Críticas

[Crítica] Bloc Party – HYMNS

Acabar de escuchar un disco y quedarte con cara de poker. No sé si era una mano de all in, pero si lo era, Bloc Party se ha quedado sin el escaso crédito que les concedió «Four» en 2012. En esta apuesta se la han jugado y, siendo francos, la maniobra no hay por donde cogerla. «HYMNS» (BMG, 2016) es el quinto álbum de Bloc Party, es decir, los autores del magno «Silent Alarm» (2007) que en su día inundó salas de medio planeta. Son los mismos, solo que ahora cuesta un rato largo reconocerlos. Su última época como conjunto ha sufrido baches, todo sea dicho. En sus filas ha habido cambios: primero se marchó el batería Matt Tong y luego el bajista Gordon Moakes, lo que de una forma más o menos directa ha condicionado el hacer de Kele Okereke de cara a este último disco. Personalmente me invade una sensación de pretensión que a ratos hasta traiciona a su propio concepto musical, básicamente, porque después de todo siguen siendo Bloc Party, aunque su 50% original se haya esfumado.

The Love Within‘ es el tema más duro que jamás haya escuchado del grupo. Sus sintetizadores me desequilibraron en su momento, y ahora, con la escucha entera del disco, me decepciona. Con todo, te obliga a rehacerte, ya que además de single, es el tema que abre el disco. En realidad, cura de espantos. Kele deja muy claro el giro que ha querido dar en él, una apertura hacia la electrónica, el minimalismo, la espiritualidad y esa «devoción musical» que tanto ha estado persiguiendo (hemos de suponer que la ha encontrado). Así lo contaba, y por lo escuchado, tiene sentido, aunque en ningún caso llega a conectar con el oyente, mucho menos con el de largo recorrido.

La reflexiva ‘So Real‘, los ambientes gélidos de ‘Fortress‘ o ‘Different Drugs‘, que plantea una letra gris y lúgubre, son ejemplos que sostienen su marcha.»Cada vez que vuelvo a casa, hay algo que falta, algo está mal«, un vacío tan sincero como delator. Hay mucha reflexión y al mismo tiempo, algún tema que busca el baile fácil, como el susodicho single o ‘Virtue‘. Con todo, se nota que Okereke se empapó de música electrónica antes de componer este disco, porque es sin duda el cariz que toma el álbum. Nada de rock ni ritmos de traca y sí muchos efectos de guitarra y teclados que refuerzan ese cambio de rumbo. En la faceta compositiva, ‘Into the Earth‘ es de las pocas que cumple sin peros, quizá porque carece de adornos y desnuda (probablemente sin querer) la enjundia musical de los Bloc Party más pretéritos.

No soy nadie para sentenciar este trabajo, más allá de un comunicador a quien ha decepcionado su disco. Probablemente, dentro del género que abarca, no desentone tanto, pero en lo que respecta al grupo, lejos de ser un álbum lleno de himnos, me parece el trabajo más flojo que hayan facturado hasta la fecha.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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