Críticas

[Crítica] Florence + The Machine – How Big, How Blue, How Beautiful

florence and the machine barcelona madrid

Siempre me he imaginado a Florence Welch como una bruja. Su ropa vaporosa, su misticismo dramático, su voz de registro inabarcable, su “Seven Devils” que no he podido sacarme de la cabeza en tres años. Y después de un tiempo de desconexión que ha sabido eterno, la bruja vuelve con un disco producido por Markus Dravs (Coldplay, Arcade Fire, Mumford & Sons), que se la lleva a la arena. Si “Ceremonials” de Florence + The Machine fue aclamado por su grandeza orquestal, “How Big, How Blue, How Beautiful” se quita el polvo de mueble antiguo y cede terreno a la potencia folk-rock. La mala noticia es que este tercer y decisivo disco se acerca a un terreno muy explotado por otros artistas, y la buena es que la personalidad de Florence sobresale incluso en el corte más pop. Se oyen referencias al infravalorado “Metals” de Feist, a PJ Harvey o incluso a Adele, a la que lanza un órdago en la neosoulera “Delilah”.

How Big es un ejercicio de control, de limitación y de mesura. Según contaba Florence en una entrevista con Zane Lowe, Dravs la “obligó” a dejar de escribir sobre agua y le restó capas de sonido a casi todos los temas (“¿Dónde están mis crescendos, mis coros y mis fanfarrias?”). Se ha simplificado toda la musicalidad histriónica de los instrumentos en pos de las letras y las florituras, aquí más desgarradas, de Florence. De moverse en escenarios más místicos, este disco nos lanza contra el suelo: más real, más íntimo, más directo, más visceral, menos teatral. Su primera mitad va de un trallazo a otro con “Ship to Wreck”, “What Kind of Man” o las tormentas de “Various Storms & Saints”, pero los que busquen una estabilidad dentro de esta nueva etapa se sentirán decepcionados con el último acto destinado exclusivamente al baladeo más ligero y fácil de efecto sedante. “Caught” y “Third Eye” no parecen dignas de un ente tan deslumbrante como Florence.

El único problema que veo en este cambio de rumbo es la falta de compromiso a la hora de presentárnoslo. Como aquel que se compra un traje nuevo y quiere lucirlo en una fiesta, el combo Florence-Dravs se lo pasa pipa y se deja la piel un buen rato, pero al final de la noche se han quedado solos. Para acabar de sembrar confusión, How Big cierra con “Mother”, un corte que simboliza todo lo que querríamos ver de Florence en el terreno más rock y aglutina todo lo que ha dejado atrás en la olvidable mitad anterior. Hay aciertos brillantes a lo largo de esta hora de experiencia, y son precisamente esos puntos de luz (pesimista y lánguida, claro) los que permiten acabar la ceremonia con un sabor de boca más dulce: lo que una vez nos enamoró aún sigue ahí.

La potencia siempre le sienta de lujo a Florence, pero cuando cae la intensidad se echa en falta un acompañamiento más complejo, no tan sutil, que replique en condiciones todo lo que tiene que decir una de las mejores vocalistas de su generación. En esta cita asombra la escasa presencia de la percusión para una banda que incluso tiene una “Drumming Song”. Aun así, mientras ella y su máquina puedan atacar esas notas más primarias con nervio, no tenemos nada que temer. Señores productores: si lo que quieren es realzar la voz y las letras de Florence, no reduzcan o simplifiquen lo instrumental; súbanla a ella. ¡Y déjenla cantar sobre agua si a ella le da la gana! ‘Take what the water gave me’.

El disco al completo lo podéis escuchar en streaming vía Spotify.

Azul Corrosivo
Comunicadora de profesión y vocación; torpe de corazón. Escribe sobre videojuegos en Mondo Píxel y Hobby Consolas. Tiene un peluche que se llama Mozzarella. Twitter: @AzulCorrosivo - Blog: azulcorrosivo.blogspot.com.es

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