[Crítica] Banks – Goddess (2014)

critica banks goddess

Jillian Banks saltó al punto de mira cuando el DJ Zane Lowe hizo sonar su ‘Before I Ever Met You’ en la BBC Radio 1, y desde entonces esperábamos su debut como una de las promesas de 2014. Un año después, Banks ya había formado equipo con productores como Lil Silva, Sohn o Shlohmo para absorber sus ideas como una vampiresa. Cuando escucho este “Goddess”, la voz lánguida de Banks me lleva por calles oscuras, amores tortuosos y susurros paranormales; me lleva con ella a cruzar una ciudad que no la entiende.

El trip-hop futurista de influencia R&B ya no sorprende como lo haría hace unos años con the Weeknd, y los medios tiempos lúgubres de Banks desembocan, sin quererlo, en tedio después de varios cortes similares. Si “London”, su segundo EP, pilló a Banks en un momento vulnerable de su vida, demostrando su rango vocal y cantando con crudeza, “Goddess” intenta estirar sus cualidades hacia el extremo opuesto. Sus melodías flotan suavemente y sus coros son de sirena, pero esa excesiva delicadeza ahogada le resta mucho poder al mensaje de fragilidad y miseria; toda ella parece un producto artificial, maleable y algo vacío.

La falta de energía recuerda, en ocasiones (‘Drawing’), a Lana Del Rey; otras veces, Nelly Furtado surge entre experimentos (‘Begging for Thread’) y algo de Fiona Apple se alza en sus baladas (‘You Should Know Where I’m Coming From’). Los sintetizadores surgen de un plumazo con grandeza sinfónica para adaptarse a su estética de mujer elegante y atormentada. Los 14 cortes (18 en la edición Deluxe) no hacen nada revolucionario, sino que extienden la fórmula establecida en sus anteriores EPs como un chicle muy masticado. Y se rompe. Se quiebra a medida que avanza sin más que decir. “Goddess” es un caramelo envuelto en un papel precioso que promete una explosión de sabor y se nos cae al suelo antes de probarlo.

Como disco debut es un producto notable, sobre todo por su limpieza (bajo la batuta y el dineral de Universal) y su buen empaste, pero esa homogeneidad acaba rompiendo la burbuja en la que nos habíamos metido escuchando los seis primeros temas. Ese toque a lo Susanne Sundfor en las florituras de Banks la hace incluso más etérea, y nos vuelve a tirar al suelo mientras canta cosas como “Maybe you can see that I just may be too crazy to love” sin despeinarse. Hay gritos ahogados en “Goddess” que parecen querer salir (‘Alibi’) y es una pena perdérselos.

Banks tiene potencial, una voz muy especial y su universo es muy interesante, aunque descorazonador. Podría extender sus tentáculos por mil lugares, pero “Goddess” no lo hace. Se regodea en una ruta depresiva y tenue durante una hora agotadora en la que solo vemos un par de rayos de luz. Ojalá hubiéramos visto a Jillian explotar sus aptitudes: más fuerza, rabia, candidez sin susurros, algún corte más jazzero… Esta chica podría con todo, pero primero tiene que salir de todos esos dramas de narrativa amorosa de la veintena. Llegará la verdadera diosa; de momento, sobrevive al hype.

0 Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También te podría interesar