Críticas

[Crítica] California X – Nights in the Dark (2015)

Hace unos días os ofrecimos la primera escucha de «Nights in the Dark«, el segundo LP de la banda de Massachusetts, California X. Ya le hemos podido dar más vueltas al sucesor de su primer y correcto disco homónimo, en el que Lemmy Gurtowsky, Dan Jones, Cole Lanier y Zack Brower repiten fórmula con el ingeniero Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr.), por lo que no solo comparten ciudad con Mascis y compañía sino producción y, por supuesto, sonido. En su segundo álbum, no dejan atrás el fuzz y los riffs pero incorporan una gama sonora más melódica y nítida con toques de power pop. California X no teme a la experimentación, explorando hasta en ocasiones, sonidos muchos más oscuros de lo que nos habían acostumbrado con su primer disco, mostrando que «Nights in the Dark» tiene una buena dosis de Dinosaur Jr., Descendents, Nirvana, o Tortoise. Las vocales se escuchan de forma contundente, ofreciendo una sensación de toparnos ante una banda despreocupada y desgarbada pero que está muy en sintonía con lo que quieren lograr. Un sonido de liberación real, de demostrar que hay alegría en la oscuridad.

Comienza con la canción que le da el nombre al disco, un punk rock activo y enérgico que se desprende de sus guitarras (de allí nos queda claro el paso de trío a cuarteto) y el porqué agregar seis cuerdas más a su formación. ‘Red Planet‘, sigue la misma línea de Nights in the Dark, aunque le aporta algo más de velocidad a la batería y un coro pegadizo que se va metiendo de a poco hasta engancharte. Cualquier parecido con Japandroids o No Age, es mera coincidencia. Un sonido adolescente a todo piñón que emocionará a propios y extraños bordeado con un riff muy potente. ‘Ayla’s Song‘ es una pieza instrumental acústica que no nos dice mucho, salvo para servir de apertura a la potente ‘Hadley, MA‘, una canción que comienza con un tono lánguido, honrando quizás al mejor Mascis, para luego ir subiendo de revoluciones con un rabioso riff de guitarra interpretado magistralmente por Gurtowsky.

El segundo bloque (y quizá el mejor) nos muestra un cambio de registro, que está protagonizado por el monstruo de dos cabezas ‘Blackrazor, Pt.1‘ y ‘Blackrazor, Pt. 2‘. La primera enseña una faceta nunca antes mostrada por los California, como lo es el stoner. A un ritmo lento, pero igual de penetrante, en esta canción la base es una batería pesada, acompañada de guitarras sangrantes en slow motion que sirven de aperitivo para la segunda parte de la ecuación. La parte 2, una canción larga (casi 7 minutos) pero mucho más veloz y poderosa que la anterior. Una batería endemoniada que nos lleva al vértigo más trashero, una oda al fuzz que envalentonará a sumergirse en el pogo hasta al más tímido.

Garlic Road‘, abre el tercer y último acto de Gurtowsky y compañía. El segundo tema instrumental, pero mucho más poderoso y a cara de perro que Ayla’s. ¿Catamaran de Kyuss? No llega ni a la mitad de bueno de los de Palm Desert, pues falta mucho bajo, pero es un buen intento con menos garra pero valiente. Abriendo el camino a la otra canción partida en dos. ‘Summer Wall, Pt.1‘ es violencia, es más sonido pesado y esa voz que se arrastra a lo largo de los casi cuatro minutos de duración. ‘Summer Wall, Pt.2‘ es más popera y facilonga, pero igual de agresiva que alguna pista registrada en su primer LP. El disco es un disco solido, a pesar de que algunos temas que tratan de hacer de pegamento (los instrumentales), no logran al cien por cien su cometido y en ciertos pasajes se lleguen a hacer un tanto lentos y aburridos. Sin embargo, los temas agresivos y oscuros están muy bien engranados con los himnos punkarras adolescentes en búsqueda del éxtasis infinito. Y eso, se agradece.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
BELIEVE IN THE ANTI † † † Twitter: @sebastopol17

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