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Bon Iver – i,i | Crítica

bon iver i,i

Por primera vez el recorrido de la banda mater de Justin Vernon, no hemos tenido que esperar más de tres años para escuchar un nuevo trabajo. El cuarto larga duración de Bon Iver nos llega doblemente adelantado (en principio salía el 30 de este mes), casi sin tiempo para prepararse, y con una premisa temática: la experiencia individual retransformada en la comunal. “i i”, continúa el trayecto experimental e impresionista de “22, a Million”, aunque como bien explica Vernon, parte de una experiencia de composición colectiva. Esto es extremadamente relevante: mientras que Justin Vernon sigue siendo el escritor de las letras de su banda, ya no realiza todo el trabajo creativo; cosa que, bajo mi punto de vista, afecta de forma clara y negativa al resultado final del álbum.

El LP abre con una intro y el corte ‘iMi’, en el que interviene James Blake casi mimetizando -una vez más- su voz con la de Vernon. Esta es la tónica general, todo el tratamiento de voz con el que Justin Vernon lleva jugando desde “Blood Bank” toma aquí una finalidad conceptual: hablar desde varias perspectivas, escindir la univocidad del cantante, con el fin de crear ese ambiente comunal.

Muestra de ello son los Lyric Videos que ha lanzado para todas las canciones, en los que, en cuanto la modulación cambia, el formato de la escritura (tamaño, fuente) también lo hace. Otra de las canciones destacadas es la profunda y oscura ‘We’, una canción con un aire ritualista que el video confirma. A caballo entre los momentos más industriales del álbum predecesor y las producciones de hip hop que ha realizado Vernon, el tema culmina de la mano del saxo (el instrumento mejor utilizado en el disco) y termina casi en coitus interruptus.

Los vientos también tienen una imponente presencia en uno de los singles previos del álbum: ‘Hey Ma’. La canción, casi en el ecuador del disco, tiene esa potencia emotiva que hizo tan célebres a Bon Iver, sin renunciar a algunos coros glitcheados en el fondo y a un beat electrónico; una culminación del sonido de “22, a Million”. Vernon sigue jugando con la balada soul reconfigurada en otros cortes como ‘Naeem’, que también resulta de los más potentes. Curiosamente es en su faceta experimental en la que la banda peca de predecible, y todo el sonido expandido en su anterior disco aparece por lo general desinflado o de forma meramente anecdótica en este. Sólo en pequeños instantes de lucidez como en el tema anteriormente comentado los samples se utilizan de forma orgánica y bella, dándole esa dimensión casi pictórica y memorable a las canciones que siempre hemos encontrado en la discografía de Bon Iver.

Aunque el disco aparezca en ocasiones un tanto descoyuntado o desprovisto de hilo conductor, los momentos en los que los recursos electrónicos son utilizados con acierto salvan la coherencia general. Así sucede en ‘Faith’ otra de las grandes canciones, que se acerca al country pero no deja de estar repleta de sutilezas y efectos oníricos y desbordantes. Esas mismas cotas las alcanza ‘Sh’Diah’, con un saxofón hipnótico que allana el camino al cierre. ‘RABi’ es una conclusión relajada, abierta y hermosa, que no se excede en ostentaciones experimentales, logrando un resultado enternecedor y emotivo; como si de entre el mar de samples y aparatejos metálicos emergiera un Justin Vernon un poco avergonzado y expuesto, por fin satisfecho y sin demasiado que demostrar.

La conclusión no debe confundirnos, este “i i” es otro paseo por las tierras del desconcierto en la discografía de Bon Iver, que rara vez deja al oyente situarse. Con una salvedad: en “22, a Million”, la mayoría de los cortes tenían una vida propia que sin embargo se sustentaba de su unión con los otros; en este trabajo se echa en falta cierta coherencia interna y además hay varios temas que se hunden y desaparecen en la escucha. Por mucho que Vernon diga que este es el disco otoñal de su discografía, “i i” suena más veraniego que ningún otro, desenfadado, cercano en ocasiones al R&B de su colega James Blake, con letras más comprensibles… Y como el verano, un cúmulo de impresiones que rápidamente se fosilizan en nuestra memoria, sin demasiado detalle ni complejidad. Por otro lado, el cuarto trabajo de Bon Iver parece claramente un fin de ciclo, que esperaremos con avidez ver a dónde les conduce. No obstante “i i” es probablemente el disco más flojo de Vernon & Company, que han hecho mucho y de muchos modos por la música popular independiente americana lo largo de los últimos 10 años.

Escucha el nuevo disco de Bon Iver («i,i») en streaming.

Resumen de la crítica:

Nota7.1

Pros

  • Los singles señalados
  • Portadón

Contras

  • El disco resalta los puntos débiles del estilo Bon Iver

1 comentario

  • No estoy de acuerdo. En resumen, creo que en este álbum se amarran a un nueva identidad en transformación perenne. Por mucho que me haya gustado 22 A million, creo que no había certeza, había una creatividad indefinida o volátil, que contiene su propia belleza claro está, una transición, pero no la madurez para guiar, entender o alterar los hilos conductores y vertientes que surgen de esta nueva identidad. Sin olvidar que había presión, había necesidad y había exigencia por un trabajo retardado y seguramente inexistente. Sería para mí, como ejemplificación adecuada, 22 A million el descubrimiento de un instrumento nuevo y “i,i” una pieza musical, un caos descrifado a partir de ese descubrimiento.

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