Críticas

[Crítica] Gorillaz – Humanz

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El ‘hype’ estaba por las nubes. Gorillaz es un grupo conocido por emplear como nadie la tecnología y los nuevos medios para dar vida a su universo, y, en los meses previos al estreno de ‘Humanz’, dosificaron con maestría toda clase de teasers relacionados con el proyecto: compartieron en Instagram narraciones sobre qué había pasado con los miembros animados de la banda desde Plastic Beach, sacaron a la luz el magnético ‘Hallelujah Money’, con Benjamin Clementine como crooner trasnochado, el día antes de que Trump tomara posesión del cargo, crearon una app de realidad virtual en la que se podía visitar la casa de Gorillaz y descubrir listas de Spotify hechas por Noodle, Murdoc, Russel y 2D y otras muchas curiosidades, todo para culminar en una experiencia de primera escucha del álbum simultánea en todo el mundo, la Humanz House Party. ¿Cómo era posible que, tras todo esto, las únicas palabras que un servidor encontrase en su cabeza tras una primera reproducción fueran “¿pero qué es esta porquería?”?

A menos que seas integrante de Mogwai, tenerle respeto a Damon Albarn es de recibo. Esta reseña, pues, es fruto de mi voluntad de, en vez de aparcar ‘Humanz’ y no volver a acercarme a él jamás, darle un repaso concienzudo, de realmente intentarlo, de confirmar si, aun no siendo un gran amante de las variantes musicales defendidas en esta ocasión, tengo algo a lo que aferrarme o si, por contrario, ya no hay nada para mí en Gorillaz. Cabe anticipar que, tras intenciones y buena voluntad, la tragedia no ha sido ni mucho menos tal. Pese a no tener la redondez de «Demon Days» o «Plastic Beach», defiende su concepto, acierta -mal me pese a veces- con las colaboraciones y géneros, y, pese a no dejar ningún hitazo de aquellos que han puesto a la banda en la historia, contiene unas cuantas piezas más que remarcables.

‘Humanz’ se compone de 14 temas y 6 interludios, y se extiende en 6 más en su edición Deluxe. En general, las canciones desarrollan cada una a su manera la tesis que Albarn planteó a sus colaboradores mucho antes de que ésta se convirtiera en una realidad: imagina un mundo en el que Trump gana las elecciones de 2016. En un marco post-apocalíptico, un desfile de lo viejo y sobre todo lo nuevo del hip hop, dub, y R&B cuenta historias de alienación, de soledad y de la relación del hombre con la tecnología, más o menos hiladas narrativamente por esos pequeños interludios, a veces redundantemente explícitos (‘The Non-conformist Oath’), a veces exquisitos en su simplicidad y capacidad ilustrativa (‘The Elephant’). Al final, aprovechando la metáfora que nos brindan ‘Elevator Going Up’ y ‘Penthouse’, el conjunto se podría explicar como un ascensor que parte de una radiografía social de los EEUU contemporáneos por Vince Staples (‘Ascension’), pasa por varios estadios de comprensión, asimilación y reivindicación, y se eleva al máximo al llegar a la epifanía de que la redención de la humanidad pasa por comprender que nos tenemos que amar los unos a los otros en ‘We Got The Power’ (¿cómo puede un tema con Albarn, Jehnny Beth y Noel Gallagher ser así de simplón?).

Por el camino, un poco de todo. Peven Everett brilla en la balada disco ‘Strobelite’, y Popcaan firma con ‘Saturnz Barz’ el equivalente musical al tomacco: su primera escucha invita a encender unas velas y darse un baño de gasolina, pero cuando acaba uno no puede hacer más que recordar al jefe Wiggum diciendo “deme un saco, o un cubo, pero démelo ya”. Poco más a destacar en la primera mitad del álbum. De La Soul se coloca en las antípodas de su colaboración en ‘Feel Good Inc’ con ‘Momentz’, el tema más insoportablemente machacón que puede recordar la historia de la música reciente, y Grace Jones tiene una presencia anecdótica en ‘Charger’. ‘Submission’ y ‘Andromeda’ se colocan en un término medio aceptable, cumpliendo con las expectativas que ofrecen sus intérpretes invitados (mención especial a Kelela) pero quedándose en poco más que muestras genéricas.

La segunda mitad, por otra parte, aparece mejor cohesionada, y tras varias escuchas gana muchísimos enteros. ‘Busted and Blue’ echa el freno de mano y, con Damon Albarn como protagonista por única vez en el álbum, actualiza las sombras de la caverna de Platón al mundo 2.0 en una de las pocas reflexiones de ‘Humanz’ que entran con frescura y no con olor a refrito. Anthony Hamilton se marca en ‘Carnival’ una canción de créditos de James Bond del futuro con un toque delicioso al James Blake más rítmico, y Mavis Staples y Pusha T encajan juntos a las mil maravillas y cierran la tríada de oro del disco con ‘Let Me Out’. Quedan por resaltar ‘Sex Murder Party’ y ‘She’s My Collar’, que, para nuestro apetecible uso y disfrute, ya pueden ir directas a la pista de baile.

‘Humanz’ está lejísimos de ser el bodrio que algunos auguramos de primeras, pero tampoco obra el milagro. Su lastre principal es que no logra terminar de sorprender a nivel temático, puesto que distopías se fabrican como churros (los propios Gorillaz nos las han presentado mejores) y el mensaje final es de manual. La situación actual justifica la temática, pero pocas son las revelaciones que tiene por ofrecer. El carácter colectivo del trabajo contribuye a que sea algo disperso, pero, en el fondo, tampoco nos podemos quejar: el álbum permite a la mente creativa de Albarn explorar sus intereses musicales de más actualidad, sacando una fotografía (anecdótica, casi de souvenir, pero fotografía al fin y al cabo) del momento y dejándonos un puñado de temas que, al final, entran bastante bien. Eso que nos llevamos.

Resumen de la crítica:

Nota7

2 comentarios

  • Muy buena crítica, como fan del grupo le daría un 8, objetivamente también un 7, aunque eso sí, a mi no me gustaron. Strobelite y Carnival.

  • Me alegra que alguien se lo haya tomado enserio y le haya dado tiempo al disco. Los discos de Albarn en general hay que darle varias escuchas, a mi al final me ha encantado, igual si está por debajo de los dos anteriores discos, pero creo que tiene menos relleno que otros discos. A mi Momentz si me ha gustado y Andromeda me parece de lo mejor que ha firmado Damon Albarn es bastante tiempo, la mejor del disco y creo que favorita de los fans. Yo, como MrPato también le pondría 8.

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