[Crítica] Belle & Sebastian – Girls In Peacetime… (2015)

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Después de casi un lustro sin material nuevo de Belle & Sebastian las buenas nuevas llegaban para los fans de la banda escocesa, a finales de 2014, con el adelanto del primer single de su nuevo disco. Se trataba de ‘The Party Line’, una canción de clara vocación disco y toque bailongo. Sin duda algo a lo que no nos tienen acostumbrados los chicos de Stuart Murdoch. Pero el resultado cuajaba. Pegadizo, redondo y acolchado. Un melocotonazo para la pista de baile. Las dudas entonces se disparabanen tornoo a este nuevo disco que estaba por llegar. ¿Habían cambiado de traje e intención nuestros Belle & Sebastian? ¿Se habían comprado todos los discos de Saint Etienne o sólo había sido un momento de locura transitoria?

Así, a primeros de 2015, llega ‘Girls in Peacetime Want to Dance’ (Matador Records). Por el título podemos pensar que la primera opción es la correcta. Pero, después de varias escuchas, aún no sabemos con cuál de las respuestas quedarnos. Belle & Sebastian parece que, claramente, han querido mostrar variedad artística y compositiva después de nueve discos y veinte años de carrera. Un paso más allá de la mano del productor Ben H. Allen (Animal Collective, Cee Lo Green) en el que la diversidad estilística acaba siendo la nota predominante. No es un disco al uso de los escoceses, como los clásicos atemporales ‘If you’re feeling sinister’ o ‘Storytelling’. Pero tampoco hay un giro explícito hacia el pop electrónico con reducción de disco edulcorado. Piezas como el mentado single, o ‘Enter Sylvia Plath’, hasta incluso ‘The Book of You’, nos hacen pensar que Sarah Cracknell va a saltar al escenario con su cándida pose de MILF eterna y Bob Stanley está detrás la batuta compositiva.

Pero el resto del disco fluye por distintos caminos. Piezas con una producción al detalle y la variedad es la nota constante. Muchos palos en los que sustentarse y pocos recuerdos de los Belle & Sebastian más clásicos. Los vemos y palpamos como siempre en canciones como ‘Nobody’s empire’, que abre el disco, y que es sin duda una de las más reconocibles y redonda.

O la más sosegada ‘Ever Has A Little Faith’, en la que las guitarras vaporosas y los tiempos lentos viven la enésima luna de miel con la voz de Murdoch. Pero el contrapunto lo encontramos con composiciones como ‘The Everlasting Muse’, en la que en algunos puntos parecemos encontrarnos en una boda moldava con la banda de Emir Kusturica buscando localizaciones para la segunda parte de ‘Gato negro, gato blanco’. En ‘Play for today’ también nos sentimos perdidos, además durante siete minutos de canción, pero aquí no sabemos dónde nos encontramos. Solo sabemos que estamos perdidos. Una sensación que también podemos vivir con ‘Perfect couples’, aunque aquí nos puede parecer más placentera.

Con todo, la mejor noticia es que Belle & Sebastian vuelven a publicar disco. Una de las bandas referenciales del pop escocés sigue dando guerra, y además podremos verlos en la próxima edición del Primavera Sound. Pero su ‘Girls in Peacetime Want to Dance’ no sabemos aún cómo debe consumirse. Parece ser de aquellos trabajos que requieren un buen número de escuchas para conseguir el idilio con el matiz y así una relación placentera. Pero más allá de los temas inmediatos y reconocibles que a los fans de B&S nos gustan, el resto de disco puede que provoque a más de uno no querer realizar el esfuerzo. Fácil dilema de resolver gracias a la democracia instaurada en los oídos de cada uno. Aquí algunas oportunidades más lle daremos, porque al menos de la mitad del disco nos parece de elevación pop, y la otra mitad, haremos el esfuerzo para entenderla.

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3 comments
  1. Lo habéis clavado bastante. Necesita tiempo. Porque a la primera acabas volviendo a Nobody’s Empire y Enter Sylvia Plath, y te da la sensación de que el resto no está mal. Pero da pereza. Y lo escuchas y no lo quitas. No está mal. Pero no sabes si lo entiendes. Y vuelves a Nobody’s Empire y a Enter Sylvia Plath. Y así hasta tratar de entender algo. Eso sí, me queda una sensación total más agradable que con los dos últimos discos, lo que teniendo en cuenta el relativo cambio de tercio es de agradecer

  2. A mí, que no he sido seguidor de la banda en ningun momento de su trayectoria, me ha sorprendido gratamente. Al igual que me gustó el giro de Arcade Fire en “Reflektor”, son sonidos y producciones que suenan más “contemporáneas” por decirlo de alguna manera, y que viniendo de donde vienen (base folk, pop) se enriquecen.

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