[Crítica] Carl Barat – Carl Barat (2010)

Vamos a ponernos en situación: Año 2005, tras muchas discusiones, The Libertines se disuelven definitivamente (al menos durante algunos años). Según parece, los problemas entre los británicos empezaron a proliferar en 2003, principalmente entre sus dos componentes principales: Pete Doherty y Carl Barât. Mientras el primero, l’enfant terrible de la última década, formó su propia banda con notable éxito (The Babyshambles); el segundo formó un proyecto junto con Adam Green que, aunque bueno, no duró demasiado (Dirty Pretty Thing).

Ahora, algunos años después y con la reunión definitiva de The Libertines en mente, Carl Barât lanza su primer disco en solitario, un álbumes que le aleja enormemente de todo lo que había hecho hasta entonces y que, posiblemente, no gustará a los que esperen encontrar algo parecido a sus anteriores trabajos. Y es que este Carl Barât no parece salido de uno de los componentes de The Libertines. Mientras Pete Doherty siguió con lo suyo componiendo temas que seguían con ese espíritu de rock gamberro. No hay, sin embargo, ni gota de ese post punk en el debut de Barât, que sin embargo se afianza como un buen baladista indie pop.

Carl Barât seguramente nos parecerá un producto extraño. Ya con “The Magnus”, tema que abre el álbum, comprobaremos como el londinense realiza un ejercicio lírico casi teatral, no en vano Barât iba para actor: estudió arte dramático antes de dedicarse profesionalmente a la música. Con “Je Regrette, Je Regrette”, pieza en la que también canta en francés, cuenta con uno de los mejores ritmos y estribillos del disco, lo cual la convierte en una canción de referencia para sus directos. Se siguen dos baladas como “She’s Something” y “Carve my Name” que, particularmente, no me parece que destaquen demasiado. Tal vez podamos mencionar los ritmos enérgicos y variables de la primera como punto destacable.

El acertado y engañoso single “Run With the Boys” muestra una faceta distinta a prácticamente la totalidad del LP. Una canción bailable, rítmica y pegadiza. Más temas de ésta índole es lo que más de uno debía esperar del álbum a priori, pero como podréis comprobar, no hay nada similar en sus tres cuartos de hora del duración. “The Fall” es sin duda la canción más desconcertante:  parece que Barât cante o recite algunos versos en un musical de Broadway. En cualquier caso, no suena mal.

“Song Long, My Lover” tiene algunas reminiscencias de The Libertines, pero en sintesis es un producto pop que destaca en el álbum porque el resto de temas en general pasan desapercibidos. Las tres siguientes baladas (“What Have I Done”, “Shadows Fall” y “Ode To A Girl”), son claras muestras de esto. Canciones que pueden ir sonando en tus auriculares y terminar sin llegar a saber si has escuchado una, dos, tres o quizá cuatro piezas.

Justo antes de terminar con otra balada algo insípida como “Irony of Love”, Barât hace uso de guitarras distorsionadas por primera vez en su disco homónimo con “Death Fires Burn at Night”, un tema cuyo mayor atractivo quizá sea su título.

En general, pues, un disco de baladas pop rock que seguramente ganarán enteros en directo, pero que no aportan tampoco gran cosa. Las aptitudes de Carl Barât y su genialidad parecen quedar un poco en el tintero. Personalmente, me sigo quedando con el monstruo Doherty.

[Puntuación 6/10]

Os dejamos con el videoclip de “Run With the Boys”:


  1. The Magus
  2. Je Regrette, Je Regrette
  3. She’s Something
  4. Carve My Name
  5. Run With The Boys
  6. The Fall
  7. So Long, My Lover
  8. What Have I Done
  9. Shadows Fall
  10. Ode To A Girl
  11. Death Fire Burn at Night
  12. Irony of Love
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