Críticas

Bicep – Isles | Crítica

bicep isles

Nacidos en Belfast pero afincados en Londres, Bicep son un dúo que llevó hasta su cima la idea de que un especialista o selector musical puede convertirse en DJ reputado o en un gran productor. Andrew Ferguson y Matthew McBriar, que crearon un blog para compartir gemas que iban descubriendo con sus amigos y conocidos, han terminado convirtiéndose en uno de los proyectos de electrónica más famosos y deseados de la actualidad. Además de poder dar una charleta y ser coaches para la marabunta de productores hiper-capitalistas que quieren convertirse en el próximo pelotazo del EDM, este dúo de Irlanda tal vez puede darnos alguna otra lección: con tacto, experiencia y buen hacer se puede conseguir producir música muy coqueta y ecuménica. Si esto les convierte en los Beatles o en Amancio Ortega (¿hay alguna diferencia entre ellos?) ya queda a juicio de cada cual. ¿Qué queremos decir con esto? Sólo lo que se suele decir siempre que un artista triunfa en su sector: que el hecho de que haya alcanzado el éxito puede verse como una necesaria y merecida compensación a su trabajo y a su original propuesta, o que, en la misma medida; simplemente ha sido capaz de producir una obra que recoge los suficientes estereotipos para alcanzar cierta visibilidad en el mercado o copar los titulares de un nicho.

El nicho de Bicep en concreto se columpia entre el del house y el trance. Pero lo hace con una característica muy marcada desde sus primeras canciones: tiene un factor retro. En la canción más celebrada de su debut homónimo, ‘Glue’, se alude una y otra vez a las raves y fiestas ya pasadas. Se vive a través del cristal de la nostalgia una euforia que, como la propia melodía del tema, suena ya algo amarga y trasnochada. Crear música nostálgica no es algo problemático y crear música retro hasta cierto punto tampoco tiene por qué serlo. ¿Cuál es el problema entonces? Precisamente el problema con la música de Bicep (como en la música de Darkstar) reside en que la música electrónica suele caracterizarse por un ímpetu futurista o ucrónico en su ethos. Bicep, sonando por lo general bastante originales y con un sonido pulcro y cristalino, terminan en ocasiones por pecar de esta nostalgia retromaníaca que caracteriza la música popular occidental; sin ninguna proposición ni interés por imaginar otros mundos. Dicho esto, ello no resulta siempre un contratiempo excesivo; tienen el sonido perfecto para un after-hours de bajas revoluciones, para una fiesta chill en un espacio reducido… O para una improbable situación personal, como la más grande añoranza de unas fiestas y unas pistas de baile a las que actualmente no podemos volver, y no por falta de voluntad.

De este modo, sea por contingencia o una conflagración del destino (a quién le importa), “Isles” es el disco de electrónica ideal para empezar un 2021 retrospectivo de un 2020 demasiado estancado y aburrido; falto de experiencia vivida fuera del surrealista hilo de noticias y el feed de Instagram. En este trabajo, la contención y el coitus interruptus característicos de Bicep se enlazan con el frustrante quiero y no puedo del final del confinamiento, los retazos de unas fiestas con demasiadas limitaciones, la inconsistencia de las videollamadas… El impetuoso afán del trance del dúo irlandés es el de esa energía nerviosa sin liberar, reprimida y mezclada con la impotencia de un mundo cada vez más absurdo y poco humano, marcado por una espectacularidad que ya no impresiona; por un drama que resbala sin tocar. Canciones como ‘Cazenove’ o ‘Sundial’ no son más que eso: pura forma, un esbozo de lo que recordamos que era una noche en blanco; con algún toque exótico a través de los samples y la discontinuidad e incompletitud de lo que no es más que un recuerdo borroso.

¿Suerte? ¿Predicción? Insistimos: a quién le importa. Precisamente es en la música electrónica en la que más se suele atribuir a los DJs y músicos el papel de médium. Bicep no son más que un intermediario a través del cual pasa el torrente anímico de un público que añora lo que llegó a dar por sentado: una música con la que bailar y en la que exorcizar el malestar y la alienación producida por el mundo. En este caso, Ferguson y McBriar lo hacen con unas revoluciones algo bajas, que van creciendo con el nervio rítmico de la segunda mitad de su disco. Sin embargo, han prometido que la versión en directo será bastante más intensa y sobrecargada que esta, ¿podremos escucharla pronto? Seguramente no.

Streaming de «Isles» de Bicep.

Resumen de la crítica:

Nota:7.5

Pros

  • La energía de la segunda mitad del disco
  • El gusto por las percusiones, algo exóticas, pero siempre sofisticadas

Contras

  • Maybe too safe

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.