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[Crítica] Alt-J – This Is All Yours (2014)

La fina línea de tiza simbólica que separa lo sotisficado de lo aburrido. Si me obligasen a definir con solo una frase este ‘This Is All Yours’ de Alt­-J, sería así. Esta banda inglesa provoca conflictos polarizados. Que si son los genios de esta década, que si Radiohead ya tienen herederos, que vaya pastiche, que tedio es su su segundo nombre… Y todo es, en cierto modo, cierto. Su debut ‘An Awesome Wave’ tenía el punto de inspiración y cocción adecuado para convertirse en un disco a triunfar y perdurar. Sí, sonaban mejor que Thom Yorke y compañía en ‘The King of Limbs’. También es imposible dejar de pensar que a veces se les va la manopla en collages de estilos (folk, neo­folk, synth­pop, kraut…) y sí, claro que sí, tienen canciones que rivalizan con una etapa llana del Tour de Francia como vía hacia una placentera siesta.

Aclarado eso, este ‘This Is All Yours’ falla. Bastante. Bien es cierto que en algunos puntos de su debut (‘Dissolve me’, ‘Hand­made’) ya costaba encontrarles el pulso en la carótida, per ‘Tessellate’, ‘Breezeblocks’, ‘Fitzpleasure’, ‘Matilda’ y ‘Taro’ como entidades propias funcionaban muy bien como composiciones cuidadas y con gancho, y lo siguen haciendo. Ahora, sin su bajista Gwil Sainsbury, se les detecta confusos y apresurados. No han macerado el disco para poder redondearlo. Siguen manteniendo su línea elegante reconocible, pero nada le sienta peor a un grupo que verles mezclar un batiburrillo de referencias culturetas, sonidos que no pegan entre sí, dududús que no vienen a cuento (como el que revienta ‘Every other Freckle’), tirar de la clásica canción con silbiditos (‘Warm Hills’) y jugar a samplear cualquier cosa. Me les imagino diciendo mientras componían ‘Hunger of the Pine’: «Sampleemos a Miley Cirus, que los vamos a dejar con el culo torcío«. En ese punto, cualquier mínima coherencia salta por los aires. ¿Alguien me puede jurar que no está Patrick Carney (The Black Keys) detrás de ‘Left Hand Free’? Es un sinsentido enlazar ese sonido Nashville, ya de por sí a distancia de la galaxia de Andrómeda de los parámetros Alt­-J, con un interludio bautizado ‘Garden of England’, idóneo para un picnic en la campiña de Gloucestershire…

Un descontrol que toma también el apartado lírico. El single ‘Every other Freckle’ es una de las canciones de amor más vergonzantes de los últimos tiempos. O lo es si nos la tomamos en serio, porque la parodia no cuenta entre los atributos de Alt­-J. Para empezar una oda a las pecas ya choca, pero escuchar un falsete secundario ascendente proclamando «¡Quiero ser el papel que empapele tu habitación!» alcanza el territorio de lo enervante. Creo que Alt­-J pueden, y saben (porque ya lo hicieron), hablar de sexo (generalmente turbio) y relaciones amorosas mejor que eso. En ‘Nara’, su canción más redonda de este álbum, lo logran. Ni siquiera la referencia cinéfila a John Hurt (‘The Gospel of John Hurt’) excita. No puedes pasar de la lolita Miley a homenajear a un comandante del Imperio Británico. A otro equipo de su liga, Phantogram, le salió mejor en el ‘Bill Murray’ de su reciente Voices (2014).

La pausa lo es todo, y parece que a Alt­J les ha atropellado la velocidad del éxito. Para el ‘An Awesome Wave’ se tiraron cinco años trabajando cada nimio detalle hasta la extenuación. Ahora, se han metido en el salto mortal del segundo disco (que para muchos grupos es un acta de defunción sonora) en menos de dos años y con cambio en la formación. Y cuando juegas a picotear de tanto sitio y epatar con cada segundo de música y línea de texto, sin esa pausa para pensar, caes casi irremisiblemente en la pretenciosidad vacía. Y en este caso, en aburrir. El gran problema no es que sean universitarios de clase acomodada viviendo en Cambridge, el problema es que suenan a eso. A que tienen ganas de restregarte que han estudiado bellas artes y literatura, que han pisado la biblioteca más que tú. Con Alt­-J siempre me viene a la mente Vampire Weekend en ese pop pijo, leído, quizás con un punto afectado, pero por ejemplo su ‘Hudson’ exuda más verdad de la que soñarían con traslucir estos recientes Alt­J. Ese ‘Modern Vampires of the City’ de los neoyorkinos debería ser la estrella polar para Alt­J en su tercer trabajo. Un buen ejemplo sobre el que pivotar para superar este traspiés.

Escucha el álbum al completo en streaming.

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

5 comentarios

  • como podéis enjuiciar el nuevo disco de esta manera. Nara me parece un excelente tema , quizás el mejor tema compuesto por la banda .

  • Quizás la comparación con Vampire Weekend ya ha sido por aquello de haber cogido carrerilla, porque Alt-J me recuerda más bien poco a la típica banda inglesa de pop-rock universitario. Pero igualmente comparto al 100% tu decepción! Me pareció que el disco podía tener arreglo hasta el Interludio. Luego, lloré. 😉

  • No estoy muy de acuerdo con esta crítica, me parece muy dura e injusta.
    En una cosa os doy la razón, no es un disco fácil, con temas con gancho como su predecesor. Quien busque la segunda parte de ‘Tessellate’, ‘Breezeblocks’ o ‘Taro’ puede que se sienta decepcionado. Sin embargo, yo cada día estoy disfrutando más y más este disco. Hay quien dice ‘aburrido’, yo digo ‘complejo’, hay quien dice ‘pedante’, yo digo que es admirable cualquier grupo se atreva a innovar, a mezclar, a probar y a no repetir su fórmula una y otra vez.
    Después de un éxito tan repentino con su disco debut y de ganar el Mercury se han convertido en un grupo al que todo el mundo observa, esperando un segundo disco a la altura del anterior.
    Particularmente me encanta que sin perder su identidad ni su sello, no hayan cedido bajo la presión optando por rellenar un disco de ‘hermanas feas’ de Breezeblocks, de temas con regustillo a refrito de su primer éxito, sino que se hayan lanzado (y hayan convencido a la discográfica) a hacer un disco mucho más íntimo y que salvo por «Left hand free’ todos los temas requieren más de una escucha para disfrutarse al 100%.
    Impresionante «Intro» una vez más, potente «Nara», pegadiza «Every other freckle», sugerente «The Gospel of John Hurt», interesantísima «Bloodflood pt II».
    Quizás no sea un 10, pero es un disco al que habéis infravalorado mucho y que debería de estar sin duda por encima del 7,5. Personalmente para mí no baja del 8.
    N

  • Admiro a Alt-J como grupo, su música rompe con todos los esquemas. Pero se han descarrilado mucho, y para mi gusto, demasiado. «An awesome wave» tal vez puso el listón demasiado alto, pero lo cierto es que el error, en el que caen muchas bandas, es sentirse forzado a tener que publicar nuevas canciones. Si han publicado tantísimas canciones en tan poco tiempo, es que algo ha fallado. Y el resultado es evidente. N dice que es «complejo», pero yo creo que Alt-J en sí es complejo. Pero han querido ir mas allá, y se han pasado. Para mí, personalmente. Y las alusiones explícitas en varias canciones a temas +18 es el punto final a mi decepción. Han caído en lo mismo que todos los grupos, si no metes contenido explícito en el contenido se te va el público. Y es una lástima. Tanto como la salida de Gwil Sainsbury.

    Por mi parte, seguiré disfrutado con An Awesome Wave como parte de los mejores álbumes de la historia.

  • Cuando realmente se escucha y se deja reposar este disco, es un discazo. Pero esto la crítica musical jamás lo tiene ni lo tendrá en cuenta (la esclavitud de la actualidad). Escribir sobre ciertos discos después de una o dos escuchas a salto de mata no tiene sentido.

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