Críticas

[Crítica] Deerhunter – Fading Frontier

Decidir cuando empieza y acaba una etapa muchas veces no depende de nosotros, por mucho que el ansia nos corroa por dentro, que anhelemos llegar a un estadio en la vida que por edad o situación no nos corresponde. Las personas somos frágiles y nos construimos a base de hostias, de caídas torpes y no tan torpes. Y siempre nos levantamos y seguimos, qué remedio. Por inercia, aprendemos a ignorar los males menores, a pensar en poco más de lo que ocupa el estricto presente, a aprovechar esos cuatro días que dura la vida. En ese punto de aceptación parece encontrarse Deerhunter. En la frontera donde el pensar de más importa poco y el vivir mucho. “Fading Frontier” es el disco más limpio de Cox hasta la fecha y, paradójicamente, uno de los menos presentes. Algo que no hizo presagiar ‘Snakeskin‘, un single con el gancho y la picardía propias de un Bradford que siempre quería más, que no se relajaba y no paraba hasta dar en la tecla. Y es que parte de ese espíritu que había impregnado sus dos anteriores obras se ha disipado en su sexto álbum, producido por Ben Allen y lanzado con 4AD.

Mucho ha llovido en la vida de Bradford Cox y tal vez le hacía falta un año para serenarse. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el pasado sufrió un accidente de coche que afectó seriamente a su estado anímico. Tal vez era inevitable que ‘Fading Frontier’ fuera un álbum destinado a marcar un punto de inflexión. Sin causar estruendo, porque el disco es correcto. En el fondo, su carrera es un reflejo emocional-creativo de un ser que ha sufrido muchas épocas de soledad y que solía ser obtuso a la hora de expresarse. Ahora cuenta sentirse liberado, despojado de miedos, algo que podemos apreciar en letras como ‘I’m Living My Life‘: “I’m living my life. I’m off the grid. I’m out of range”. Pocas cosas le preocupan más que sentirse alienado de la sociedad. La indiferencia le hace reflexionar en ‘All The Same‘ y en ella encuentra su cobijo. Como si el susto (o las experiencias que le ha deparado la vida) lo hubiera curado de espantos.

Fading Frontier es un disco transitorio en el que Cox apenas se reinventa. Arranca y acaba en modo automático, avanza sin altibajos y sin brindar momentos álgidos como sí había hecho en “Halcyon Digest” (2011) o “Monomania” (2013). En él se sumerge en pasajes de pop onírico como ‘Leather and Wood‘ (cuesta creer que en su día flirteara con el post-punk y ambientes noise), en clásicas baladas melodramáticas (‘Take Care‘) y melodías (pocas) con aroma a sus precedentes más directos, como los punteos de ‘Breaker‘ a ‘The Missing’. ‘Duplex Planet‘ es una de las que tiene más alma Deerhunter, pero a grandes rasgos, “Fading Frontier” es un disco que navega sobre un mar calmado, agradable, pero poco sorpresivo.

Llegado a este punto que Cox define como “tranquilidad y madurez”, me asalta la incertidumbre de que Deerhunter ya no esté para muchos más trotes. Por lo visto hasta la fecha, no debería. Una mente lúcida y madura como la suya es capaz de lo mejor, pues si algo ha demostrado a lo largo de su carrera musical (también con Atlas Sound) ha sido tener dotes de genio. Seguro que está por llegar una versión mucho más suculenta. Esta última no sacia como esperaba.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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