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Clairo – Sling | Crítica

clairo sling

Desde que Clairo debutase en 2019 con “Inmunity” se evidenció algo con respecto a su sonido en particular y el bedroom pop así llamado en general: este modus operandi se convierte en un fetiche toda vez a alguien le dan un estudio. Quiero decir: el bedroom pop es una “obligación”, una limitación de un artista, que si permanece cuando este trabaja en un contexto profesional, no es más que un cebo para colgados o una incapacidad del artista para hacerlo sonar bien. Un ejemplo paradigmático del cambio natural que debe darse cuando se da el salto post-amateur es Perfume Genius, un artista inicialmente casero que ha ido refinando su sonido hasta convertirlo en un pop barroco Bushiano. Que Clairo haya dado un salto cualitativo a la hora de abordar sus dos primeros álbumes –ya sea de la mano de Antonoff o de Rostam- es, por tanto, una buena señal.

De este modo nos llega “Sling”, segundo disco de la norteamericana Claire Elizabeth Cottrill, un disco de ideas muy bien ejecutadas… Y muy parecidas a todas las demás de su repertorio. Piano, un estilo más clásico y naturalista… Clairo está madurando y el ambiente homogéneo y solemne de este trabajo da cuenta de ello, sin demasiados sobresaltos, pero con un ambiente tan acogedor y entrañable, que se hace difícil de rechazar. Porque en este “Sling” están las canciones más familiares y cálidas de toda la carrera de Clairo, que invitan al oyente a quedarse; que recuerdan al trabajo de tantas otras cantantes de pop clásicas pero al mismo tiempo a ninguna (cortesía de Antonoff, seguramente) y que además dejan entrever unas capacidades insinuadas, aún sin desarrollar; como en el pequeño swing de la percusión de ‘Amoeba’, o en el desarrollo casi psicodélico de la segunda mitad de ‘Partridge’.

Todo suena tremendamente bien, entonces, ¿dónde está la caca? Como tal no la hay, pero el sonido de Clairo es tan seguro, en el sentido de consolador y fiable, inofensivo, que en ocasiones parece excesivamente conservador. Tiene algunos momentos que se devanean en un folk minimalista, en una clave tan baja y reminiscente de artistas como Grouper, que simplemente parece un amigo que está intentando no levantar la voz para no molestarte. Es en esos momentos, que no son ni sonoramente cautivadores ni especialmente consoladores, en los que “Sling” parece flaquear o no querer proporcionar una experiencia verdaderamente completa, exigente con su propia propuesta. A pesar de ello “Sling” es, a todas luces, una mejora importante con respecto a “Inmunity”. Donde el predecesor parecía querer hacer un refinamiento demasiado sintético, excesivamente artificial para la propia Clairo, el nuevo trabajo suena mucho más en el ambiente Clairo, y eso se agradece.

De “Sling” lo que nos queda es precisamente lo que ha hecho a Clairo tan famosilla. Que tiene un tono acogedor y sabe abrazar al oyente en un sonido “casero” (que no amateur), y pop (que no sencillamente melódico, sino reconfortante). Con respecto a esto último “Sling” es más bien un disco de folk, que en algunos momentos puede recordar hasta al primer Bon Iver sin su virtuosismo y arrebato vocal. Lo que demuestra esta desambiguación genérica es precisamente el desplazamiento del sonido de Clairo, en busca de “su propio estilo”, que no es otro que el que mejor de cuenta de sus cualidades. En su segundo trabajo se acerca a ese punto, sin dar la nota ni excederse –tal vez por desgracia- demasiado en la ornamentación. “Sling” es el sostén del hikikomori, es básicamente la ruptura definitiva del digitalismo implicado en la expresión bedroom pop, y eso es, sin duda, una buena noticia. Pero tampoco para tirar cohetes.

Resumen de la crítica:

Nota:7.4

Pros

  • Los momentos un poco risky
  • Los arreglos

Contras

  • Que Clairo encuentre su estilo no implica que deje de ser ella misma

1 comentario

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