Críticas

Snail Mail – Lush | Crítica

Su nombre le ha hecho justicia: la carta de presentación en largo de Snail Mail ha llegado a marchas de caracol, pero con un lazo y sello resultón, de esos que deshaces en lugar de arrancar porque te da pena estropear el sobre. Pues más o menos. Lindsey Jordan es la enésima recién graduada de este 2018 con un proyecto musical al que cantidad de sellos han acechado en plan rapiña. Un ansia justificada si tenemos en cuenta que ‘Habit’, EP que lanzó en 2016, nos dejó claramente a la expectativa. Ahora, con Matador Records, Jordan (generación del 99) nos entrega un álbum debut muy fino pero corpulento, de esos que sigue entrando bien a oído distraído. «Lush» está en correo deseado.

Conserva esa base indie rock que tanto nos atrapó, así como su tono puramente melancólico. De hecho, podríamos decir que no tiene ni una canción alegre. Por poner un ejemplo, ‘Pristine‘ es un tema punzante, que habla de no ser capaz de quitarte a alguien de la cabeza. «Y si encuentras a alguien mejor, seguiré viéndote por todas partes. Para siempre, mañana y todo el tiempo«, canta, en lo que tiene pinta de ser un mensaje para su ex. Las diferencias respecto a su primera referencia las encontramos claramente en el sonido. Esta vez produce Jake Aron (Grizzly Bear, Solange) y los temas cogen otro tipo de esplendor. ‘Stick‘ mismo, que cerraba el anterior EP, adopta un sonido más compacto, con relevancia de percusiones y unas guitarras que no van tan a su bola. Resultado: un tema que dura medio minuto menos, pero que brilla el doble.

Esa es la tónica. De 30 pistas que tenía Jordan se ha acabado quedando con 10 que casan bien con el discurso que propone. ‘Heat Wave‘, en su línea tristona, arrulla primero con unas guitarras que nos acarician, para luego irrumpir con una más pesada. Es un equilibrio que suele darse en los temas de «Lush», juega con una dulzura que no es del todo evidente. En ‘Full Control‘ se ve claro: suena imponente desde el primer segundo y, en algunos momentos, saca la actitud de aquellos Sheer Mag que tanto adora. ‘Deep Sea’, que tiene una tirada más slowcore, tampoco suena vulnerable. Donde igual sí es en ‘Let’s Find an Out‘, aunque, con lo joven que es, tiene todo el crédito para serlo.

Anytime‘ cierra con el foco puesto en «esa persona» con quien ha mantenido una intensa relación y a quien desea lo mejor. Cadencia lenta, guitarra arropando y Jordan abriendo su corazón sin rencor. Así acaba un disco de guitarras y de canciones de (des)amor, que en este caso, a parte de distinguirse por una voz impoluta (evidente), destaca por la firmeza de sus temas. Tanto en lo melódico como en lo instrumental. Bonita epístola de Snail Mail.

Resumen de la crítica:

Nota7.2
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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