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The 1975 – A Brief Inquiry Into Online Relationships | Crítica

the 1975 a brief inquiry into online relationships

The 1975 lanzan este viernes su tercer LP. La banda liderada por el carismático Matt Healy, es originaria de Manchester, lo que siempre cubre con un aura especial a los músicos que salen de allí. Después de un álbum homónimo y otro con un nombre demasiado largo, en 2017 llegó la etapa de ‘Music for Cars’, en la que lanzarán presumiblemente dos discos: este “A Brief Inquiry Into Online Relationships” y “Notes on a Conditional Form”, a mediados de 2019. Dejando de lado la autodenominación de sus propios virajes sonoros, ahora les explicamos rápidamente qué se cuece en este nuevo y -una vez más- multifacético lanzamiento.

A pesar de estar considerados coloquialmente como una banda de pop rock con claras influencias del new wave de los 80, The 1975 son una agrupación terriblemente ecléctica. Si ya en sus primeros dos lanzamientos se permitían tontear con el shoegazing, el ambient o el synthpop, este “A Brief Inquiry Into Online Relationships” es una potenciación de aquella heterodoxia, que trata de tocar todos los palos sonoros que localiza en su paso por el 2018. A la ya larga lista de transfiguraciones se unen referencias al jazz, el soul, el cloud trap, el tropicalismo o al mismísimo UK Garage. Y es que el tercer lanzamiento de Healy & Company es el que hace más manifiestas las carencias y los tics del grupo, y del mismo modo, el mejor que han hecho hasta la fecha ¿Por qué? Porque a través de la incorporación voluntaria de algunos elementos y la apertura estilística y emocional, construye un discurso mucho más creíble y auxiliador que el que habían logrado hasta ahora. Otra cosa es entrar en la discusión sobre si nos sentimos incluidos en el discurso millenial, si no nos gusta la etiqueta o las cualidades negativas que se nos atribuyen, etc. Pero por fin Healy ha logrado conectar técnica y líricamente con su público objetivo, lo que no quita que este LP sea un batiburrillo difícil de organizar (como los dos previos de la banda).

A la ya clásica introducción -con grandes aditivos artificiales- ‘The 1975’ le sigue el primer adelanto, la genérica ‘Give Yourself A Try’. Por el momento podría pasar por un disco más del grupo, pero las guitarras van a ir perdiendo peso paulatinamente para otorgárselo al trato de la voz de Healy, los sintetizadores, y un ejemplar (progresivo) trabajo en la producción.

‘TOOTIMETOOTIMETOOTIME’ es la primera sorpresa, un corte “tonto” y pegadizo que habla sobre la frivolidad de las relaciones actuales. Lo que tiene de insustancial lo tiene de adictivo, y en este desequilibrio que caracteriza el trabajo al completo, Healy se permite desde hacer una denuncia ácida y potente del estado social actual, hasta esta canción “austera” de composición que invita a la despreocupación. Le sigue otra de las grandes rarezas del LP, ‘How to Draw/Petrichor’, en la que la intervención de Healy remite a los momentos más artificiosos y más alocados de “22, a Million”, para después añadir una base de electrónica bastante cercana al breakbeat, haciendo referencia -según él ha dicho- a la música que se ponía en la BBC cuando él era chaval. Los que aquí no se hayan bajado del barco por cuestiones estilísticas ya no obtendrán demasiadas razones para hacerlo. Hay que admitir que, aunque desorientador, una vez más el trabajo desde la producción es sorprendentemente acertado. Llega a recordar a la reinterpretación “light” que Jamie XX hizo de estos sonidos allá por 2015, con su sensacional “In Colour” (salvando importantes distancias).

Cerrando el primer tercio queda la archiconocida ‘Love it If We Made It’. Podría decirse que éste es sin duda el hit, además de una de las canciones más urgentes e impactantes que se han lanzado en este año. Con una sucesión frenética de eventos negativos recientes, el corte, de un tono muy emocional, parece indispensable para plantearse una reacción en este mundo enloquecido. Pero en seguida llega la acaramelada y acústica ‘Be My Mistake’, que rebaja la intensidad hasta un punto comatoso del que será difícil recuperarse. Este vaivén, que en lo estilístico resulta muy estimulante, en cuanto a ordenación se hace en ocasiones exasperante. Así, la llegada de los singles ‘Sincerity is Scary’ o la sincerísima ‘It’s Not Living (if it’s Not With You)’ recupera la intensidad del disco, que en otros momentos parece voltearse o volcarse en lugares equivocados. El interludio ‘The Man Who Married A Robot _ Love Theme’ termina siendo el otro momento impactante (inesperado) del disco. Se hace difícil no recordar ‘Fitter Happier’ de un modo especialmente angustioso, pues en este caso la melodía y la voz de Siri deberían aportar un tono apacible, pero la sensación de desasosiego es enorme.

Para la última parte tenemos lo que podría decirse la sección más The 1975 de todo el disco. Si primero tenemos la empalagosa ‘Inside Your Mind’, a ella le sigue el sorprendentemente popero single sobre la heroína (la oscilación emocional es brutal) que antes destacaba. Aunque Healy no siempre atina, la contraposición de sonoridades dulces y alegres con temáticas agobiantes y oscuras funciona al igual que lo hacía en LPs anteriores, dando resultados que en ocasiones sí resultan convincentes. “A Brief Inquiry into Online Relationships” va acabando con la ensoñadora ‘Surrounded by Heads & Voices’ (referencia a David Foster Wallace y “La broma Infinita” que todos tenemos a medio leer) la jazzera ‘Mine’, y un par de baladas pop marca de la casa. Concluye el atemporal cierre ‘I Always Wanna Die (Sometimes)’, que lo que tenga de ñoño lo tiene también de coreable, y recuerda a estos ambiguos himnos recientes como el “I Don’t know what I want, I don’t know if I want it” de Arcade Fire. Reservando ese momento de emotividad más accesible para el final, The 1975 reivindican su identidad popera y su facilidad para el hit en medio de todo el mejunje montado.

“A Brief Inquiry into Online Relationships” es sin lugar a dudas el disco más acertado de The 1975 hasta la fecha. Aunque esto tampoco es demasiado decir, sin duda parece que, en su extensiva búsqueda de identidad, están encontrando espacios en los que desenvolverse con soltura y acierto sin resultar casposos ni estandarizados. Su tercer álbum, además, reproduce -como hemos señalado- las inquietudes y taras de una generación que ha nacido en una era en la que también va a ser exageradamente complicado desenvolverse con originalidad y naturalidad, cosa que pocas “bandas de guitarras” han sido capaces de hacer hoy en día. A pesar de ello, este LP sigue pecando de orbitar demasiadas cuestiones sin aterrizar en ningún lugar definido durante suficiente tiempo como para armar un corpus sonoro convincente, con lo que la huida hacia delante de The 1975 no parece completa. Veremos que sucede con el trabajo de 2019.

Resumen de la crítica:

Nota:7.3

Pros

  • Los singles
  • La renovada apertura de Healy
  • Su carácter alegórico con la generación Millenial

Contras

  • La sensación general de confusión no siempre es una metáfora acertada

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