coloured Balls, tocó en grupos como The Wild Cherries, Purple Hearts, Aztecs y eventualmente en Rose Tattoo. También produjo discos de The Sunnyboys, X y Depression. He ido repasando discos de todos sus grupos y su currículum es inabarcable. Una figura que merece ser reconocida.

Coloured Balls no solo hacían punk, ni siquiera se encasillaron en el protopunk del podio MC5-Stooges-New York Dolls. Ellos tocaban rock n’ roll, combinado con punk, blues con reminiscencias directas a gigantes como Jerry Lee Lewis, Elvis Presley o Buddy Holly. Quizás no llegaron a la fama mainstream por su imagen «antisocial«, sus fans eran cabezas rapadas, había pogos en sus conciertos, mala leche pero tripas corazón. Cuatro discos a sus espaldas: el sideral debut «Ball Power» (1973), «Summer Jam» (1973), Heavy Metal Kid» (1974) y «The First Supper Last or Scenes We Didn’t Get to See» (1976). Pocos años pero una cosecha tan fructífera y deliciosa como el vino australiano. En 2013, su masterpiece y disco debut fue reeditado por primera vez en vinilo desde su lanzamiento original.

«Ball Power» contiene todo lo que un disco de 10 debe tener: riffs de guitarras a cascoporro, cojones, actitud, bajo y batería perfectamente sincronizados y por supuesto, mucho alcohol en sus grabaciones. Blues, psicodelia y rock por partes iguales hacen de este LP una pieza de colección al mismo nivel que otros referentes de los 70. Se notan las raíces británicas y el desparpajo del punk americano. El disco contiene grandes canciones y mucha inspiración para generaciones posteriores. Kurt Cobain, Henry Rollins y Stephen Malkmus de Pavement han reconocido la influencia de Loyde en su música. La actitud de quemar contenedores y esa línea experimental que a día de hoy sería vanguardista en cualquier banda post-2000. El abanico de canciones es tan diverso como cegador, hard rock melódico en ‘Hey! What’s Your Name‘, punk crudo en ‘Mama Don’t Get Me Wrong‘, proto punk MC5’ero en ‘Won’t You Make Up Your Mind‘, blues en ‘Something New‘, un cover del clásico ‘Whole Lotta Shakin’‘ de Lee Lewis y hasta la progresiva y guitarrera ‘Human Being‘. En fin, una pieza cruda y sangrienta con toda la rabia anti sistema y anti hippie que explotó mucho tiempo después en Reino Unido o Estados Unidos y que fue el fenómeno mediático que conocemos. Globalización, que en Oceanía también se cocinaba algo.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
BELIEVE IN THE ANTI † † † Twitter: @sebastopol17

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