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Mattiel – Satis Factory | Crítica

mattiel satis factory

Cualquiera que haya trabajado en una agencia de publi se habrá sentido alguna vez “esclavo”. El entrecomillado va fuera si eres diseñador gráfico. No voy a ser yo quien diga que, como creativo, hacer y rehacer creatividades, como un monillo de repetición envasando botellas en una tosca fábrica, puede acabar fácil con tu ingenio, aunque tengo muchos compañeros que lo testificarían encantados. Eso sí, siempre hay excepciones, y las he visto: aquellos inquietos que invierten sus 10 minutos del almuerzo en su proyecto personal, porque creen en él. A Mattiel me la imagino así, componiendo sus canciones de memoria mientras sus compis de Mailchimp se echaban el piti en el descanso. O interpretando a su manera ‘Should I Stay or Should I Go’ de The Clash sobre las mesas de la oficina. Precisamente, de la factoría rock más clásica bebe la música de Mattiel, que se resume en un álbum debut manufacturado un par de años atrás, y “Satis Factory”, segundo disco del que toca hablar, sin compromiso. La fábrica creativa en realidad se ha puesto en marcha ahora. Y saca humo en cantidades industriales.

Ya de por sí es jodido destacar en un género tan puro como el rock clásico siendo justamente un clásico contemporáneo. Pero puedes defenderlo con agallas, y trabajar para chaparles la boca a aquellos que te escucharán y te asociarán a la Velvet por antonomasia restando mérito. Eso mismo ha hecho Mattiel dentro de su fábrica beige: sin bajarse del caballo americano, ha tratado de darle a sus temas distintos inputs nuevos. A una, le da un aire afrancesado provocativo (‘Je Ne Me Connais Pas‘), a otra le pica por hacerle el espejo a Courtney Barnett (‘Food For Thought‘), a otra, por darle un registro anómalo -e inconexo- más moderno que clásico (‘Heck Fire‘). Y no le sale del todo mal. En esta segunda entrega, Mattiel introduce nuevas ideas de la mano de Jonah Swilley y Randy Michael (con quienes ha escrito y grabado) que no son para nada disparatadas.

El motor de este trabajo lo vendía arriba. De hecho, es el que predica ‘Millionaire‘ entre «ba-ba-ba-ba-bas»: «me llevó cien años conseguir este micro, ahora quiero vender todo lo que tengo«. Es un «menos mal que aposté por la música, porque sino seguiría retocando banners». Se entiende que «Satis Factory» (si es que más explícito no puede ser) es el disco que más ha realizado personalmente a Mattiel, y probablemente haya sido por ese riesgo comedido del que hablaba. Ideas que suman en términos de identidad y que no trufan lo que es: una cantante rockera. Hasta ahí, el trabajo es reseñable, como lo es también parte de su cancionero clásico: desde ‘Keep the Change‘ , que trae cierta nostalgia Springsteen, hasta ‘Blisters‘ resucitando los sesenta desde un bar country bien de borrachos mirones.

Con todo, la impresión general que deja «Satis Factory» es principalmente la de un álbum de rock clásico que traza caminos para abrirse de miras y crecer, pero que no llegan hasta el final. Enriquecen el disco, y hasta permiten hablar de un paso adelante en su carrera profesional, pero sin alardes. La de Atlanta ha fabricado un producto, pues eso, satisfactorio, que tranquilamente podría ser la antesala de algo todavía mucho mejor. En este caso, y sobre todo por lo leído y escuchado, el verdadero éxito está más en su interior que en su exterior. Así que bravo a los valientes que se niegan a quedarse hasta las 20:00 para satisfacer a sus amables clientes. De mi parte y de Mattiel desde su fábrica de cimentación.

«Satis Factory» de Mattiel se puede escuchar al completo en Spotify. Este nuevo disco será presentado por la compositora este verano en el Canela Party y en el Low Festival. También en las ciudades de Valencia y Madrid.

Resumen de la crítica:

Nota:7

Pros

  • La iniciativa, las ideas y las ganas de crecer

Contras

  • Falta de concreción de algunas ideas
  • No lo convierte en un disco disperso, pero tampoco ayuda a reforzar una identidad distintiva dentro del rock femenino de vocación clásica.
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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