Críticas

[Crítica] Lana Del Rey – Lust For Life

lust for life

Finalmente y tras varios bailes de fechas llega “Lust For Life”, el quinto álbum (cuarto desde que es guay) de Lana del Rey, o como la conocen en su casa: Elizabeth Woolridge Grant. La neoyorquina, imagen de póster que saltara a la fama en 2012 con “Born To Die” y que desde entonces no dejase de lanzar discos con portadas en los que salen ella y un coche, regresa a la palestra y lo hace ofreciendo un producto bastante similar al de sus LPs anteriores.

“Lust For Life” tiene la friolera de 16 cortes que beben con fuerza del pop barroco al que nos tiene acostumbrados Grant, ingrediente al que añade con más inmediatez que nunca elementos de la música negra. El trap, el new R&B y e incluso algún pinito trip hop aparecen de forma prominente en un nuevo ejercicio de postura e imagen, casi fílmico, que no termina de desprenderse de ninguna de las taras que un detractor pudiera achacarle en 2014. Arreglos pomposos y en ocasiones excesivos rodean esta especie de infomercial de Hollywood en el que la norteamericana sigue -y no parece que vaya a parar- hablando de desamor, drogas, romanticismo y posmodernidad. En esta ocasión la parte central de las letras parece orientarse en dirección a su amor, a ratos correspondido, a ratos no, con otro músico, del que habla en sus colaboraciones con ASAP Rocky o Playboi Carti (este último con una intervención bastante bochornosa).

Durante 72 minutos (que se dice rápido) volvemos a escuchar un repaso antológico a las sonoridades que Lana Del Rey lleva ofreciéndonos 6 años, en los que ha tenido a bien sacar nada menos que cuatro discos. Cada uno de estos lanzamientos se destaca y diferencia de otro por ciertos detalles o arreglillos que pudieron a uno llamarle más o menos la atención en función de cómo le pillaran en su momento. Esto queda patente claramente en la recepción de la prensa dependiendo de cada disco, puntuando algunos tremendamente al alza y otros exageradamente a la baja incluso en los mismos medios. Pero el cambio -nótese que no se llama evolución- resulta tan nimio, exclusivamente justificado en sonidos de moda o en la capacidad de meter mano del productor (véase Dan Auerbach), que no termina de calar ni de demostrar ningún tipo de pretensión creativa. La música de Lana Del Rey es extremadamente evocadora, de composición fina, y en este álbum, de una producción impecable. Sin embargo, esto no hace que deje de parecer un artículo manufacturado con sello revival para vender en FNAC música o en la Applestore a personas jóvenes que acaban de leer “El Guardián Entre el Centeno” y con más gente interesada por su vida personal entre sus followers de Twitter que entre los compañeros de su aula de primero de bachillerato de humanidades.

Su acercamiento al hip hop, que se consuma con Grant prácticamente rapeando, es seguramente el momento más “distinto” en “Lust For Life”. Y, aunque resultón, tampoco termina de ser convincente. Las colaboraciones, de lo más variopintas, harán delicias de los fans, aunque igualmente no acaban por marcar cotas altas dentro del largo. Al ya habitual tonteo con ASAP Rocky, se unen nada menos que Sean Ono Lennon (en una canción en la que se menciona a sus padres), y Stevie Nicks, de Fleetwood Mac, que -por desgracia- suena un poco cascada. A ellas se une esta especie de homenaje en ‘Coachella – Woodstock In My Mind’, en la que Del Rey se pone melancólica con el trilladísimo “tiempos pasados siempre fueron mejores”, y habla de Father John Misty y su esposa.

Durante todo el álbum se repite esta estructura de: presentación minimalista – voz afectada – crescendo – estallido instrumental, que bien podría hacer valer absolutamente cada corte del mismo para un trailer de la industria del cine californiano. Las pocas veces que Grant intenta ponerse política (e incluso ecologista), acaba regresando incomprensiblemente a esta visión añeja, machista, que no alcanza ni el sarcasmo, sino más bien cierto clasicismo desazonado y carpe-diem de lírica David Guetta que ya caracterizaba “Ultraviolence” y que le costó alguna que otra crítica. A pesar de ello, los adornos orquestales y los elementos orgánicos entre guitarras frescas y recursos playeros generan cierto exotismo y atracción innegables hacia su música, que se vuelve casi visual a través de todos los escenarios que nos ha pintado ya la de New York.

Así pues “Lust For Life” es, literalmente otro álbum de Lana Del Rey. Uno que recibirá críticas bastante positivas, puesto que técnicamente es mejor que prácticamente cualquier otro trabajo suyo, que venderá otros tantos millones de copias, ya sean digitales o físicas para los más melancólicos, y que no aporta prácticamente nada al panorama al que debería -podría- afectar. La comparación que Pitchfork hacía recientemente entre ella y los Smiths le viene grande no sólo porque su música no tiene un sabor tan original, sino porque esto es 2017, y es hora de mirar hacia adelante como ella misma pide en ‘Love’, el corte que abre el álbum.

Resumen de la crítica:

Nota5.8

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.