Críticas

[Crítica] Pond – Tasmania

pond tasmania

A Pond siempre le ha pesado la etiqueta asociativa a Tame Impala, y ya va siendo hora de despegársela. Aunque Parker siga produciendo todo lo que sacan y Nick Allbrook continúe mimetizando riffs. El ente de la banda australiana se entiende cada vez más como un proyecto aislado e independiente, aunque su base de datos comparta coordenadas psicodélicas. Es como intentar poner al mismo nivel Perth con Tasmania: ambas serán Australia, pero entre una y otra hay miles de kilómetros y olas de psicodelia de distancia. Si estuvieran los hermanos Warner dirían que la diferencia hasta puede ser endiablada. Y, precisamente, basta escuchar “Tasmania“, su octavo álbum de estudio, para asentir con la cabeza. Sí, puede serlo, pero solo si uno afina el oído: hay ciertas comparaciones que a día de hoy Pond las devora y hace trizas en modo twister.

Lo hace porque, a pesar de compartir genes, da la sensación de que cada vez definen un estilo más propio. Inevitablemente, hay recursos, reminiscencias, que siguen remitiendo al sólido e inconfundible imaginario de Parker, aunque esta vez es posible escuchar a unos Pond con discurso sin caer necesariamente en el cliché de siempre. ‘Daisy‘, que es el track 1, no es justamente el mejor ejemplo (y mira que es temazo), pero sí lo es ese PANTONE de 10 temas que, en realidad, abarca muchos más sonidos o, en su defecto, colores. En el fondo, en este álbum Pond bucean en la “meditación desanimada sobre la discordia planetaria, el agua, el machismo, la vergüenza, la culpa y la responsabilidad, el amor, la sangre y el imperio” (así lo resumía la banda en una nota de prensa) y parece ser que desde allí, desde ese mood reflexivo, surgen esas melodías rimbombantes. Como burbujas saliendo a la superficie.

Con todo, uno puede sumergirse en este disco a pleno pulmón sin necesidad de salir a coger aire. Por temas como ‘The Boys Are Killing Me‘, una canción que parece hablar del abuso que sufren los niños a una escala global (“me pregunto por qué estabas tumbado en la calle solo. Otro accidente infligido a un niño inocente“) o la extensa ‘Burn out Star‘, puedes nadar rato sin bombona. Luego, la faceta instrumental acompaña/complementa de lujo esa abstracción lírica que por otra parte permite recrearte y descifrar los temas de mil y una maneras. Como “The Weather” en 2018, “Tasmania” es un disco de psicodelia rock, y hasta diría que pop, que revive mucho los ochenta, a los Prefab Sprout de Steve McQueen (‘Tasmania‘, ‘Hand Mouth Dancer‘, ‘Selené‘). Aquí el término psicodelia no arrolla como una lluvia de meteoritos, más bien al revés: abraza suavemente las canciones como los anillos a Urano y Saturno.

No puedo buscar donde no hay. Incluso las pistas mas alienígenas (‘Goodnight P.C.C.’, con voz codificada nivel extraterrestre) o ‘Shame‘, perdida en órbita, pero rematadamente sentida, tienen su lugar en este disco. De hecho, es en este tipo de temas donde la figura de Parker parece desvanecerse por completo. Y eso, aunque pueda sonar contradictorio, habla bien de Pond.

Resumen de la crítica:

Nota:7.5

Pros

  • El ejercicio revivalista que hay detrás el disco
  • Lo vivos que suenan los ochenta
  • El empaque, el universo sonoro que construyen Pond y Parker a pachas
  • Los discursos reflexivos y la denuncia sutil que esconden las letras. Abiertas a libre y personal interpretación.

Contras

  • Hilando fino, podríamos decir que en algún tramo pierde algo de carrerilla (que no tiene por qué significar velocidad) Más bien algo de ritmo
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.