Críticas

Cate Le Bon – Reward | Crítica

Cate Le Bon, galesa de origen que ha girado y colaborado con artistas de la talla de John Cale, St. Vincent o Perfume Genius, lanzaba este viernes su quinto LP de estudio, “Reward” (Mexican Summer, 2019). En un año movidito, en el que comenzó produciendo el último trabajo de Deerhunter, “Why Hasn’t Everything Already Disappeared?” (el cual os recomendamos en este medio), la autora ha firmado también su mejor trabajo en solitario, en el que consolida su sereno y añejo estilo, con varios temas que nos rondarán en las calurosas tardes que nos advienen.

Tres años después de su estimulante y peculiar “Crab Day”, Cate Timothy por fin ha logrado sintetizar esas influencias que le han perseguido durante gran parte de su carrera. Entre ellas se encuentran los Velvet Underground más limpios y sosegados, o el Bowie (tal vez el Visconti) de principios de los 70, con esos saxos directos y unas percusiones muy vivas. Pero este sonido tan soleado y animoso deja también espacio para esa mística y esa veladura de la trilogía de Berlín, que en los cortes más reiterativos parece colarse con fuerza. El art pop de “Reward” es el más colorido y accesible que ha firmado la de Gales, ejemplo de ello son los singles ‘Home To You’ y ‘Daylight Matters’, con un sonido familiar, casi casero. Todo el álbum aparece impregnado con un aire amigable y entrañable, un trabajo que se muestra realista y relajado, como el homónimo del grupo de Lou Reed y Cale.

En medio de esta sencillez hay canciones, o más bien recursos, que brillan con luz propia; como la estructura hipnótica de la guitarra en ‘Here it comes Again”. Este es uno de los temas más memorables del disco, que podemos imaginarnos escuchando a la hora de la siesta, semidesnudos con treinta y cinco grados a la sombra, y una copa de algún alcohol fresco en la mano. En todo el trabajo no deja de colarse este ambiente de ensueño, de tiempo ya pasado pero recuperado sin grandes ostentaciones sonoras, reverberaciones o referencias que resulten un cliché. Sin ir más lejos ‘Sad Nudes’ continúa esta disposición repetitiva y agradable, como si la música se moviese en la superficie, con un regusto dulce y sin demasiada pretensión. Pero esto no significa que “Reward” sea un disco de vuelos bajos; de hecho, referencia con muchísimo acierto el art pop de otra época, sobre todo con un mimetismo muy poco “vintage”. Se trata de un disco que encuentra su razón de ser en sí mismo, y no busca de forma explícita o cascada “necrofilizar” a otras bandas. Digamos que suena muy vivo.

De la segunda mitad del disco destaca ‘The Light’, otro corte con ese ambiente clásico que remite a ese momento ilusorio en el que “las cosas eran más sencillas”. Resalta de nuevo el uso del saxofón, cuya presencia es prominente y acertada en todo el álbum. Igualmente, el trabajo parece desinflarse ligeramente al final, con un resultado menos contundente y memorable, que sin embargo mantiene el ambiente natural y afable, sólo en momentos (como el cierre) se excediéndose de barroco o rebuscado. Así, el quinto trabajo de Cate Le Bon es el mejor de su carrera, con un sonido muy veraz y orgánico, que hará delicias de los momentos de reposo de este verano. Con una primera mitad que poco tiene que envidiarle a algunos discos de art rock clásicos, sufre un pequeño deslizamiento en la segunda, que sin embargo no mancha un más que encantador resultado final.

Resumen de la crítica:

Nota:7.7

Pros

  • Los singles y las canciones reiterativas
  • La sencillez con la que llega

Contras

  • Sigue Cate Le Bon sin auparse al nivel de los artistas con los que colabora

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