[Crítica] The Black Keys – Turn Blue (2014)

Definitivamente, no se puede juzgar un álbum escuchando solamente un sencillo. Esa es la moraleja del último trabajo de los de Ohio. ‘Fever’, el aperitivo de “Turn Blue”, consiguió alarmar y emocionar a partes iguales a los seguidores de la banda cuando vio la luz el pasado mes de marzo, con un sonido electrónico y psicodélico que ya anunciaba la rueda hipnótica de colores estridentes de la carátula del disco. ¿Se habían alejado The Black Keys del sonido que les dio el éxito?

Dan Auerbach y Patrick Carney han vuelto a confiar en la firma de Brian Burton (más conocido como “Danger Mouse”) que les acompaña en sus últimos trabajos desde el “Attack and Release” de 2008. La química entre los artistas y el productor ha sido clave para dar con el sonido Black Keys que les hizo ganar tres Grammy el año pasado, respetando la esencia “low fidelity” que hace su música inconfundible.

Dentro de este trabajo podemos encontrar temas animados y pegadizos como el primer sencillo ‘Fever’ o ‘It´s up to you now’, donde percusión, cambios de ritmo y distorsión forman un engranaje potente y fluido. Algunos que pasan más desapercibidos como ‘Year in Review’, el sorprendentemente anodino ‘Turn Blue’ que da nombre al disco, o el sonido más pop de ‘Gotta get away’. Y por supuesto, están los temas estrella con los que siempre cuenta un trabajo The Black Keys, que destacan por sí mismos, originales, con firma propia. ‘Weight of Love’ no tiene cuerpo de single, es el encargado de introducir el disco, una posición donde raramente se coloca la guinda del pastel. En cambio, en mi opinión, es el más grande del disco; el ‘Little Black Submarines’ del “Turn Blue”, y curiosamente tiene un sonido completamente diferente a los dos sencillos que han elegido para presentar el álbum.

https://www.youtube.com/watch?v=GshHkXJ9Lx4

“Turn Blue” no tiene una línea definida, no cuenta una historia; es el resultado de la experimentación acertada pero poco arriesgada del dúo. Cada canción es un bicho raro en una atmósfera multidisciplinar, y por tanto no puede calificarse un álbum, sino cada una de las once canciones que lo componen. Mi consejo: olvidar ‘Fever’ y escuchar “Turn Blue” nota por nota, instrumento a instrumento y sonido por sonido.

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