Críticas

[Crítica] MGMT – Little Dark Age

Tras un prolongado parón, un atraso épico en el lanzamiento, y una oleada inconmensurable de escepticismo, por fin llega a nuestros oídos “Little Dark Age”, el cuarto disco de estudio de MGMT. El dúo formado en la universidad por los norteamericanos Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, que comenzase su andadura como una especie de sátira del sonido pop, se vio envuelto en un contrato discográfico al poco de lanzar sus primeros singles. Esto se debió, sobre seguro y entre otras razones, al panorama baldío que ofrecía la música continental en cuanto a nuevas ideas a comienzos de los 2000.

Su pop psicodélico accesible, nihilista y narcisista conectó a la perfección -por desgracia- con los primeros millenials, y Columbia no quiso perder la oportunidad de sacar partido a una de las propuestas más atípicas del momento. Así, VanWyngarden y Goldwasser no tuvieron otra opción que o cargarse el proyecto, o venderse al mejor postor de inmediato y empezar a vivir del cuento, cosa que con “Oracular Spectacular” les saldría redonda. No obstante, la alienación de tener que tocar las canciones que habían compuesto con cierto cinismo para unos cuantos miles de jóvenes obsesionados con ellas hizo mella en el dúo, que tras un éxito arrollador tuvo que replantear el proyecto en el que estaba inmiscuido. Así nacerían primero “Congratulations”, que aún se permitía ciertas concesiones al pop, y “MGMT” un monstruo experimental repleto de ideas bastante difíciles de ordenar desde cualquier perspectiva imaginable.

En estas condiciones y después de vivir bien separados, los dos componentes de MGMT han buscado durante los últimos años inspiración en los temas de siempre, añadiendo un toque político -ineludible por otra parte- a su amalgama de letras deshechas y descorazonadoras. “Little Dark Age” también vuelve a incidir en la relación vampírica de las bandas con los sellos discográficos, una postura a decir verdad un tanto absurda, puesto que es su propio sello el que les ha permitido realizar esta metacrítica sin ningún tipo de impedimento. Pero en yendo un poco más allá, resulta evidente que la naturaleza de la relación entre MGMT y sus distribuidores y brands, es mucho más premeditada de lo que a primera vista pudiera parecer. A pesar de ello resulta innegable pensar que este nuevo trabajo es de lo más auténtico e inspirado de lo que VanWyngarden y Goldwasser han llevado a cabo. Su esencia pop, que se desarrolla mejor que nunca, no impide que preserven algunos de los puntos fuertes de sus LPs más experimentales. Otra cosa sería decir que alguno de los anteriores discos de MGMT fuera sobresaliente. Apreciación que resultaría cuanto menos aventurada, ya que en ninguno de los tres sonaban especialmente desinhibidos o seguros de la tarea que estaban llevando a cabo.

“Little Dark Age” es el trabajo más conciso de MGMT. Diez cortes, sólo uno instrumental, que repasan los sonidos más destacados de los años ochenta, los cuales les vendrían impuestos por sus padres en su infancia. El álbum abre con ‘She Works Out Too Much’, que parece la banda sonora de un juego de consola arcade a la que apoyan saxos y unas inquietantes voces femeninas. Presentada también a través de la letra, cala cierta idea de que esta es la forma en la que VanWyngarden y Goldwasser se toman la música: como un juego que les ayuda a deshacerse de su malestar existencial y a pasar un buen rato, mientras evitan opresiones externas. A ésta e sigue “la cover de The Cure”, que da nombre al disco y que a pesar de su falta absoluta de ideas nuevas (presente en todo el disco) resulta inherentemente pegajosa. Después queda otro de los singles: ‘When You Die’. De angustioso videoclip, la canción recupera el espíritu más obscuro del dúo, y lo hace con una simpleza y una facilidad pasmosas, firmando otro tema de pop más que decente.

Después de una notable introducción llega uno de los momentos estelares del disco. ‘Me & Michael’ es un revival de música disco totalmente desconcertante, con un estribillo atronador y sensacional a partes iguales, que demuestra como a MGMT por fin ha dejado de preocuparles el volver a hacer hits. El videoclip, muestra además una de las ideas esenciales del álbum, y es que su pretensión no se acerca ni remotamente a innovar, sino más bien a todo lo contrario: recoger antológicamente sonidos de otra época tratando de explotarlos al igual que hicieron sus predecesores. Liberados de tal complejo creativo, nos entregan en “Little Dark Age” canciones especialmente luminosas y melodiosas, para contrastar rabiosamente con la depresión y el estado de crisis que les asola en lo lírico (y en lo visual). Excepción serán ‘James’ y la dubera ‘Days that gone Away’, que en mitad del disco, otorgan cierta profundidad sonora al conjunto sin hacerse pesadas. A ellas les sigue ‘One Thing Left To Try’, que será la otra gran canción bailable del álbum. Un tema de synth pop, que recuerda a Cyndi Lauper, pero en los esteroides de David Byrne, referencia esencial del dúo en su época universitaria.

“Little Dark Age” concluye con dos canciones especialmente pausadas y maduras. Si algo han hecho siempre con decencia VanWyngarden y Goldwasser es cerrar álbumes, y esta no resulta una excepción. Como despedida queda el tercer single, la burlona y desapegada ‘Hand It Over’, que capitula el trabajo más homogéneo de MGMT. Ahora, parece extraño tener que aclarar que, ni este LP es especialmente soberbio, ni tampoco “Oracular Spectacular” lo fue, lo que sin duda ayuda a verlos como equiparables. La gran mayoría de las canciones aquí incluidas tienen melodías sencillas y efectivas, su uso de los recursos de otras épocas es también acertado, y poco más se le puede pedir a un disco de pop: letras acordes a su público y al estado de sus autores y estructuras gozosamente predecibles. Había en cierta medida ansiedad (no sólo existencial) por ver si el dúo era capaz de recuperar un sonido armonioso y divertido, y en su cuarto largo han hecho por ello, con bastante atino. Y si usted quiere ponerse intenso también en lo técnico siempre podrá recurrir a la -excelente- discografía de Swans, o GY!BE.

Streaming del disco «Little Dark Age» de MGMT en Spotify. Y enlace a la entrevista que realizamos a Goldwasser esta misma semana.

Resumen de la crítica:

Nota7.8

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