Monográfico

Tortoise: post-rock en el seno del jazz

Tortoise es sinónimo, casi en su totalidad, de rock instrumental. Las voces, siempre detalles de la composición total de sus canciones, aportan una calidad y una calidez de las cuales pocas bandas pueden permitirse presumir. Su percusión se mezcla con bajos y con puntos electrónicos cada vez más potentes a lo largo de su trayectoria, lo que aporta su sello característico: un post-rock domado por voces casi invisibles. Unos sonidos que han sido precursores durante más de 20 años de su propio estilo, pero que sus creadores han ido modelando a lo largo de su trayectoria sin ningún otro criterio que hacer música interesante para ellos y para su público.

1994 fue el año de partida de esta banda, momento en que se publicó el primer disco homónimo de la banda con John McEntire como líder. Sus primeros registros parecían la evolución de un rock progresivo adulterado con dos líneas de bajo y tres de percusión –con instrumentos como la batería y el vibráfono. Lo sorprendente de estos ritmos fue, en aquella época, la capacidad de envolver todos esos estímulos en algo que tenía sentido. Percusión, rock progresivo y tonos electrónicos parecían ser parte de una voz invisible única, una melodía reparadora que emitía pequeños destellos de luz a cada minuto de cada canción. Con el álbum “Millions Now Living Will Never Die” (1996), reafirmaron que lo que hacían era el principio de un pequeño hito en la historia musical.

Casi en la frontera con los 2000’s el grupo editó “TNT”, con más influencias jazz de las que venían incluyendo en los discos anteriores. A partir de ese momento esa sería su etiqueta más visible: la mezcla de rock, post-rock e instrumental llevaba la misma proporción de jazz en su ADN. Si en sus primeros discos ya habían mostrado a su público esas influencias –como pequeña muestra, Tin Cans & Twine de su primer disco, o Djed, del tercero, donde se entrevé la improvisación tan característica del jazz con una sola escucha–, en “TNT” se consolidaron hasta confirmar un nuevo estilo: llámese post-rock o, simplemente, Tortoise.

Siete años de silencio y diez trabajos editados entre álbumes y EP’s han servido para engendrar “The Catastrophist”, la renovación de las melodías de los de Chicago. Siete años donde los sonidos han podido reposar y madurar hasta conseguir un trabajo más pausado y en sintonía con el jazz, el estilo musical característico de su ciudad. El disco, hecho por encargo del Ayuntamiento de Chicago con el objetivo de crear un álbum impregnado de sus influencias musicales del jazz, permitió a la banda entrar en un largo proceso de creación, proyecto que no fue fácil. Como mencionó el mismo McEntire, el grupo tuvo que dejar muy buen material apartado para “luego volver a él años después”, señal de que el estilo puede ir cambiando a lo largo del tiempo pero la esencia de Tortoise nunca muere.

“The Catastrophist” es un experimento basado en la colaboración con otros músicos de la ciudad, además de incluir la participación de dos voces invitadas de nivel diez. Georgia Hubley de Yo La Tengo participa en Yonder Blue y Todd Rittmann de U.S. Maple en Rock On, una cover de la canción homónima de David Essex. El disco avala casi 25 años de historia de la banda. Casi un cuarto de siglo que ha servido para demostrar que el post-rock y el jazz pueden ir de la mano en una sola dirección. El resultado parece no ir muy acorde al propio nombre de la banda: a pesar de que las tortugas blinden su cuerpo con su caparazón, Tortoise se nutre día a día de influencias musicales, algo que les ayuda a componer su propio estilo. Los afortunados que hayan conseguido hacerse con el abono del Primavera Sound o con la entrada de día del viernes podrán verles el día 3 de junio en el Parc del Fòrum de Barcelona.

Foto: Andrew Paynter

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