Críticas

[Crítica] Cage The Elephant – Melophobia (2013)

La búsqueda de identidad de un grupo es un gran hito que en ocasiones puede suponer un gran trauma. La indagación puede prolongarse hasta el punto de marcar toda su trayectoria. Esto supone un problema para los grupos más inconformistas, experimentales, o para aquellos que se nutren de un mix de estilos, más que de un estilo en sí mismo y, of course, para aquellos que no acaban de encontrarse cómodos con su sonido. No siempre es fácil saber qué pasos seguir. Entre influencias, ideas preconcebidas de lo que una banda debe ser y el cambio de sonido que supone girar un potenciómetro, o decidirse por una compresión u otra, uno corre el peligro de perderse. ¿Cómo saber cuando has encontrado tu lugar? Simplemente porque uno saca lo mejor de sí mismo; los hecho hablan por sí solos. Cage The Elephant hicieron grandes temas en sus dos primeros discos “Cage The Elephant” y “Thank You Happy Birthday”. Las influencias eran variadas, algunas muy claras y descaradas, ¿a quién os recuerdan en el tema titulado ‘Shake Me Down’? Pero más que un tributo a ninguna banda en concreto se trataba de un gran torbellino de estilos sonoros. ¡Se trataba! hasta que llegó “Melophobia”, que supone un cambio a todos los niveles.

El estilo tiende a un rock retro, parecido al que emularon antes algunas bandas de garage rock a principios de los 2000 como Kings of Leon o Wolfmother. bajos, guitarras y baterías se encuentran cómodos en este cosmos sonoro que unifica influencias bajo la bandera del rock más clásico, e incorporar a la perfección fraseos funky o cromáticos. Marcados riffs de bajo sobre los que chirrían agudas guitarras, en ocasiones reverberizadas, voces inconformistas que viajan des del susurro hasta el desgarro pasando por el falsete y una batería que cede el protagonismo y conduce de maravilla los súbitos cambios de ritmo y, a pesar de ello, las composiciones mantienen una cohesión y dotan de coherencia al disco. Las letras, más sinceras, encuentran su voz dentro de las melodías y, a excepción de alguna mala rima, multitud de sonidos se van añadiendo para ensalzarlas hasta obligarnos inevitablemente a escucharlas, como en ‘Hypocrite’. ‘Teeth’ tiende al noise, al funky y al rock, todo en un mismo tema. Una voz tratada a modo de megáfono y una batería con una presencia hiper-equilibrada, protagonista en la sombra entre tanto sonido ácido, dan cobijo a todo un amalgama de diversas locuras sonoras en un tema entretenido para lo poco variado que es.

A pesar de estas dos joyas, el reclamo más comercial lo ofrecen ‘Spiderhead’ y ‘Come A Little Closer’. El primero, un tema que desborda energía. Matthew Shultz, melódico y potente por igual, se permite jugar con la voz al final del tema para derivar en un fraseo de guitarra a modo de aullido con el que concluye el tema. ‘Come A Little Closer’ es el single del disco sin duda alguna. Un tema sincero de tempo más lento y potentes rasgueos de guitarra.Siguiendo la filosofía grunge, la canción nos ensalza y hunde entre explosiones y momentos íntimos para remarcar y rematar un gran comienzo de álbum. Esperemos que tras “Melophobia” la banda de Kentucky siga en ese buen lugar que ha sabido encontrar y nos siga ofreciendo trabajos como este.

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