Críticas

[Crítica] Soccer Mommy – Clean

Se han escrito infinitas historias de amor, aquellas que hablan de un afecto platónico, ciego y eterno por el otro, y esas otras que se basan en el amor no correspondido e incluso tóxico. Los efectos nocivos de éste último a veces pueden ser letales hasta el punto de crear dinámicas adictivas y autodestructivas, como la droga misma. Aunque, sea como sea, al final de todo se sale, y más todavía cuando la música te acompaña en el proceso, como en el caso de Sophie Alisson, la joven Soccer Mommy. De futbolista no tiene nada, aunque de competidora, un rato largo. «Clean» (Fat Possum, 2018), su tercer disco de estudio y mejor amigo confidencial, es la prueba: si fuera un partido, ganaría a sus fantasmas del pasado, aunque no sé si por goleada.

Porque desde que Soccer Mommy empezara a andar en 2016 con «For Young Hearts», un álbum de «bedroom pop» que ya gozaba de encanto melódico, su discurso se ha vuelto más sólido y maduro. Lo mismo podemos decir de su sonido, grabado esta vez con banda, que se advierte más limpio y compacto. Más pro. Aunque volviendo al primer capítulo, la historia de Soccer Mommy gana por la honestidad de su discurso, que inevitablemente se ve traspasada a sus melodías frágiles y a su voz tan Alanis Morissette. ‘Still Clean‘, que abre de la forma más delicada posible, habla del momento en que se dio cuenta de que esa relación utópica que siempre idealizó, en realidad nunca existió.

«No quiero ser tu maldito perro al que arrastras con un collar» suelta decepcionada en ‘Your Dog‘, uno de los cortes más relevantes del disco. En él, Alison reivindica esa sensación de estar debilitada y paralizada en una relación tóxica y abusiva. Sin embargo, ‘Cool‘, que idealiza en todo lo que le gustaría ser, deja claro que no se sumerge todo el tiempo en una vorágine de lamentos. Es de agradecer que pistas como ‘Last Girl‘ irriguen de carácter un álbum sereno que de por sí tiende a caer en la melancolía pura. De hecho, es vital. Entre los temas que marcan el contrapunto (si es que lo hay) está ‘Skin‘, que plantea una línea de guitarra más áspera y peleona, y voz en multipista. La recta final que culminan ‘Scorpio Rising‘ (otra nostálgica balada), el noveno interludio de cristal y la apagada ‘Wildflowers‘, dejan claro el concepto de álbum que ha fabricado Alisson: un disco de pop nostálgico y ultrapersonal.

«Clean» parece ser el portal latente de las emociones de Sophie Alisson. El lugar donde las encauza sin decir nada a nadie y con el único objetivo de reflexionar y madurar como persona, especialmente en materia de relaciones dañinas. Contrasta que en el álbum suene tan afligida, cuando lo que hay en su interior es un ejercicio de aceptación y superación personal. Supongo que de lo tóxico no te depuras tan fácilmente.

Resumen de la crítica:

Nota7.1
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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