Críticas

[Crítica] Shopping – The Official Body

shopping the official body

Tres años ha tardado el trío británico de dance punk Shopping en volver al estrado después de sus dos primeros (y estupendos) álbumes. Tras un gran tour con motivo de “Why Choose”, los londinenses se distanciaron -geográficamente hablando- y se volvió una labor más compleja e irrealizable el ponerse a trabajar en su tercer trabajo. Pero empujados por las recientes e inquietantes circunstancias políticas Aggs, Easter y Milk (buenos apellidos) se pusieron manos a la obra para traernos nada más empezar 2018 este divertido “The Official Body”.

Para cerrar su primer trío de álbumes el trío británico -valga la redundancia- no es que haya dado una vuelta de tuerca especialmente grande. Su nuevo LP bebe exactamente igual (de claramente y de bien) de sus ya repasadas influencias, con una gran capacidad para componer líneas de bajo y guitarra que hacen imposible el estarse quieto en una silla. Con Billy Easter tal vez más suelto que nunca, el bajo se acerca de forma más a la música disco, aportando un toque más funk y fresco a todo el trabajo.

Shopping, como bien se comenta por muchos medios, por muchos lugares, y por las esquinas, parecen tener una obsesión bastante grande con el consumo, la economía, y su diabólico padre; el capitalismo. Esto explica (por si hacía falta) su antología lírica, que, indiferentemente seleccionada, remite a la sociedad del consumo y a la disfuncionalidad de las ciudades occidentales, principalmente en la parte que le toca a la cultura de la globalización y el espectáculo. El otro punto esencial tanto en lo sonoro como en lo lírico es la seducción, la mercantilización de las relaciones sociales y su consiguiente perversión. Este es el disco más esencialmente sugerente de la banda, con melodías y estructuras más sórdidas, que ponen un toque sexual y sin embargo cínico en canciones como ‘Discover’ o ‘Suddenly Gone’.

Así “The Official Body” termina funcionando como un objeto perfectamente definido y muy bien empacado, del que pocos puntos flacos se pueden sacar, salvo uno y esencial: es casi exactamente el mismo disco que los dos anteriores. El canal por el que se comunican Shopping -sea más o menos legítimo- es muy interesante técnicamente y además es acertado, pero el mensaje y los medios utilizados parecen agolparse una y otra vez sobre una bola inabarcable de “esto ya se ha hecho antes, esto ya se ha hecho mejor”. Es cierto que los británicos son de esas bandas que hacen sonar lo ya pesadamente revisado como nuevo, pero tampoco se dedican a romper moldes ni los hits de su discografía trascienden la vasta medida del underground de internet y los medios especializados.

Es por esto que el tercer trabajo de Shopping resulta recomendable, divertidísimo, interesante líricamente, pero insuficiente en sus pretensiones. Un notable nuevo LP, que ha tardado tres años en llegar y de una banda que todavía tendrá que esperar para emanciparse de la etiqueta de “posible futuro destacado de…”. Mientras, este enero seguirá siendo más agradable y chulesco con “The Official Body” y sus tremendas fases rítmicas.

Resumen de la crítica:

Nota7.5

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