Monográfico

Simply Saucer, proto punk y psicodelia canadiense

Años setenta. Coloured Balls lo bordaban en la lejana Australia cuando a más de 14.000 kilometros en la helada Canadá aparecía un grupo llamado Simply Saucer. Originaria de Hamilton y formada por -entre muchos cambios- Edgar Breau (voces y guitarra), John LaPlante (teclados), Kevin Christoff (bajo) y Neil DeMarchant (batería). El estilo del cuarteto se puede clasificar en un híbrido entre el proto punk y la psicodelia tomando como referencia a los míticos MC5, Roxy Music, The Stooges, pasando por la Velvet Underground, Alice Cooper, triturado de Can y por supuesto a Pink Floyd, en quienes se inspiran para bautizar la banda en honor al álbum “A Saucerful of Secrets“.

El grupo tuvo una corta vida. Un único single editado en 1973 “She’s a Dog/I Can Change My Mind” y algunas presentaciones en directo en las que interpretaban temas nuevos para luego disolverse en 1979. Su único LP fue una recopilación llamada Cyborgs Revisited que se editó en 1989, diez años luego de la ruptura de la banda. Aún así, el álbum ha sido catalogado como el disco de rock canadiense más grande la historia. Suena cuanto menos ambicioso para un país que ha visto nacer a Neil Young, Rush, Joni Mitchel, The Band o Leonard Cohen.

Es escuchar a grupos más modernos de la escena como Sonic Youth, Pixies, Dinosaur Jr. llegando a Mudhoney y ser consciente de la enorme influencia que este tipo de música ha tenido en sus carreras. Muchas de estas bandas han publicado joyas musicales y si bien es justo reconocer la influencia de álbumes como Daydream Nation, Surfer Rosa, You’re Living All Over Me o Superfuzz Bigmuff en la historia de la música posterior a su aparición, por esta misma regla de tres Cyborgs Revisited merece la misma consideración. Y si a esto encima le sumamos que encima Simply Saucer tenían mala leche y actitud punk, el cielo lo tienen ganado. Investigando los años en activo de la banda se comprueba que el purgatorio era su zona de confort: conciertos con disturbios, demos guarras, robos de equipos y cambios constantes en la formación que hicieron insostenible la progresión de estos músicos. Unos zumbados experimentando con proto punk, kraut y garage, todo adornado con un volumen que no le haría gracia a cualquier niño bien.

Cyborgs Revisited abre con un tema bastante floydiano de la vieja escuela de Barrett, ‘Instant Pleasure‘, con una potente lírica (Let me sleep inside of your cage / I want to feel your sexual rage reza su estribillo). Los singles ‘Illegal Bodies‘ e ‘Electro Rock‘ son temazo en toda regla con jams que te dejarán atónito, del tamaño de una catedral románica. Hay también espacio para el punk como en ‘Nazi Apocalypse‘ y piezas instrumentales como ‘Mole Machine‘. Las dos partes de ‘Here Come the Cyborgs‘, ‘Dance the Mutation‘ y ‘Bullet Proof Nothing‘ y sus guiño velvetiano al mejor estilo “White Light/White Heat” son sencillamente una maravila.

Here’s some heavy metaloid music” dice la potente voz de Breau en el comienzo de ‘Illegal Bodies’ y ya hay profecías futuristas en sus líricas. El tema sigue con: “Unless you have a metal body, they’re not going to allow you to walk the streets” y ya podemos ver lo adelantados que estaban a su tiempo.

Si los grandes visionarios musicales tardaron diez años en editar este disco, nosotros tenemos el derecho y la obligación de descubrirlos cuarenta años después. Este grupo está destinado a tener su reconocimiento a nivel póstumo. Cyborgs Revisited es un auténtico orgasmo sonoro que merece ser sacado del baúl de los recuerdos.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
Beers, Burgers & Black Sabbath. Twitter: @sebastopol17

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