Críticas

[Crítica] Someone Still Love You Boris Yeltsin – The High Country

Nuestra memoria a veces peca de precaria. Lamento haber estado dibujando en esa clase de historia en la que explicaron la disolución de la Unión Soviética y la posterior creación de la Federación Rusa. Quizá ahora, cuando me hablasen de Boris Yeltsin, no caería en el grupo que adoptó su nombre de forma irónica para marcar en la escena indie de Springfield (la de Missouri), sino en que fue el primer presidente de la Federación. Da igual, pues nunca es tarde para aprender. El caso es que Someone Still Love You Boris Yeltsin siguen currando como en 2006, facturando cintas (literalmente, como veréis) que a uno agrada poseer en su colección. Con «The High Country» (Polyvinyl, 2015) ya van cinco.

Mientras que bandas de su promoción (incluyendo de UK) han ido evolucionando su sonido hacia otros derroteros (algunas perdiendo la identidad por el camino), ellos no. Y lo cierto es que eso pudieron acusarlo en «Fly By Wire» (2013) al no aportar canciones con el ímpetu y el gancho melódico mostrado en sus anteriores obras. Todo acercamiento a territorio comanche (algo de pop electrónico asomaba intrusamente) era redireccionado a la base «pop-rock» y por ver estaba si aguantaban el pulso tras el precedente de haber lanzado un disco más descafeinado.

Lo aguantan y sin sudar. SSLBY han optado por la inmediatez en «The High Country» y el lance ha terminado en gol de jugada rápida. En once toques, no especialmente espectaculares, pero intencionados y efectivos en conjunto. ‘Line On You’ y ‘Step Brother City’ marcan una contundencia que no recordaba desde «Let It Sway» (álbum referente en su carrera). El quinteto saca músculo encontrando el equilibrio idóneo entre guitarras y la melodía encantadora; sin caer en lo pasteloso. Sobre todo en la segunda, que puede remitir a los Wombats más pipiolos, donde se las trae al pairo quemar amplificador y a la vez corear como si no hubiesen roto un plato en su vida.

De ahí hasta ‘What I Won’ encandilan más sutilmente, pero en cualquier caso no da tiempo a salirse. Los temas promedian 2:20 y llegas a ‘Trevor Forever’ en un santiamén. Allí les vuelve a salir la vena grunge y nos inundan de decibelios en el surco. ‘Foreign Future’ (donde por cierto se advierten retazos de ‘Sink/Let it Sway’) aguanta el tono y, aunque tal vez echo de menos algo más de solvencia en las sucesoras, deja buen regusto (sobre todo ese minuto y medio letal de ‘Song Will’).

Que de Seattle salgan algunas de sus mayores influencias (entre ellas, Flop y The Fastbacks) es algo a tener en cuenta. Se aprecia la intención de sonar más presentes, incisivos. Y lo cierto es que lo logran, sin perder identidad y con una fórmula en la que sugieren más rock de lo habitual. En una entrevista en Baeble comentaban la funcionalidad de las bandas guitarreras que adhieren con criterio buenas melodías a sus canciones; «son cosas que nunca pasan de moda». Les doy la razón, aunque a lo largo de «The High Country» esto no se cumpla a raja tabla. Pese a todo, buen disco.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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