[Crítica] Mac DeMarco – This Old Dog

Mac DeMarco podría ser un perro viejo de la música, pero no lo es. No lo es por una cuestión de edad y de recorrido, tiene 27 años y cinco álbumes en su mochila. Cuando los Doobie Brothers envejecían él todavía no había llegado al mundo, pero escuchándolo pocos lo dirían. Sobre todo ahora que “This Old Dog” está en la calle. Se trata de un disco en el que suena curtido, un álbum en el que no vaga lo más mínimo y donde demuestra que sabría volver a casa hasta con los ojos cerrados. El olfato no le falla.

En definitiva, Mac no ha dejado de ser quien es para llegar a este punto. Su dicotomía personal sigue intacta: por fuera es Bart Simpson, pero por dentro es (y seguirá siendo) Vernor, un tío con mucha sensibilidad. El mismo de ‘Only You’, ‘My Kind of Woman’ o ‘Let Her Go’ años atrás. La diferencia es que esta vez lo expresa afianzando una línea de temas que no recurre puntualmente a la floritura ni al gancho fácil, es decir, aquella que ya dibujó en “Salad Days” y “Another One” . “This Old Dog” (Capture Tracks, 2017) es un álbum exento de hit, que no se sale de la sencillez del folk (engalanado por sintetizadores) y que habla, como no, de amor.

El primer sentimiento de que se hace mayor lo tiene él mismo con ‘My Old Man‘, donde explica preocupado verse reflejado en su padre. Preocupado porque su viejo era alcohólico y trataba mal a su madre. Pero es a medida que pasan los temas cuando ves que Mac está más por la labor de hacer un disco para él; poco le preocupa gustar o dejar de gustar al fan.

Siguiendo, ‘This Old Dog‘ vuelve a la acústica (aunque hay bajo y batería) y a ese amor triste pero que no decae con el tiempo. Al acto tres, llega la réplica con ‘Baby You’re Out‘: “No hay nada por lo que llorar, porque cariño, ya estás fuera de mi vida“. ¿Borrón y cuenta nueva? Es una de las lecturas que nos deja este perro viejo. Porque ‘Still Beating‘, una monada que encajaría en “II”, tiene otra: tras una ruptura, la amistad y el aprecio pueden seguir ahí. Otra de las lecturas que yo extraigo es que su vida personal ha podido ser una montaña rusa.

Contaba Mac para Pitchfork que a los 20 años quiso hacer un disco de bossa nova. ‘Dreams From Yesterday‘ es lo más cercano a ese deseo, aunque le da su toque: ya para al final asoma el sintetizador de la coherencia; viene de la época Orchestal Manoeuvres in the Dark. Es el mismo que nos machaca/atrapa en ‘On the Level‘, una canción miraje que da continuidad a la sonoridad tan bien recibida de ‘Chamber of Reflection’. La larguísima ‘Moonlight on the River‘ y ‘Watching Him Fade Away‘ acaban con la versión más soft del canadiense para cerrar un nuevo capítulo que refuerza la definición del tipo de artista que es. Del cielo ya no llueven Viceroy, pero se hace querer igual.

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