Beach House – Once Twice Melody | Crítica

Beach House debutaron en 2006. Estamos en 2022. Nueve álbumes han publicado desde entonces, incluyendo “B-Sides and Rarities”, un disco de colaboraciones. Este recuento básico responde al análisis con vista de pájaro de su nuevo álbum, “Once Twice Melody” (Sub Pop, 2022), porque ya son 16 años de carrera, una trayectoria suficientemente larga como para ver que el proyecto de Victoria Legrand y Alex Scally ha madurado plenamente. Ahora, con la actual perspectiva y el disco entregado es cuando entendemos que desde “Bloom”, Beach House nunca han terminado de hacer una apuesta decidida.

Álbumes dobles dispares, abundancia creativa, poco filtro y nuevas líneas sonoras. Desde 2012 el debate entre innovar y consolidar se ha palpado en sus propuestas, hasta el punto de sentir que Beach House quería pero no podía salir de su zona de confort. Sus tímidas intenciones de “salir de la rutina sonora” se hicieron finalmente evidentes en “7”, un trabajo realmente propositivo donde los norteamericanos hicieron de la electrónica minimal su nueva cama con alas. Pero resulta que casi cuatro años más tarde, retrocedemos diez casillas con la publicación de un álbum que si bien es larguísimo (dura más de 85 minutos y está estructurado en 4 capítulos) ofrece una versión centrada y genuina de la banda.

Retroceder en este caso es consolidar, y con eso no me refiero a volver bien a las exitosas andadas. “Once Twice Melody” aglutina los elementos esenciales y ya conocidos de la banda, pero sin sobreexponerlos. En él vemos reconocidos a los Beach House de todos los tiempos: a los primeros, en la barroca ‘Many Nights’, a los de Teen Dream y Bloom, en los compases calcados de ‘Illusion of Forever‘, en las percusiones celestiales de ‘Another Go Around‘ o en los clásicos recursos de iniciar un tema en fade in (‘Through Me’), como si aparecieran del cielo.

A los últimos, también los vemos en ‘Runaway’ y su base digitalizada (voz de Victoria inclusive), por ir a lo evidente. Pero el caso es que este no es un disco con un poco de cada etapa, sino el que seguramente mejor haya canalizado sus necesidades creativas.

El hecho de que hayan autoproducido por primera vez en la historia o de que se hayan lanzado con una semi-acústica como ‘Sunset’ sin que condicione lo más mínimo la obra, dice mucho de lo que realmente representa “Once Twice Melody”. Un disco pop con identidad, que sacrifica efectismos, que se apoya en la melodía, y al que, de nuevo, le falta dosificar, seguramente por la comodidad de haber encontrado un lugar en el que pueden desplegar todo su potencial. No es el mejor álbum de Beach House siendo al mismo tiempo un buen álbum y uno de los más completos y coherentes de los últimos años.

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