Críticas

[Crítica] Ought – Room Inside the World

La era digital y la sociedad de la información devalúan al ser humano. Es el foco de un mal endémico que lo vuelve insensible y esclavo de su rutina, un bucle que alimenta como buen robot del siglo XXI. Los visionarios de Black Mirror no han sido los primeros en cuestionar la apuesta de valor de las nuevas tecnologías, que nos hacen más perfectos y, por lo tanto, menos humanos. En la disciplina de la música, Ought llevan reivindicado las carencias de la vida moderna y de la sociedad capitalista desde que empezaron a hacer discos en clave punk. Primero con «More Than Any Other Day», luego con «Sun Coming Down» y ahora con «Room Inside the World» (Merge, 2018). Desde entonces hasta ahora, su discurso lírico, siempre afilado como una navaja, no se ha ablandado lo más mínimo, algo que no podemos decir de su discurso sonoro.

Para abordar un disco de Ought es básico saber de qué hablan, aunque a veces cueste lo suyo por dárselas de abstractos. Entre otras cosas, porque las progresiones, los desarrollos, las entonaciones, cobran un sentido dentro de cada canción. Por eso he abierto la reseña con este tópico de ‘These 3 Things‘, entre otras cosas, porque también muestra las consecuencias sonoras de haber fichado por Merge Records y haber producido con Nicolas Vernhes (Deerhunter, The War on Drugs). De ella sacamos dos cosas en claro: su sonido está mucho más hecho y digitalizado, y Tim Darcy sigue teniendo una pluma de oro. Sin embargo, es la genialidad de sus canciones y su mágica continuidad la que vuelve a ensalzar un disco que, por otra parte, se queda un escalón por debajo de sus antecesores. Eso, aunque no lo parezca, ya es un triunfo.

Hay que reconocer que los de Montreal pueden ser muy poco obvios en las letras cuando quieren y un buen ejemplo de ello es la distópica ‘Into the Sea‘, una canción tan profunda como ese mar en el que dicen estar sumergidos. Aunque también vemos que no siempre es así con ‘Disgraced in America‘, un tema mordaz que recupera su mejor versión post-punk, más limpia y refinada. «Los pájaros vuelan mientras pagan los dividendos, los pájaros vuelan mientras recojo el cambio«: es el dibujo alegre, o más bien caricatura, del sistema capitalista que nos tiene atado de manos. La alta tensión de ‘Disaffectation‘ y sus cambios de ritmo radicales son una de esas señas de identidad que se conservan en este nuevo disco. Si bien el esquema sonoro abraza más chicha sintética, hay elementos que permiten seguir hablando de un álbum que bebe mucho de new wave (hay bastante de The Cure), pero que suena mucho más popero que los anteriores. A esa conclusión llegas cuando escuchas la sentida ‘Desire‘, que choca de primeras, pero que luego acaba entrando sola, lentamente, evolucionando con grandilocuencia con esos vientos y coros épicos a la Arcade Fire. Hasta aquí Ought ya lo han enseñado todo. Lo que viene a continuación son canciones que siguen trazos parecidos: brochazos eléctricos que dejan rastros armónicos (‘Take Everything‘), suaves pinceladas de bajo y guitarras que se disuelven con la pintura vocal de Darcy (‘Brief Shield‘) o, directamente, pintadas en la cara como la de ‘Pieces Wasted‘. Incluso ‘Alice‘, en honor a la jazzista Alice Coltrane, dibuja un final que, a diferencia de su predecesor, no tiene nada de celebratorio. Y funciona, aunque no sea el más esperado.

Hay algo que tampoco se ha perdido en este tercer trabajo: la extensión de los temas y su cadencia repetitiva y rutinaria, un recurso efectivo y al mismo tiempo paradójico que te invita a escuchar los temas un poco más allá. Y es que si hay que alimentar este bucle sonoro, al menos será por una buena causa. Como seres humanos, lejos de devaluarnos, salimos ganando.

Resumen de la crítica:

Nota7.6
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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