Clásicos

[Clásicos] Johnny Cash – At Folsom Prison (1968)

«Hello, I’m Johnny Cash». Con tan escueta pero intensa introducción se presentaba Johnny Cash ante un puñado de reclusos de la prisión estatal de Folsom, California, el 13 de enero de 1968. Y después, lo que ya sabemos, se grabó para la posteridad el mejor álbum de ese entrañable canalla con aires de maleante que fue John R. Cash:  At Folsom Prison, que podéis disfrutar en Spotify.

De los dos shows que el de Dyes, Arkansas, y los suyos ofrecieron aquel día en Folsom se creó un elepé que, en su primera edición, contenía quince canciones. La mayoría de ellas eran crudos relatos sobre crímenes, muertes y encarcelamiento. Los que hayan visto la magnífica biopic del cantante, Walk The Line, sabrán bien como el repertorio enervó a los guardas y como la enervación de éstos no hacía más que dar alas a Cash.

En esta grabación, Cash, que estaba en el buen camino para superar su terrible adicción a las drogas, se muestra ante su audiencia más genuino que nunca, forjando para siempre la leyenda del músico de cárceles. Aunque, en realidad, Cash estuvo en los calabozos pero jamás en una penitenciaría como la de Folsom, escuchándolo cantar “Cocaine Blues”, “Busted” o “I Got Stripes” cuesta poco imaginárselo con las manos manchadas de sangre ajena. Y, a la vez, somos perfectamente conscientes de la candidez del bueno de Johnny.

Mención completamente aparte merece la electrizante y demoledora versión de ese tema legendario de la música country que es “Folsom Prison Blues”. La versión aquí recogida poco tiene que ver con la algo más insulsa original. Le recorre a uno el espinazo y le invaden ganas de saber si de verdad Johnny disparó a un hombre en Reno, sólo por verlo morir.

At Folsom Prison, pese a ser un álbum en directo, es quizá el más consistente del cash pre-Rick Rubin. Se aleja del desorden y el absoluto caos de muchas de las colecciones que el hombre de negro publicó con Sun Records, por ejemplo. Se trata de un álbum de temática muy definida que, entre anuncios de los carceleros y bromas del cantante, transmite algo muy concreto a los reclusos de Folsom. Su banda, los Tennessee Three, franqueada por artistas de la talla de Carl Perkins o Junce Carter suena afilada como en sus mejores momentos y borda un show que, gracias a Dios, quedó para siempre inmortalizado en este tremendo elepé.

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