Críticas

[Crítica] Deptford Goth – Songs (2014)

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“Life After Defo” fue uno de los discos más sorprendentes de 2013. El sonido de Daniel Woolhouse – Deptford Goth – era refrescante y potente dentro del neblinoso terreno del R&B moderno, y conseguía tratar con delicadeza y buen gusto su producto sin presentarlo como algo frágil. Para su segundo LP, “Songs”, el británico prometía arrojar más luz a sus composiciones, que se caracterizaban por un aire oscuro y pesimista. La jugada difícilmente podría haberle salido peor. Como sucede con otros cuantos artistas, Woolhouse parecía brillar más sumergido en sus propias sombras que reflejado en los rayos del sol.

Se acerca el invierno, y con él el apetito masivo e inconsciente por la nostalgia y las melodías melancólicas. No es que “Songs” se haya lanzado en una época del año en la que nos gusta más bailar al ritmo del viento helado, que también, sino que, paradójicamente, los brazos de Woolhouse parecen haberse congelado en su propio verano. De matices más optimistas y luminosos, este segundo largo modifica ligeramente su forma, pero su contenido pisa un territorio cada vez más yermo: voces y coros vulnerables y ritmos que han perdido todo el peso de los sintetizadores. A lo descorazonador de “Life After Defo” le sigue una ráfaga de confusión con “Songs”, que se llena de baladas de relleno, delicadas y, eso sí, con un falsete perfecto.

Más sobre textura y atmósfera, y menos sobre sensaciones trascendentes y ambiguas que llegan al corazón sin explicación aparente. No queda muy claro si Woolhouse ha elegido acompañar sus líneas de voz con elementos arbitrarios o si ha tomado una decisión consciente a la hora de añadir complementos. En cualquier caso, el resultado es bastante caótico. Como ejemplos de la inconsistencia: ‘Do Exist’ estropea uno de los cortes más eficientes con una percusión absurda, y ‘Dust’ se beneficia de su propia sobriedad. Hay muchas emociones desenterradas en este álbum, pero Woolhouse solo consigue representarlas, esta vez, mediante sus letras. “Songs” es de combustión lenta, se descongela levemente con las escuchas y guarda en su corazón mucha belleza, aunque es un tipo de belleza lánguida, fatigada y con sangre de horchata. Cuesta encontrar en este LP fórmulas que no hayamos visto antes miles de veces, empezando por James Blake, The xx o How To Dress Well, y nos da rabia sentir que falta convicción en sus propias creaciones, tan imaginativas en un principio.

El matrimonio ha cambiado a Deptford Goth, y está claro que también ha marcado su visión artística. Ha asumido que no está solo en el camino, sino que alguien va a recorrer las penas y alegrías con él. De un disco con un contexto tan bonito asumimos un aumento de calidez, pero no ha sido el caso de Woolhouse, y eso también está bien. El amor es un diamante de mil caras, y algunos amores son absorbentes o cegadores, hasta el punto de dejarte sin energía. A lo mejor ese ha sido el caso del compositor británico, que ha facturado sus cálidos sentimientos en un ambiente invernal que se aleja del synthpop potente de “Life After Defo”. Aunque este segundo intento suene descafeinado o a medio cocinar, guardamos fe para el tercero; entonces, Daniel ya habrá puesto en orden sus ideas y su flamante nuevo viaje.

Azul Corrosivo
Comunicadora de profesión y vocación; torpe de corazón. Escribe sobre videojuegos en Mondo Píxel y Hobby Consolas. Tiene un peluche que se llama Mozzarella. Twitter: @AzulCorrosivo - Blog: azulcorrosivo.blogspot.com.es

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