Críticas

[Crítica] Julia Holter – Have You In My Wilderness

Julia Holter y la epifanía de la belleza. Si a día de hoy seguimos hablando de ella, no es por sus cualidades artísticas (las obviamos), sino por su capacidad innata de traer, sea como sea, la sublimidad en forma de música. Podéis intuir que, en este último álbum, Holter lo ha vuelto a hacer y que «Have You In My Wilderness» (Domino, 2015), su cuarto disco, vuelve a fundirse en dulces quimeras. Por ahí van los tiros y, además, os diré que en su conjunto me ha sorprendido. No por hacer gala de su gran virtud, presente desde sus maquetas más austeras hasta «Loud City Song» (su referencia más reciente, seria y cualitativa), sino por la forma de expresarla. En su sencillez y complejidad, la experiencia de este trabajo vuelve a ser enriquecedora y más plural de lo que esperaba.

Porque si su precedente directo evocaba piezas de pop preciosista y arte cinematográfico, meticulosidad instrumental y desarrollos lentos y holgados, su cuarto álbum viene a ser un ejercicio de polisemia pop, deudor del imaginario más verosímil de la artista, una exposición menos temática y más íntima y personal de su vida. Partiendo de algunos patrones comunes que la californiana siempre ha desplegado en su música, su nuevo álbum no tiende tanto a lo metafórico -como lo fue «Loud City Song», que se inspiró en el musical francés ‘Gigi’-, sino más a la claridad y transparencia. Julia se siente en paz consigo misma después de todo este trabajo, dice, y lo cierto es que tiene motivos para estarlo. Porque bien puedes escuchar las versiones de ‘She Called Me Home‘ (la cassette y la del álbum) y ver que detrás de este álbum hay un trabajo serio. Una producción a la altura de su última obra, que ha ido a cargo de Cole M. Greif-Neil, por lo leído, un genio con un don innato para reconocer las necesidades de cada canción acorde con su registro. Desde mi punto de vista, el álbum no es tan mágico ni visceral como el anterior, sin embargo, existe un buen trabajo de estilo que la propia línea del disco ya se encarga de delatar.

Feel You‘, que abre el álbum, nos sitúa en una línea barroca encauzada por unas cuerdas señoriales que no desfasan, como tampoco lo hacen en la citada y notable ‘She Called Me Home‘. En la nocturnidad, Holter también deja su poso en temas como Night Room‘ o ‘Betsy On The Roof‘, que mudan hacia la vertiente más dream y en la que adoptan una condición orquestal digna de los mejores Arcade Fire. Más de lo mismo podríamos decir de ‘How Long?‘, una pieza nostálgica poseedora de los violines más viscerales de su cuadro instrumental («vital», explica, durante el proceso de grabación). Como segundo contrapunto del disco, tenemos el alegre tiempo de ‘Everytime Boots‘, que se erige como la inquietud artística de Holter: «¿Puedes traerme una perspectiva fresca, por favor?» Ahí está. Además, en la imprevisible ‘Vasquez‘ se puede apreciar la inspiración de Holter en «aquellos músicos que ha ido escuchando a lo largo de su vida». De ahí que este álbum sea rico en materia.

La falta de nostalgia y grandilocuencia en temas como ‘Sillohuette‘ no desmerecen, ni mucho menos, el resultado final del álbum. En realidad, los pasajes menos profundos son puntuales, por lo que sumergirse en él es fácil, aunque no tan evidente, pues repito, es un álbum plural dentro de su grandioso estilo. Aquí, la belleza está repartida en cada pasaje, guiño y susurro de manera equitativa e inteligente. De nuevo, Holter suena bella.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

2 comentarios

  • Para mi gusto la nota se queda un poco corta. Lo de Arcade Fire no lo veo por ninguna parte. ‘Sillohuette‘ me parece una de las mejores canciones, bellísima, me recuerda a la mejor Kate Bush. En lo demás de acuerdo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.