Críticas

[Crítica] The Arcs – Yours, Dreamily

Dan Auerbach es de los que no le debe gustar estarse quieto. Entre largas giras con The Black Keys, el dúo que forma con Patrick Carney, ha sido también bastante prolífico en álbumes en los que los dos ya hablan de Danger Mouse como tercer integrante de la banda en estudio. En ‘Attack & Release’ el productor insufló aire fresco a la propuesta, pasó inadvertido en ‘Brothers’ en el que Auerbach produjo la mayor parte, disco que los consolidó y mandó al éxito popular, y estalló con «El Camino», de nuevo con Danger Mouse a los mandos. Pero en ‘Turn Blue’, la sofisticación de su sonido (falsamente vendido como psicodélico para el disco), descarriló en su peor álbum, demasiado pulido y con pocas, y sepultadas, ideas relevantes. Pero Auerbach es ya también un reconocido productor fuera del grupo, como lo prueba que ha trabajado con Jessica Lea Mayfield, Hacienda, el mítico Dr. John, Nikki Lane, Ray LaMontagne, Bombino, JEFF The Brotherhood, Reigning Sound, The Growlers, Hanni El Khatib e incluso Lana Del Rey, entre otros. Aún con semejante nómina, de la que ha acostumbrado a sacar de buenos a excelentes discos, ha encontrado tiempo para publicar un espléndido disco en solitario el pasado 2009, y de juntar a unos amigos para el proyecto llamado The Arcs.

Básicamente, es en ‘Yours, Dreamily,’ donde Dan Auerbach ha podido airear lo que falló en ‘Turn Blue’. Lo que en el primero se quedó como mucho a medias, fuera por las pulsiones populares de Danger Mouse, por la presión del éxito de ‘El Camino’, o lo que fuera, aquí se adentra en ello sin tantas restricciones. Y sin ninguna duda le sale mejor. Viene firmado por The Arcs, pero no desentonaría para nada con la reciente deriva de The Black Keys. Aquí pero, el soul y R&B fluyen mucho más, y el punto psicodélico o estrambótico del que adolecía ‘Turn Blue’, se muestra mejor, más como barniz estético que fondo de los temas, pero convence. Acompañado por Richard Swift, Leon Michaels, Nick Movshon (todos miembros actuales o eventuales del directo de The Black Keys y con dominio multiinstrumental) y Homer Steinweiss, batería de Sharon Jones and The Dap Kings, la composición y resultado del álbum termina siendo un affaire más colectivo de lo que se podría esperar. La colaboración de Justine Acosta, Mireya Ramos y Shae Fiol, del grupo mariachi femenino Flor de Toloache, añade más y bienvenida especia al asunto.

La primera mitad del disco es notable. Cada tema que la compone tiene personalidad propia, abundando los recursos y el buen hacer para interpretarlos, con canciones destacables, como el conocido trío ‘Stay In My Corner’, ‘Outta My Mind’ y ‘Put a Flower In Your Pocket’. Entre las aún no desveladas ‘Pistol Made Of Bones’ destaca, con un palpitante ritmo y rica en los variados detalles instrumentales que inundan el disco. Auerbach cada vez es mejor intérprete, adapta su voz a distintos géneros cada vez con más facilidad y aquí su trabajo vocal es de lo mejor, también cuando la exuberancia de guitarras, viento, teclados y bajo consigue conjuntarse a la mejor manera. ‘Everything You Do (You Do For You)’, nos sumerge en un pantanoso cabaret, ‘Cold Companion’ es atractiva y sofisticada, y ‘The Arc’ recuerda a algún tema de ‘El Camino’. A partir de aquí, todo se difumina un poco, las ideas se vuelcan, pero no siempre terminan de cuajar en algo remarcable. Hay buenos momentos, pero la ausencia de una dirección clara que atraviese el álbum evita que se expanden aún más las canciones que lo necesitan, que todo se deje ir y se desarrolle sin restricciones, o se contengan los temas que necesitan mayor definición más allá de terminar resultando en ejercicios casi ambientales.

Se agradece poder escuchar álbumes hechos por el placer de juntarse un grupo de amigos, grabar durante un par de semanas en las que colisionan sus mundos artísticos, terminando plasmados en un disco. Sin un historial común en estudio, sin prisas, de la forma más orgánica y menos preconcebida posible. No hay duda que a Dan Auerbach le gustan y le van bien estos escarceos, de los que acostumbra a volver creativamente renovado. Esto también tiene sus riesgos y son los defectos del disco: malas decisiones en su segunda mitad, canciones limitadas cuando una buena jam hubiera abierto muchas puertas, ideas esparcidas sin mucha tensión y dirección que las una y algunos gadgets de estudio que alejan la canción del oyente. Como algo de una vez, tenemos un disco bien aprovechable. Como punto de partida es de esperar que, con los mimbres que lo componen, quien pueda disfrutar de su directo obtenga mucha más recompensa de la calidad que aquí se reúne.

Nil Rubió
el autorNil Rubió
Periodista y sociólogo, escribe sobre música allí donde le dejan. Fuera de un concierto es alguien alienado. Un pogo sudoroso, un riff de Page o Iommi, olor a amplificador quemado, una melodía que te erice el vello, el "White Album", Strummer y Joey Ramone. Twitter: @nilruf | Web: www.nilrubio.com

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