Críticas

Bibio – Ribbons | Crítica

bibio ribbons

El británico Stephen Wilkinson lanza este viernes 12 de abril el que es ya su décimo álbum de estudio (séptimo desde su llegada a Warp). En estos breves -pero prolíficos- quince años de carrera, el músico ha experimentado con la folktrónica, el techno, el ambient… En su última referencia, el hermosísimo “Phantom Brickworks”, se dedicaría a cultivar este último género, mientras que ahora, para “Ribbons” regresa al primero, que le vio nacer y en el que suele manejarse con mayor seguridad (aunque no siempre con mayor soltura).

“Ribbons” es un LP que ofrece un mood introspectivo y tranquilo, agradable y, en ocasiones cautivador. A su vez es un álbum repleto de pistas orientadas exclusivamente al protagonismo de la guitarra acústica o eléctrica, sus reverberaciones y el sampleo recurrente de pequeños arreglos que contribuyen a preservar el sosiego y evitan que el minimalismo se convierta en escualidez. El primer single, la embelesadora indie ‘Curls’ sirve como buen ejemplo de lo que nos vamos a encontrar a lo largo de casi todo el trabajo. Coros celestiales, proyecciones de sonidos lejanos y de aire rústico… Aunque en muchos sentidos el proceso creativo de Wilkinson parezca extremadamente artificial, el uso que hace de pistas ambientales, pájaros o agua deslizándose termina dotando de un aire más orgánico al conjunto.

Así, “Ribbons” es un disco con cierto toque místico, que a través de unas herramientas muy limitadas sintetiza estilos de canción clásica con otros más electrónicos y sorprendentes. Entre esas sorpresas tenemos las dos canciones de corte funky, ‘Before’ y ‘Old Graffiti’, adelanto con un ritmo especialmente contagioso y de sonido accesible. Ambas con bastante gancho, brillan con luz propia en un entramado a veces difícil de resolver.

El disco salta de temas especialmente oníricos y orgánicos como ‘You Couldn’t Even hear the Birds Singing’ (con aires a los segundos ambients de su labelmate Richard D. James) a otros industriales e hipnóticos como ‘Pretty Ribbons and Lovely Flowers’; y aunque estos movimientos resultan bastante orgánicos, en ocasiones pueden parecer desorientadores.

Durante nada menos que 16 cortes -que casan inusualmente bien entre ellos a pesar de su variado estilo- Wilkinson ofrece lo que mejor sabe hacer, combinar elementos que por sí solos resultarían experimentales con canciones de una simpleza pasmosa. Una parte importante de estas canciones podrían ser grabadas en acústico prácticamente igual, arrancándole sin embargo el recubrimiento que acompaña continuamente la música de Bibio. Y es que el británico tiene un talento innato para dotar a sus pistas de un aire nostálgico y apenado, de una organicidad que deviene y se deshace ante la escucha del oyente. Todo esto lo logra trabajando, como ya he dicho, con elementos especialmente artificiales, lo que le da mayor calibre temas como ‘Patchouli May’, ‘It’s Your Bones’ o a la fantástica ‘Quarters’.

De este modo “Ribbons” supone una escucha homogénea de fachada, pero de lo más variopinta y evocadora estilísticamente. En su décimo álbum de estudio Bibio juega a lo seguro y utiliza algunas sutilezas adquiridas en sus lanzamientos más ambientales y progresivos. Esto le aporta un aire aún más envolvente y aturdidor al trabajo en su conjunto, que casa perfectamente con los días de primavera y florecimiento que afrontamos. Aunque no resulta el mejor trabajo que Wilkinson haya firmado recientemente, este LP es un “back to the basics” que recolecta con acierto unas cuantas ideas recientes y las utiliza de manera austera e inteligente.

«Ribbons» de Bibio ha salido hoy a la venta. Escúchalo ya en streaming vía Spotify.

Resumen de la crítica:

Nota:7.2

Pros

  • El disco, en conjunto, es un microcosmos
  • La capacidad de Bibio para sintetizar ideas dispares

Contras

  • Dentro de su repertorio no aporta demasiada novedad

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.