Críticas

[Crítica] Goat – Commune (2014)

goat commune

El sonido de unos cuencos de oración es toda una declaración de intenciones; representa la sencillez del sonido; puro y sobrio. El eco nos advierte de la profundidad de un universo en el que la realidad se reduce a una única dimensión que va de dentro hacia afuera, y nos obliga a indagar en nosotros mismos para poder entenderla. Así comienza ‘Talk To God’ abriendo “Commune” el nuevo álbum de GOAT.

¿Quién se apunta a un viaje por la década psicodélica?

La inspiración, al fin, siempre procede de la recurrente década de los 60, de eso no hay duda. ¿Cuántas bandas no tienen sus raíces, o no han querido indagar en los años más prolíficos de la música popular? GOAT no es una excepción, y más que investigar o experimentar viven permanentemente sumergidos en sonidos ácidos y ritmos que bien podrían ser los de The Love o de los mismísimos Grateful Dead; una pandereta, la guitarra eléctrica repitiendo un fraseo como si de un loop se tratase y los acordes mantenidos, a modo de reiteración, típico de la música india, y recurso habitual en la del rock psicodélico. Buscamos el trance a través del agobio, distinguir la voz a escuchar en un haz de voces, y un universo sonoro que nos inspire y guíe en esa búsqueda. Las letras deben ser sencillamente claras y sugerentes, totalmente transparentes, obvias dirían algunos; aquí no se trata de embellecer.

¿Que hay más primitivo que la percusión? ¿Qué nos conecta más al alma, a nuestra faceta más original, que los ritmos? En su música las percusiones vienen, a menudo, a manos de un djembe que marca una variedad de ritmos más o menos étnicos sobre los que se construyen muchos sus temas. Vienen acompañados por maracas, claves y chirriantes solos de guitarras con wah-wah que se abren camino entre otros tantos, y entre un bajo con presencia constante en los momentos álgidos, pautas habituales de este colectivo de músicos suecos del que poco se sabe. Su primer álbum “World Music” recibió muy buenas críticas por temas como ‘Let it bleed’ o ‘Run To Your Mama’.

GOAT no ha descubierto nada. Como mínimo nada que no se conociese ya en el 67. Pero es una ruta directa que conecta el mundo musical indie que conocemos hoy con el de los 60. ‘Words’ o ‘To Travel The Path Unknown’, aquí interpretadas en clave de rock psicodélico, bien podrían convertirse en un hit del dance o del trance.

goat

De hecho no es una idea disparatada, pues existe el “Run To Your Mama Remixes” un álbum que recopila remixes que diferentes artistas han hecho del tema con el mismo título; toda una exquisitez para el público con más aguante. Este año justo hablábamos de Temples y de su serio esfuerzo por recuperar un auténtico sonido de rock psicodélico. GOAT se encuentra en el mismo camino, pero sin comprometerse de manera tan clara con una línea vocal, y con una faceta más ambiental. Las voces suelen ser secundarias y a menudo chillan o hablan tanto como cantan. Hacen excepciones en algún tema como ‘Goatchild’ en el que la línea vocal sí que cobra importancia, aunque tan ácida que se hace difícil de saborear.

‘Goatslaves’ es otro de esos grandísimos temas con voz propia tan de su estilo; ácidos y delirantes. Otro detalle a comentar es como acompañan algunas de las melodías con varios instrumentos con sonidos árabes, que a menudo interpretan un mismo fraseo, por ejemplo ‘Hide From The Sun’… por un momento pensé estar escuchando a Omar Faruk.

https://www.youtube.com/watch?v=LdqTfputm_E

La estética de la banda no se percibe tan alejada de la hippie, con la que comparte muchas cualidades, pero que nadie se engañe, estamos emulando lo que en su momento fue la voz de una generación que marcó el surgimiento de la contracultura. E inevitablemente esto nos lleva a preguntarnos, si tiene algún sentido trasladarlo al presente. En su faceta más plástica, en sus fotos, me recuerdan más a aquel Oracular Spectacular de MGMT que no a los hippies de Woodstock, y a veces incluso me ha parecido estar viendo al Cirque du Soleil, unas comparaciones totalmente odiosas.

Hace poco, en el Dcode vi a un tío que hizo lo que llevaba yo tiempo queriendo hacer, se había puesto plumas de faisán en el sombrero, a lo Jimi Hendrix. Encima el tío era bastante parecido a Hendrix y triunfaba. A diferencia, algunas asistentes llevaban flores en la cabeza, pero flores de plástico. ¡Sacrilegio! ¿Qué sentido tiene? No se trata simplemente de replicar una misma apariencia. Es sobre lo que significaba llevar flores de verdad en la cabeza, o en su defecto una pluma de faisán; entre un cortejo cutre y la desobediencia, a un nivel nada pretencioso, pues no había vergüenza por si se hacía el ridículo con ello. Pero la esencia debía ser verdadera, sincera y no de plástico.

La música de GOAT es fenomenal, pero carece de la garra, el descaro y el “no me importa” de la cultura hippie quizás porque la producción es exquisita pero carente de reivindicaciones, más que recuperar sonidos del pasado. Para ser verdaderamente algo a tener en cuenta tendría que entreverse contra qué lucha. En un artículo que escribí sobre los Temples ensalzaba el cómo se dieron a conocer; saltándose el protocolo. Daba a entender que con lo que disponemos de internet no necesitamos nada más, la industria discográfica ha mutado. Ese era un mensaje claro.No percibo la misma lucha, ni ninguna otra en este disco. Sería fantástico bailar ‘Words’ alrededor de una hoguera, escuchando ritmos de los nativos americanos. Probablemente el directo esté repleto de sentido, y en él nos dejaremos ir y lo disfrutaremos salvajemente… mientras estemos dentro del recinto del concierto. Pero al salir volveremos a vestir Converse, a enviarnos mensajes de whatsapp por el iphone y a ‘colgar’ nuestras fotos con bonitos (e impersonales) filtros de instagram que luego, por si no es suficiente, querremos subir a nuestro facebook para que todo el mundo las vea. Nuestro mensaje será entonces más claro que el agua: “por un momento olvidé que todo esto no importaba, por cierto, ¿no es genial mi foto de instagram?” En otras palabras, será una bonita ilusión de 45 minutos, o lo que sea que dure su actuación.

Una vez más, lo que importaba era vestir flores que fuesen de verdad, no tanto cómo quedaban. No me imagino a Richard Hamilton en los 60 pensar si sus manchotes le habían quedado más o menos bien, el mensaje era que podías hacer una mancha en la foto y tenía sentido independientemente de si la mancha era más o menos estética. Espero que por lo menos esas chicas que vi en el Dcode no hubiesen comprado sus flores de plástico en el bazar chino.

A pesar de todo ello mi opinión no es definitiva. El mundo es cambiante, y mi opinión no lo es menos. Me espero a verlos presentar el álbum en directo para poder decir algo más positivo al respecto. Me encantará verles interpretar temazos como ‘Gathering af Ancient Tribes’. Quedo a la espera, o en una jerga más actual, en modo reposo.

P.S. Siento estar tan true últimamente. Seguramente pensaréis, ¿qué importa que las flores fuesen de plástico o no? Puede que tengáis razón.

‘Commune’ de GOAT lo podéis escuchar al completo a través de Spotify.

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