Críticas

[Crítica] DIIV – Is The Is Are

Aferrarse a la música es aferrarse a la vida. Lo creo firmemente. Leo casos como los de Zachary Cole-Smith, quien está al frente de DIIV, y pienso en la fuerza que tiene, en cómo habrá podido pasar página a su turbia época con las drogas. Semejante mancha en el currículum de DIIV lo podría haber sepultado, pero no. Si Smith tenía un camino que tomar ese era el de rectificar y seguir creando música, aunque fuera a contra pronóstico de los médicos. «Oshin» no iba a ser hijo único. Por eso, esta segunda entrega titulada «Is The Is Are» (Captured Tracks, 2016), que llega tres años después de su debut y con una trama de todo menos ejemplar, promete ser todo lo que DIIV es y ha sido en esencia: la solución de los problemas de Smith. Una buena razón para vivir.

Su voluntad de asumir las cruces del pasado es inexorable y es algo que no hay que perder de vista. Drogas, muerte y destrucción se sumen en un viaje placentero, incierto y sin fecha de regreso. Lo vemos en los paisajes del disco, que a fin de cuentas han sido pintados con las mismas ceras, y también en la naturaleza de las canciones: ‘(Fuck)’, ‘Out of Mind’, ‘Incarnate Devil’,… Los paralelismos con sus épocas más oscuras se destapan sin miedos. «Sumergido en un sueño de heroína, flotando profundamente bajo el suelo«, cuenta una ‘Dopamine‘ que adolece su pasado, pero que se desvanece como una pesadilla ya vivida. Según recoge una entrevista a Smith publicada en Pitchfork, muchas de las canciones del álbum fueron compuestas tras acabar con su rehabilitación. Por ejemplo, ‘Take Your Time‘ pone el foco en su época de recuperación, mientras que ‘Bent (Roi’s Song)‘ va dedicada a un colega suyo que también luchaba por salir de las drogas. El corazón espinado de Sky Ferreira también late en el disco y lo hace al son de una ‘Blue Boredom‘ que deja su sello como un beso prohibido. Y es que da igual lo que pasara o dejara de pasar, aquí todo sucede como debe: de forma natural.

Por eso «Is There Is Are» es un disco largo que no se hace largo. Un álbum que arroja luz y oscuridad a partes iguales, como un cielo azul salpicado por nubes negras. Zachary no se ha cortado un pelo a la hora de dilatar su sonido, encajarlo en los engranajes del shoegaze y bendecirlo con un halo del más allá. En realidad, sigue la línea que ya marcó su debut, aunque este disco destaca por sus logradas progresiones. Escucho ‘Mire (Grants Song)‘ y no puedo evitar recordar la época Bossanova de los Pixies, de igual forma que ‘Valentine‘ con algún agónico pasaje de The Cure o, a grandes rasgos, a los Sonic Youth. Por supuesto, su sonido cristalino, pulido y refinado en la fábrica Captured Tracks, deja sus destellos de calidad en temas como ‘Under The Sun‘, lo que nos permite reconocer a una banda con identidad y en época de eclosión.

A ratos agónico, a ratos sereno, a ratos perdido, pero con todo, presente. Estoy convencido de que Smith anda en el camino correcto, por largo y sentido que sea. Este ejercicio lo demuestra, su correcta lectura, lo ensalza, y su resultado reivindica la música como terapia idónea para combatir cualquier mal. Aquí rebosa salud.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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